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Existe una preocupante contradicción entre el crecimiento de la hambruna en el mundo y el desperdicio masivo de alimentos. Esta disparidad refleja los desafíos y problemas sistémicos en la distribución de alimentos, el acceso a recursos y la gestión de la cadena de suministro. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advierte que los alimentos se pierden y desperdician a lo largo de toda la cadena de valor alimentaria: desde la producción, pasando por la manipulación, el transporte, el almacenamiento y la distribución, hasta llegar al consumo.
Mientras crece la hambruna, en el mundo se desperdician 570 millones de toneladas de alimentos

El hambre en el mundo es una de las problemáticas más acuciantes de nuestro tiempo. Sin embargo, las respuestas por parte de los lideres políticos sieguen siendo insuficientes. Al mismo tiempo, desperdicio de alimentos ha crecido llamativamente. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los hábitos domésticos son responsables de casi 570 millones de toneladas de alimentos desperdiciados cada año en todo el mundo, por individuo, cada persona desperdicia una media de 74 kg de alimentos al año.

Según los expertos esta tendencia, puede ir en aumento. A medida que crece la población mundial, también lo hace la demanda de alimentos. Así, la producción agrícola ha aumentado en todo el mundo casi un 300% en los últimos 50 años. Al mismo tiempo, según los últimos datos del informe de la FAO, El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2023, se calcula que una media de 735 millones de personas padece hambre o malnutrición en el mundo. Algunas de las razones clave detrás de esta preocupante situación son:

  1. Desigualdades en la distribución: La hambruna a menudo está relacionada con la falta de acceso a alimentos básicos y adecuados. A nivel global, la distribución de alimentos es desigual, con regiones que producen alimentos en exceso mientras que otras carecen de suficientes recursos para alimentar a sus poblaciones.
  2. Problemas de infraestructura: En muchos lugares, la infraestructura inadecuada para el almacenamiento y transporte de alimentos puede llevar a pérdidas significativas antes de que los alimentos lleguen a quienes los necesitan.
  3. Pérdidas durante la producción: Factores como el clima extremo, la falta de tecnología agrícola adecuada y la falta de acceso a mercados pueden contribuir a pérdidas significativas durante la producción de alimentos.
  4. Desperdicio en cadenas de suministro: A lo largo de la cadena de suministro, desde la producción hasta la venta al por menor y el consumidor final, se producen desperdicios debido a problemas como el embalaje inadecuado, la gestión deficiente de inventario y la falta de planificación.
  5. Normas estéticas y comerciales: En muchos casos, los alimentos que no cumplen con ciertos estándares estéticos o comerciales son descartados, lo que contribuye al desperdicio. Esto es especialmente común en los países desarrollados.
  6. Falta de educación y conciencia: Muchas personas y empresas no están completamente conscientes de la magnitud del problema del desperdicio de alimentos o de cómo pueden contribuir a reducirlo.
  7. Políticas y regulaciones insuficientes: La falta de políticas y regulaciones efectivas para abordar el desperdicio de alimentos puede contribuir a la perpetuación del problema.

Educación y concienciación, claves para la transformación

Ante este preocupante panorama, la FAO señala que, a pesar de las campañas para concienciar y educar a la población sobre el problema y los esfuerzos para atajarlo, los volúmenes de alimentos desechados en los hogares siguen siendo elevados. Para ello, la agencia diseñó una guía práctica para los consumidores, que proporciona consejos y recomendaciones fáciles de poner en práctica para evitar el desperdicio de alimentos. La guía sirve de ayuda a lo largo del proceso, que va desde la compra hasta el consumo.

El documento elaborado por la FAO invita a las y los consumidores a llevar un diario de desperdicio de alimentos durante una semana, que también se incluye en la guía. Éste ayudará a evaluar la cantidad de alimentos desperdiciados y las razones que hay detrás.  Después, las recomendaciones son tan sencillas como revisar el frigorífico y la despensa y hacer una lista antes de comprar para evitar decisiones impulsivas o adquirir más de los necesario. Cuando se aprovechan ofertas de productos perecederos rebajados, como frutas, verduras y ensaladas, es recomendable comprar menos alimentos frescos con más frecuencia es una forma fácil de evitar el desperdicio de comida en casa.

La confusión sobre las fechas de consumo preferente y caducidad es una de las principales causas de desperdicio de alimentos en los hogares. La guía también explica las diferentes fechas de caducidad de los alimentos. Los alimentos pueden seguir siendo aptos para el consumo después de la fecha de consumo preferente, mientras que la fecha de caducidad indica cuándo ya no es seguro consumirlos.

Guardar y utilizar más tarde los restos de comida es una forma eficaz de evitar el desperdicio de alimentos. Por ejemplo, añadir pan viejo a una ensalada o una sopa, transformar fruta demasiado madura en un postre o un batido, utilizar las sobras de pollo para hacer un sándwich requieren poco esfuerzo, pero marcan la diferencia a largo plazo.

Los expertos sostienen que ahorrar comida no sólo es fácil, sino que también puede crear la ocasión de reunirse con la familia o los amigos para una comida de "usar y tirar", en la que todos podrían traer sobras y otros alimentos que de otro modo se desperdiciarían.  Para muchos, compartir la comida siempre ha sido una forma de unir a la gente, crear un sentimiento de pertenencia y construir una comunidad más fuerte. Por ejemplo, las aplicaciones móviles pueden poner en contacto a vecinos y empresas locales para compartir los excedentes alimentarios. También se pueden donar a bancos de alimentos, comedores sociales y refugios locales. Finalmente, la FAO insta a recordar que, con pequeñas acciones individuales, tenemos el potencial colectivo de lograr un gran impacto en la reducción del desperdicio de alimentos.

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