
El programa RENOINN, gestionado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), ha resuelto su convocatoria definitiva destinando 148,5 millones de euros a 199 proyectos que promueven energías renovables innovadoras en todo el país. Según informa el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), las propuestas seleccionadas destacan por su carácter disruptivo, su integración con el territorio y su capacidad para descarbonizar distintos sectores productivos.
Los proyectos subvencionados incluyen tecnologías como la agrivoltaica, la fotovoltaica flotante, o la renovable integrada en infraestructuras, todas con sistemas de almacenamiento energético, así como iniciativas de autoconsumo colectivo con participación de consumidores vulnerables y sistemas de climatización con bomba de calor renovable.
La línea más respaldada por el programa ha sido la agrivoltaica con almacenamiento, que recibe 77,1 millones de euros distribuidos en 62 proyectos. La Comunitat Valenciana (19) y Cataluña (13) concentran buena parte de estas iniciativas, muchas de ellas asociadas a explotaciones agrarias de cultivos arbóreos como olivos y frutales. Los paneles fotovoltaicos se instalan a más de cuatro metros de altura, permitiendo el cultivo bajo su sombra sin comprometer la producción agrícola.
Los cultivos abarcan desde cereal, vid y olivo hasta especies tropicales como el aguacate o la pitahaya. En todos los casos, el uso del suelo es compatible con la actividad agraria, y los promotores deben firmar acuerdos con los agricultores cuando no son los titulares de las explotaciones. Además, se instalarán sensores y parcelas de control para estudiar el rendimiento conjunto agrícola y energético durante al menos cinco años, generando conocimiento técnico aplicable a futuras experiencias.
Otra de las líneas destacadas incluye 11 proyectos de fotovoltaica flotante con almacenamiento, dotados con 10,1 millones de euros. La mayoría se ubican en balsas de riego con uso agropecuario y se orientan al autoconsumo.
En espacios antropizados —es decir, infraestructuras humanas como depuradoras, vertederos o áreas de servicio—, se han seleccionado 27 propuestas de integración renovable. La mayoría son instalaciones fotovoltaicas (24), aunque también se contemplan tres hidroeléctricas. Estas iniciativas movilizarán una inversión de 55,9 millones y recibirán 23,4 millones en ayudas públicas.
Uno de los focos del programa es la inclusión social a través del autoconsumo compartido. En total, 67 proyectos reciben 18,2 millones de euros para instalar sistemas colectivos de energía renovable con almacenamiento, especialmente orientados a consumidores vulnerables. Se estima que unas 4.000 personas en situación de vulnerabilidad podrían beneficiarse directamente de estas instalaciones.
Destaca en esta línea el proyecto presentado por un ayuntamiento madrileño, que obtiene la mayor ayuda individual de la convocatoria: 8,4 millones de euros. La propuesta prevé 33,25 MW de potencia, 17 MWh de almacenamiento y beneficiará a unos 7.600 usuarios, de los cuales cerca de 2.700 son considerados vulnerables. Esta actuación se enmarca en un plan municipal más amplio para desplegar una red de energía térmica y eléctrica sostenible a bajo coste.
El programa también impulsa sistemas de climatización más eficientes. En total, se destinan 19,6 millones de euros a 32 proyectos que incorporan bombas de calor renovables, tanto aerotérmicas como geotérmicas. Entre los beneficiarios se incluyen comunidades de propietarios y empresas de servicios energéticos que buscan electrificar sus procesos térmicos y reducir su dependencia de combustibles fósiles.
Todos los proyectos financiados en el marco del programa RENOINN deben cumplir el principio de “no causar un daño significativo al medioambiente”, en línea con los criterios de sostenibilidad exigidos por los fondos europeos Next Generation EU, canalizados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).
Esta convocatoria demuestra cómo la transición energética puede impulsarse no sólo con grandes infraestructuras, sino también con soluciones locales, inclusivas e innovadoras que integran la sostenibilidad ambiental, la cohesión social y el desarrollo territorial.