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Ayer, 7 de abril se conmemoró el Día Mundial de la Salud, destacando el lema de este año que enfatiza el acceso a una atención sanitaria de calidad como un derecho fundamental. En ese sentido, desde la Unión Europea se ha afirmado que una de las principales prioridades es asegurar que todos los ciudadanos y ciudadanas de la región tengan un acceso equitativo a la salud.
Mi salud, mi derecho

El lema del Día Internacional de la Salud de este año, "Mi salud, mi derecho", destaca la importancia de reconocer la salud como un derecho fundamental, respaldado por diversos instrumentos internacionales de derechos humanos, como la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Este reconocimiento subraya que todas las personas tienen el derecho inalienable de disfrutar del más alto nivel posible de salud física y mental, sin importar su origen o condición, y sin discriminación alguna.

Sin embargo, el avance de los gobiernos neoliberales en muchos países ha llevado a una mercantilización de la salud, donde este derecho es a menudo malinterpretado o incluso ignorado. Es esencial recordar que el derecho a la salud va más allá de la mera ausencia de enfermedad, abarcando un estado completo de bienestar físico, mental y social. Esto incluye el acceso equitativo y oportuno a servicios de atención médica de calidad, medicamentos esenciales, vacunas, agua potable, saneamiento básico, alimentación adecuada, vivienda digna, educación en salud y condiciones laborales seguras.

La salud como derecho implica que los Estados tienen la responsabilidad de respetar, proteger y cumplir este derecho, asegurando que todas las personas tengan acceso a servicios de salud asequibles y de calidad, sin discriminación. Esto implica la adopción de medidas para prevenir enfermedades, promover estilos de vida saludables y abordar los determinantes sociales de la salud, como la pobreza, la desigualdad y la exclusión. Además, implica proporcionar atención médica adecuada y asequible para todos, incluidos los grupos vulnerables y marginados.

El Día Mundial de la Salud es una ocasión significativa a nivel global, que nos invita a reflexionar sobre diversos aspectos relacionados con la salud a nivel individual, comunitario y mundial. La pandemia ha destacado la necesidad de una coordinación entre los países europeos para proteger la salud de las personas. A partir de las lecciones aprendidas, la Comisión Europea ha estado trabajando en la construcción de una Unión Europea de la Salud sólida, mediante la promulgación de nuevas normas sobre amenazas transfronterizas graves para la salud, el fortalecimiento de instituciones como la Autoridad de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias, y la reforma de la legislación farmacéutica para garantizar un acceso equitativo a medicamentos asequibles.

Además, se ha introducido el Espacio Europeo de Datos Sanitarios, que permitirá aprovechar el potencial de los datos sanitarios digitales en beneficio de los pacientes, y se ha puesto en marcha el Plan Europeo para Combatir el Cáncer, respaldado por una financiación significativa de la UE. También se está trabajando para combatir la estigmatización de las personas con problemas de salud mental. Estas acciones representan un compromiso sólido hacia la promoción de la salud como un derecho fundamental para todos los ciudadanos europeos.

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