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El próximo miércoles 2 de agosto tendrá lugar el Día de la Deuda Ecológica, una jornada que marca el tope anual que los habitantes de la Tierra han alcanzado en el consumo de recursos naturales correspondiente para el año 2023. Con motivo de la efeméride UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios), ha elaborado una lista de factores a tener en cuenta para poder mejorar y atrasar este día en el calendario.
7 estrategias para reducir la deuda ecológica de los hogares

La "deuda ecológica" es un concepto que se refiere a la responsabilidad y obligación que tienen los países industrializados y desarrollados respecto a los países en desarrollo, debido a los impactos negativos que han causado al medio ambiente y a los recursos naturales del planeta. Se plantea como una deuda simbólica y moral, más que una deuda financiera, ya que se busca reconocer la responsabilidad histórica y actual de ciertos países en el agotamiento de recursos naturales, la generación de contaminación y la alteración del clima, entre otros problemas ambientales.

El próximo 2 de agosto tendrá lugar el Día de la Deuda Ecológica, una efeméride impulsada por Global Footprint Network (GFN) en 1970, que define la fecha en la que se supera la capacidad biológica anual de la Tierra y marca el momento en el que el ser humano ha consumido todos los recursos que el planeta es capaz de generar durante un año. En relación con ello y a medida que los efectos del cambio climático se hacen más evidentes, cobra especial relevancia abordar la deuda ecológica desde el punto de vista personal, de las industrias, transportes y los hogares, tercera causa de emisiones de CO2.

Los países industrializados han sido los principales emisores de gases de efecto invernadero, así como los mayores consumidores de recursos naturales a lo largo de la historia, lo que ha llevado a la degradación del medio ambiente y a la pérdida de biodiversidad. Por otro lado, muchos países en desarrollo, que tienen una menor responsabilidad en la emisión de gases de efecto invernadero y otros impactos ambientales, son a menudo los más afectados por los efectos del cambio climático y la degradación ambiental.

El término "deuda ecológica" busca concienciar sobre la necesidad de que los países industrializados asuman una responsabilidad compartida en la mitigación y adaptación al cambio climático, así como en la promoción de prácticas sostenibles y el apoyo a proyectos de desarrollo sostenible en países menos desarrollados. Esto puede implicar transferencias tecnológicas, financiamiento para proyectos de energías limpias, protección de áreas naturales y otras acciones para compensar el impacto negativo que han tenido sobre el medio ambiente global. Es importante destacar que esta noción no tiene una base legal o financiera concreta y no se ha establecido un mecanismo formal para su compensación. Sin embargo, diversas organizaciones y movimientos sociales han utilizado este concepto para promover un enfoque más justo y equitativo en la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente. El debate sobre cómo abordar esta deuda y cómo llevar a cabo la compensación sigue siendo un tema de discusión en foros internacionales y en la agenda de la cooperación global en temas ambientales.

En el contexto de los hogares españoles, esto se traduce en una serie de prácticas insostenibles que contribuyen al deterioro del entorno natural como la propia antigüedad de las viviendas, un consumo excesivo de recursos naturales o una excesiva generación de residuos.  Frente a esta realidad aparece otra muy distinta pues, según el I Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad realizado por UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios), entidad especialista en financiación sostenible, existe un gap entre la realidad del parque inmobiliario y la percepción de los españoles, pues el 82% cree residir en una vivienda sostenible.

Ante esta situación de deuda ecológica anual en la que entramos, todos debemos asumir la responsabilidad de cuidar y mejorar el medioambiente. Para ello, los expertos de UCI destacan 7 factores a tener en cuenta para reducir la deuda ecológica de los hogares:  

1. Eficiencia energética: Se estima que cerca del 80% del parque edificado español es ineficiente y que la letra media del Certificado de Eficiencia Energética es la E. Rehabilitar los hogares es urgente y la llegada de los fondos Next Generation EU es una gran oportunidad para llevarlo a cabo, aunque el mayor freno para conseguir mejorar la eficiencia de los hogares y, en consecuencia, reducir su deuda ecológica es el desconocimiento de los propietarios de viviendas.

2. Aislamiento de las viviendas: Tanto la calefacción como el aire acondicionado son dos de los factores que más repercuten en el consumo energético y, por tanto, de recursos naturales. La falta de aislamiento en las vviendas unido a sistemas de sistemas de calefacción o climatización anticuados o mal empleados pueden suponer una diferencia notable. Lo ideal es mantener la vivienda a 21 grados en invierno y a 25 en verano. Para ello, es importante revestir las paredes, hacer un uso adecuado de persianas y cortinas y utilizar los aparatos de manera efectiva.

3. Cambiar los electrodomésticos por otros más eficientes: Reducir la deuda ecológica de los hogares pasa por llevar a cabo pequeños gestos como utilizar electrodomésticos de bajo consumo, apagar los dispositivos electrónicos cuando no se utilicen, aprovechar la luz natural o utilizar bombillas LED. En este sentido, la domótica o tecnología IoT también es una gran aliada para controlar y automatizar el uso de energía y optimizar el consumo de agua en las viviendas.

4.Realizar un consumo consciente: Se calcula que 7,7 millones de toneladas de alimentos se tiran en nuestro país al año, de los que un 42% provienen del desperdicio alimentario en los hogares. Reducir la deuda ecológica implica cambiar nuestros hábitos de consumo optando por productos y servicios sostenibles, apoyando a empresas comprometidas con la sostenibilidad y reduciendo el consumo de bienes no esenciales. También es importante fomentar la economía circular y dar preferencia a productos locales y de temporada.

5. Gestión de residuos: La producción excesiva de residuos es otro desafío importante. Además, cada habitante generó en 2022 473,3 kg de residuos. En este sentido, los hogares deben promover la separación y el reciclaje adecuado de los desechos, reducir el uso de productos de un solo uso, optar por envases y embalajes reutilizables y compostar los residuos orgánicos.

6. Consumo responsable de agua: La ciencia avisa de que el agua es un bien cada vez más escaso en nuestro país. El 74% de nuestro territorio se encuentra en riesgo de desertificación con las comunidades autónomas de Andalucía y Cataluña a la cabeza, según el borrador de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación. Según la estadística sobre el Suministro y Saneamiento del Agua que elabora el INE (Instituto Nacional de Estadística), cada hogar español consume una media de 133 litros de agua al día por habitante, una cifra que se dispara hasta los 265 litros según la Agencia Europea del Medioambiente. Por ello, es imprescindible asegurarse de un consumo responsable, cerrando bien los grifos, repasando las instalaciones, mejorando los circuitos instalando dispositivos de ahorro de agua, como grifos y duchas de bajo consumo o recogiendo agua de lluvia para riego y evitar así el derroche innecesario.

7. Movilidad sostenible: El transporte es una fuente significativa de emisiones de gases de efecto invernadero. Los hogares pueden optar por medios de transporte sostenibles, como caminar, usar la bicicleta en trayectos cortos o utilizar el transporte público. Además, es recomendable elegir vehículos eléctricos o híbridos cuando sea posible o decantarse por el tren en lugar del avión para los viajes.

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