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El pasado sábado 19 de agosto se celebró el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, un día especial para tomar consciencia sobre la importancia de la labor que hacen aquellas personas que de una manera u otra forman parte de este mundo. Este día conmemora los esfuerzos y la dedicación de los trabajadores humanitarios que arriesgan sus vidas para brindar ayuda a las personas afectadas por crisis humanitarias en todo el mundo. En tiempos complejos como son los actuales, la solidaridad se vuelve más importante que nunca. Amar es urgente y la generosidad y la empatía son imprescindibles.
Pase lo que pase, estamos aquí

Esta fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2009 en conmemoración del atentado terrorista de 2003 contra las oficinas de la ONU en Bagdad, Irak, que causó la muerte de 22 personas, incluido el Representante Especial de la ONU en Irak, Sergio Vieira de Mello. El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria tiene como objetivo rendir homenaje a los trabajadores humanitarios que enfrentan peligros y desafíos para brindar asistencia a las personas en situaciones de conflicto, desastres naturales, epidemias y otras crisis. También destaca la importancia de la asistencia humanitaria en la promoción de la paz, la seguridad y la cooperación internacional.

Desde Fundación Haz lo posible publicaron un artículo en el cual destacan que la labor humanitaria es fundamental para el Tercer Sector. La publicación resalta la importancia del voluntariado y la asistencia humanitaria en la construcción de un mundo más solidario y compasivo, manifestando el trabajo realizado a menudo en complicadas y arriesgadas situaciones solo por lograr el bienestar de millones de personas alrededor del mundo.

La publicación explica que la asistencia humanitaria se define como la acción de proveer ayuda y alivio a comunidades que se enfrentan a situaciones de emergencia, como conflictos armados, desastres naturales, crisis de salud y desplazamientos masivos. Estos eventos tienen el potencial de causar devastación y sufrimiento en gran escala, y es en estos momentos críticos cuando el espíritu voluntario emerge como un faro de esperanza. Los voluntarios y profesionales humanitarios son individuos que, motivados por el deseo de ayudar y generar un impacto positivo, dedican su tiempo, habilidades y energía a brindar asistencia a quienes más la necesitan.

Es preciso destacar que estas labores humanitarias se ejecutan frecuentemente en condiciones difíciles y peligrosas, que por tanto requieren trabajar con esfuerzo y perseverancia para brindar alivio y apoyo a las comunidades afectadas. Sin un perfil definido, las personas voluntarias provienen de todas las edades, orígenes y habilidades, pero todas ellas comparten una pasión por hacer una diferencia en la vida de los demás en momentos de alta vulnerabilidad.

Desde Hacesfalta.org afirman que las personas tanto voluntarias como especializadas a nivel profesional aportan una amplia variedad de habilidades y conocimientos que van desde atención médica y logística hasta habilidades de cooperación, comunicación o apoyo psicológico y emocional. La flexibilidad y adaptabilidad son elementos imprescindibles para desenvolverse en entornos sometidos a constante cambio y en situaciones que demandan capacidad de respuesta rápida y eficiente. Por otro lado, el ámbito de la ayuda humanitaria es todo un referente en el sector, ya que el trabajo voluntario no solo impacta directamente en las personas afectadas, sino que también inspira a otros a unirse a las diferentes causas y fomenta un sentido global de comunidad y solidaridad.

En la actualidad, 339 millones de personas en el mundo necesitan asistencia humanitaria. El personal humanitario, clave para proporcionar la asistencia a estas personas, continúa siendo objetivo de ataques, secuestros, criminalización, lesiones y, a veces, incluso homicidios. Con motivo del Día Internacional de la Asistencia Humanitaria, las organizaciones Médicos del Mundo, Handicap International - Humanity & Inclusion y Acción contra el Hambre han publicado un informe conjunto titulado "El trabajo humanitario en riesgo: fomentar la protección del personal humanitario y sanitario para asegurar el acceso a la ayuda", que ofrece una visión general de los desafíos y las principales demandas de las organizaciones humanitarias para proteger mejor a los trabajadores humanitarios y de salud. El informe destaca tres focos prioritarios: 1) Los conflictos y las violaciones del Derecho Internacional Humanitario entre las principales amenazas; 2) la necesidad de proteger al personal humanitario y de salud local, que se encuentran entre los más expuestos y 3) la falta de financiación para garantizar la seguridad del personal humanitario.

La publicación concluye que para garantizar la seguridad de su personal, las organizaciones humanitarias deben implementar estrategias para prevenir y responder a los riesgos a los que se enfrentan. Necesitan estar equipadas con material, capacitar a su personal y contar con trabajadores que gestionen la seguridad de los equipos, brindar evacuaciones de áreas arriesgadas, así como ofrecer apoyo psicológico, financiero o legal al personal que es víctima de ataques y a sus familias. Sin embargo, las organizaciones enfrentan dificultades para asegurar financiación para estos costos y a veces se ven obstaculizadas para garantizar el más alto nivel de protección de seguridad para su personal.

En tiempos complejos como son los actuales, la solidaridad se vuelve más importante que nunca. Amar es urgente y la generosidad y la empatía son imprescindibles. Según nos enfrentamos como sociedad a conflictos y situaciones de mayor complejidad y que engloban cada vez más facetas (económica, medioambiental, social), resulta cada vez más fundamental celebrar la labor que ejercen todas las personas involucradas en la Asistencia Humanitaria, y reconocer a su vez la inspiración que supone para aquellas que vienen detrás y buscan sumarse a causas que tanto necesitan nuestra ayuda. Este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria es una oportunidad para expresar gratitud y reconocimiento a aquellos que trabajan incansablemente para aliviar el sufrimiento humano y construir un mundo más justo y compasivo.

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