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Un nuevo informe de la FAO alerta sobre el papel clave de la juventud en la transformación de los sistemas agroalimentarios a nivel global. Con más del 85 % de las personas jóvenes residiendo en países de ingresos bajos y medios, su inclusión resulta estratégica para la seguridad alimentaria, la justicia climática y el desarrollo sostenible.
Jóvenes, tierra y futuro: el llamado urgente de la FAO para transformar la alimentación global

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado recientemente el informe La situación de los jóvenes en los sistemas agroalimentarios, donde pone el foco en la urgencia de integrar a la juventud como protagonista de la transformación ecológica y social del sector agroalimentario. Según detalla la organización, en un contexto global en el que existen 1.300 millones de personas entre los 15 y los 24 años, la participación activa de este grupo etario podría marcar una diferencia económica de hasta un billón de dólares a nivel mundial.

La FAO subraya que casi el 85 % de la juventud global vive en países con economías de ingresos bajos y medios, territorios donde la agricultura y la alimentación siguen siendo pilares centrales para la subsistencia. Mejorar su acceso al empleo digno, a la formación y a los recursos productivos no solo permitiría impulsar la economía, sino también garantizar una mayor resiliencia frente a crisis alimentarias, climáticas y sociales.

Según informa la propia FAO, el 44 % de las personas jóvenes con empleo depende de los sistemas agroalimentarios, una cifra que supera a la de los adultos (38 %). Sin embargo, estas estadísticas esconden grandes desigualdades: mientras en regiones con sistemas agroalimentarios en crisis prolongadas esta cifra asciende al 82 %, en contextos industrializados apenas alcanza el 23 %. A la par, la inseguridad alimentaria entre jóvenes ha crecido preocupantemente del 16,7 % (2014–2016) al 24,4 % (2021–2023), con África como la región más golpeada.

En palabras del director general de la FAO, QU Dongyu, el informe ofrece “una evaluación oportuna y basada en evidencias sobre cómo se pueden lograr el empleo decente y la seguridad alimentaria para los jóvenes a través de la transformación de los sistemas agroalimentarios”.

Juventud en el centro: retos y propuestas

El informe señala un dato especialmente preocupante: más del 20 % de los jóvenes a nivel global ni estudia, ni trabaja ni recibe formación, los conocidos como “ninis”. Este fenómeno afecta especialmente a las mujeres, que tienen el doble de posibilidades de estar en esta situación. Invertir en este grupo etario, especialmente entre los 20 y 24 años, podría traducirse en un incremento del 1,4 % del PIB mundial, equivalente a 1,5 billones de dólares, de los cuales un 45 % provendría directamente del sector agroalimentario.

Para lograr este objetivo, el informe propone una serie de medidas concretas orientadas al empoderamiento juvenil: mejorar el acceso a formación técnica, recursos financieros y tierras; ampliar la protección social; e invertir en infraestructuras que hagan más atractivas las profesiones del ámbito agroalimentario.

Otro aspecto clave es la digitalización. La FAO insiste en que ampliar el acceso de la juventud rural a tecnologías digitales podría permitir modernizar prácticas agrícolas, conectarse con mercados y aumentar su productividad.

En busca de soluciones sostenibles

La brecha entre jóvenes urbanos y rurales también está en el centro del análisis. Mientras que el 54 % de las personas jóvenes vive en ciudades, solo el 5 % de ellas permanece en áreas rurales dentro de sistemas agroalimentarios industrializados, lo que anticipa una escasez de mano de obra futura en estas zonas. Al mismo tiempo, se calcula que 395 millones de jóvenes rurales habitan en regiones donde se espera un descenso de la productividad agrícola debido al cambio climático, sobre todo en África subsahariana.

Con la mirada puesta en 2050, la FAO estima que la población joven del África subsahariana crecerá un 65 %, al tiempo que la proporción de jóvenes empleados en sistemas agroalimentarios ha descendido del 54 % en 2005 al 44 % en 2021. La migración juvenil también es un fenómeno a tener en cuenta: el 16,2 % de los migrantes internacionales del África subsahariana y el 15,2 % de los de América Latina y el Caribe tienen entre 15 y 24 años.

Para hacer frente a estos desafíos, el informe propone tres ejes estratégicos de acción:

  • Investigar más: cerrar las brechas de información y generar evidencia empírica que oriente políticas inclusivas.
  • Incluir más: dar voz a una juventud diversa en los espacios de decisión y diseño de políticas.
  • Invertir más: canalizar recursos para ampliar las oportunidades económicas y sociales de las personas jóvenes en el ámbito agroalimentario.

Estas líneas de acción apuntan a una transformación profunda del modelo productivo actual, poniendo en valor el papel de la juventud como catalizadora de un futuro agroalimentario más justo, resiliente y sostenible.

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