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La agencia ambiental emite una advertencia contundente sobre las consecuencias adversas derivadas del exceso de fósforo, especialmente presente en ciertos fertilizantes. Este exceso no solo empobrece la calidad de los suelos, sino que también provoca la pérdida significativa de biodiversidad y contribuye a la degradación generalizada de los ecosistemas.
Naciones Unidas insta a detener la contaminación por fósforo

La roca fosfórica, extraída intensivamente desde la Segunda Guerra Mundial, se ha consolidado como la principal fuente de fósforo para la fabricación de fertilizantes sintéticos, esenciales en la agricultura moderna al combinarse con el nitrógeno en la base de la mayoría de los fertilizantes actuales. Con el aumento de la demanda mundial de alimentos, la producción masiva de estos fertilizantes ha ganado popularidad para mejorar los rendimientos agrícolas. Sin embargo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), su uso excesivo y la escorrentía hacia cuerpos de agua pueden tener efectos devastadores en los ecosistemas acuáticos.

El exceso de fósforo y nitrógeno derivado de los fertilizantes puede desencadenar la proliferación de algas en un fenómeno conocido como floración de algas. A medida que estas algas mueren y se descomponen, consumen oxígeno, creando "zonas muertas" con bajos niveles de oxígeno, perjudicando la vida acuática. Este proceso, denominado eutrofización, tiene consecuencias negativas para la biodiversidad y la salud de los ecosistemas acuáticos.

La advertencia de las Naciones Unidas subraya la urgencia de replantear las prácticas agrícolas y gestionar de manera sostenible el uso de fertilizantes para mitigar los impactos negativos en el medio ambiente. La adecuada gestión del fósforo y el nitrógeno en la agricultura es crucial para equilibrar la necesidad de alimentar a una creciente población mundial con la preservación de los ecosistemas acuáticos esenciales para la salud planetaria.

Según la información de la agencia de la ONU, la agricultura es una fuente significativa de contaminación por fósforo, tanto en la producción de cultivos como en la cría de ganado. El fósforo también se pierde a través de las aguas residuales, alimentos desperdiciados y otros flujos de residuos. Además, la contaminación por fósforo es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad y contribuye a la degradación de los ecosistemas críticos para la humanidad, estimándose que la eutrofización cuesta anualmente 2200 millones de dólares solo a la economía estadounidense.

Para reducir la contaminación por fósforo, el PNUMA sugiere cambios en las prácticas agrícolas, como el uso de estiércol para disminuir la dependencia de fertilizantes que contienen este nutriente. También propone la siembra de cultivos de cobertura y la evitación del labrado del suelo para mejorar su salud y reducir la necesidad de fertilizantes. Estas prácticas deberían integrarse en un cambio hacia la agricultura regenerativa, un enfoque más sostenible que promueve la salud del suelo y conserva la biodiversidad. Además, se destaca la necesidad de utilizar fertilizantes sintéticos solo cuando los cultivos los requieran y explorar formas de recuperar el fósforo del estiércol en el sector ganadero.

Finalmente, el PNUMA insta a mejorar el tratamiento de las aguas residuales, ya que alrededor del 80% de las aguas residuales en el mundo se vierten sin tratar, introduciendo cerca de tres millones de toneladas de fósforo al medioambiente anualmente. Se destaca la oportunidad de recuperar entre el 33% y el 96% de ese fósforo. La implementación de soluciones requerirá innovación no solo tecnológica, sino también en la forma de trabajar, exigiendo la cooperación entre sectores que tradicionalmente no han colaborado.

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