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El cambio climático y el aumento en la demanda y consumo de agua está afectando a todas las regiones del mundo de manera diversa y significativa. En este escenario, la crisis del agua, en términos de un potencial aumento del estrés hídrico de muchas regiones del planeta, debe ser considerado un riesgo prioritario. Así lo advierte un informe recientemente publicado por EALDE Business School que apunta que las creaciones de planes integrales a nivel nacional deben abordar la disponibilidad, distribución y sostenibilidad de los recursos hídricos.
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La crisis del agua, un desafío constante, se encuentra en una encrucijada crítica en el mundo actual. El cambio climático y el crecimiento desmesurado en la demanda y consumo de este recurso vital han llevado la situación a un punto de inflexión preocupante. Esta realidad no solo impacta en nuestra nación, sino que afecta a todas las regiones del mundo de manera diversa y urgente. En este contexto, la escasez de agua no solo representa un problema ambiental, sino también una amenaza para la estabilidad social y económica, poniendo en peligro la seguridad alimentaria, la salud pública y el desarrollo sostenible en general.

Un informe reciente, publicado por la EALDE Business School, subraya la necesidad crítica de abordar este desafío de manera integral y prioritaria. Se enfatiza la importancia de desarrollar políticas y estrategias a nivel nacional que garanticen la disponibilidad, distribución y sostenibilidad de los recursos hídricos. Los expertos advierten que el cambio climático y el aumento en la demanda y consumo de agua están intensificando este problema, afectando a todas las regiones del mundo de manera diversa y significativa.

En este contexto crítico, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6) emerge como una guía esencial. Establecido por las Naciones Unidas en la Agenda 2030, el ODS 6 tiene como objetivo garantizar la disponibilidad y gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos. Entre sus metas se incluyen el acceso equitativo al agua potable, la mejora de la calidad del agua y la implementación de prácticas sostenibles de gestión hídrica.

Según Sergi Simón, coordinador del Área de Riesgos de EALDE Business School, "La escasez de agua ha sido históricamente un desafío, pero la combinación de factores como el cambio climático y el creciente consumo de agua está intensificando su gravedad".

Inés García-Pintos, profesora del Máster en Sostenibilidad de la escuela de negocios, añade que "la pluviosidad es cada vez más escasa e impredecible. Por ello, el riesgo más apremiante se deriva de la vulnerabilidad al depender de un recurso escaso e inestable".

En conclusión, la escasez de agua, exacerbada por el cambio climático y la creciente demanda, es un problema global que requiere una acción inmediata y coordinada. Desde EALDE Business School, sostienen que es imperativo que España adopte medidas para mejorar la eficiencia en el uso del agua y promover la recuperación de aguas residuales, así como desarrollar planes integrales nacionales para la gestión de recursos hídricos. La colaboración global es clave para enfrentar este desafío urgente y asegurar un futuro sostenible en términos de acceso al agua para las generaciones venideras.

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