
Durante la apertura de la Cumbre Mundial sobre Docentes en Santiago de Chile, la secretaria general adjunta de Naciones Unidas, Amina J. Mohammed, denunció que los sistemas educativos se encuentran al límite. El personal docente —en su mayoría mujeres— trabaja sobrecargado, mal remunerado y en número insuficiente.
Según explicó, cubrir la demanda de profesionales exige 120.000 millones de dólares anuales en salarios hasta 2030, una cifra que choca con la realidad financiera de muchos países. “En demasiados lugares, el pago de la deuda estrangula la inversión social: más del 40% de la población mundial vive en Estados donde se gasta más en intereses de deuda que en educación o salud”, subrayó.
El panorama se agrava por la caída prevista de la ayuda internacional a la educación, que podría reducirse en una cuarta parte entre 2023 y 2027, según datos presentados en la cumbre. A ello se suma la fuga de talento: muchas docentes interrumpen sus carreras para hacerse cargo del cuidado familiar, mientras que los jóvenes profesionales abandonan la enseñanza en sus primeros años por los salarios bajos, la sobrecarga laboral y la falta de reconocimiento.
Aunque el número de niños escolarizados es hoy el más alto de la historia, el avance es desigual. En los países de ingresos altos, solo un 3% de menores está fuera del sistema educativo; en cambio, en los de ingresos bajos la cifra asciende al 36%, con especial incidencia en África subsahariana. Para Mohammed, la educación no puede desligarse de un enfoque de derechos humanos y justicia social. Señaló cinco áreas de acción prioritarias:
El mensaje de la ONU es claro: sin inversión urgente y estructural, la falta de profesorado comprometerá el derecho a la educación de millones de niños y niñas en todo el mundo.