
El Observatorio de Transición Justa (OTJ) ha publicado su tercer informe anual sobre la percepción social de la transición ecológica en España, una iniciativa desarrollada por la Fundación Moeve y Red2Red para entender cómo vive la ciudadanía el cambio hacia un modelo más sostenible. El estudio, basado en una encuesta a 3.280 personas en todo el país, aporta datos reveladores: si bien el 63% de la población sigue considerando prioritaria la lucha contra el cambio climático, ese porcentaje ha caído cinco puntos respecto al año anterior.
Este descenso en el apoyo es especialmente notorio entre los hombres jóvenes, segmento en el que se detecta un repunte del escepticismo climático. Según detalla el informe, citado por sus promotores, esta evolución obliga a repensar las estrategias de comunicación y vinculación social. El estudio muestra que la creencia firme en la existencia del cambio climático ha disminuido entre los jóvenes de 18 a 30 años: un 76% lo afirma con total certeza en 2025, frente al 90% registrado en 2023. Aun así, el conocimiento general sobre la transición ecológica ha mejorado ligeramente: un 47% asegura entender qué significa este proceso, aunque siguen existiendo importantes brechas de edad y género.
Incentivos sí, impuestos no: las preferencias ciudadanas
En cuanto a las medidas preferidas, la sociedad apuesta claramente por los incentivos: ayudas económicas a hogares vulnerables, respaldo a empresas sostenibles y campañas informativas encabezan las opciones más valoradas. En cambio, las políticas fiscales como los impuestos ambientales generan menos respaldo. Por primera vez desde que se realiza el informe, las emociones positivas asociadas a la transición superan a las negativas. Interés (25%), esperanza (24%) y sentido de responsabilidad (20%) se imponen a la impotencia y la incertidumbre, que retroceden notablemente.
El informe también analiza comportamientos cotidianos: un 68% afirma reciclar regularmente y casi la mitad utiliza medios de transporte sostenibles como el transporte público, la bicicleta o el desplazamiento a pie. En relación con el coche eléctrico, el 51% lo considera una opción más ecológica, pero destacan barreras como la escasez de puntos de recarga (37%), la limitada autonomía (36%) y el alto precio (36%).
La percepción sobre el impacto laboral de la transición es ambivalente. Mientras un 49% anticipa la creación de empleo ligado a la economía verde, un 44% teme pérdidas en su entorno. Aun así, la visión general es positiva: el 53% la ve como una oportunidad presente y el 67% la proyecta como clave para el futuro, siempre que sea inclusiva y tenga en cuenta las desigualdades sociales y económicas.
Anabel Suso, coordinadora del informe y directora de Innovación de Políticas Públicas en Red2Red, subraya que “los datos confirman una ligera caída en el apoyo a la lucha contra el cambio climático, especialmente entre los más jóvenes, lo que refleja la necesidad de reforzar los vínculos entre el discurso ambiental y las realidades sociales”.
Por su parte, Teresa Mañueco, directora de la Fundación Moeve, defiende la importancia de escuchar a la ciudadanía: “Este informe no solo recoge percepciones, también señala oportunidades para construir una transición ecológica más inclusiva, eficaz y sensible al contexto actual”. El informe ha sido elaborado a partir de encuestas representativas por edad, sexo, tamaño del hábitat y comunidad autónoma. Entre sus novedades, incorpora análisis sobre movilidad, percepción del coche eléctrico, y nuevos enfoques sobre empleo, salud, consumo y políticas climáticas.
Este tercer informe del OTJ deja un mensaje claro: aunque el compromiso ciudadano sigue siendo mayoritario, surgen señales de distancia y desafección, especialmente en sectores más vulnerables. Para que la transición ecológica sea realmente justa, debe ser también accesible, comprensible y participativa. Como concluyen desde el Observatorio, el reto no es solo tecnológico o económico, sino profundamente humano.