
Aunque todavía faltan datos exhaustivos y comparables a nivel global, las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) son contundentes: alrededor del 16% de las personas mayores sufren algún tipo de abuso. Se trata de una cifra preocupante que muchas veces queda oculta bajo el silencio, la normalización y la falta de mecanismos eficaces de detección.
En línea con este diagnóstico, Cruz Roja Española ha informado que en 2024 atendió a 2.232 personas mayores en situación de maltrato. De ellas, un 85% eran mujeres. La organización advierte que el riesgo de sufrir violencia en la vejez aumenta significativamente cuando se cruzan otras condiciones de vulnerabilidad, como ser migrante, formar parte de una minoría religiosa o tener una orientación sexual no normativa. Esta intersección de factores, conocida como interseccionalidad, multiplica la exposición a distintos tipos de violencia difíciles de identificar y abordar.
Entre los casos detectados, el maltrato psicológico aparece como el más habitual, seguido del abandono, el abuso económico y la negligencia. La mayoría de las veces, la violencia ocurre en espacios de confianza: el hogar o el entorno de cuidados. La dependencia emocional y física, combinada con sentimientos de miedo o vergüenza, actúa como una barrera que impide a muchas víctimas pedir ayuda.
“Las cifras reales probablemente sean aún mayores, ya que la capacidad de detectar y acompañar a todas las personas que lo sufren sigue siendo limitada”, señala Ramón Jané, director de Inclusión Social de Cruz Roja Española. “La intervención personalizada y sostenida es clave para que estas personas puedan recuperar su autoestima y autonomía, pero para ello se necesitan más recursos de los que disponemos”.
En 2024, el programa ‘Buen Trato a Personas Mayores’, cofinanciado mediante el 0,7% del IRPF, se desarrolló en 143 localidades de 36 provincias españolas. La iniciativa contó con el compromiso de 572 personas voluntarias (379 mujeres y 193 hombres), que dedicaron más de 4.300 horas a acompañar, escuchar y apoyar de forma práctica a las personas mayores víctimas de abuso.
Según Jané, “la sensibilización es un pilar fundamental para erradicar el maltrato. Necesitamos visibilizar a las personas mayores como sujetos de derecho y formarles para que reconozcan situaciones de abuso que muchas veces están tan normalizadas que ni siquiera se perciben como violencia”.
Para lograr una protección real y eficaz, Cruz Roja insiste en la importancia de la colaboración institucional. Desde hace años, trabaja de forma coordinada con la Fiscalía General del Estado, el Ministerio del Interior (a través del Plan Mayor), centros de salud, servicios sociales, residencias, asociaciones de personas mayores y otras entidades del tercer sector.
A casi una década del inicio del proyecto ‘Buen Trato’, la organización destaca avances en la conciencia social, pero también la necesidad de mantener y reforzar el compromiso colectivo. “Cada vez más personas entienden que el maltrato a mayores nos interpela a todos y todas”, afirma Jané. “Los pequeños gestos cotidianos pueden alimentar dinámicas abusivas o bien contribuir a construir una sociedad más justa, inclusiva y protectora con quienes nos precedieron”.