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Un nuevo informe publicado conjuntamente por la Agencia Internacional de Energía, la Agencia Internacional de Energías Renovables, la División de Estadística de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud alertan de que el mundo está lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 sobre la energía en 2030.
La OMS alerta sobre la necesidad de invertir en energías renovables

Las metas propuestas en la Agenda 2030 parecen cada vez más lejanas. Este año se cumple la mitad del periodo fijado para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de aquí a 2030 y lejos estamos de tener motivos para celebrar. Concretamente, el ODS 7, que consiste en ofrecer a todas las personas energía asequible, segura, sostenible y moderna, incluye dar acceso universal a la electricidad y a la posibilidad de cocinar con combustibles no contaminantes, duplicar los niveles históricos de mejora de la eficiencia y aumentar significativamente la proporción de energías renovables en la combinación energética mundial. La consecución de este objetivo mejorará enormemente la salud y el bienestar de las personas, ayudará a protegerlas de riesgos medioambientales y sociales como la contaminación atmosférica y permitirá ampliar el acceso a la atención y los servicios de salud básicos.

Un nuevo informe publicado recientemente, por la Agencia Internacional de Energía, la Agencia Internacional de Energías Renovables, la División de Estadística de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud se explica con claridad que el mundo está lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 sobre la energía en 2030. En el informe de seguimiento del ODS 7 (Tracking SDG 7: The Energy Progress Report) correspondiente a 2023 se advierte de que las medidas adoptadas hasta el momento no bastarán para alcanzar a tiempo dicho objetivo. Aunque se ha avanzado en algunos aspectos, como en el aumento del uso de energías renovables en el sector eléctrico, dichos progresos no bastan para alcanzar las metas fijadas en el ODS 7.

La escasez de recursos energéticos es una preocupación importante en medio de un contexto de crisis energética mundial. Los combustibles fósiles, como el petróleo, el gas natural y el carbón, son las fuentes principales de energía en muchos países, pero son recursos finitos que se están agotando rápidamente. A medida que la demanda mundial de energía sigue aumentando, la disponibilidad limitada de estos recursos está generando preocupaciones sobre la seguridad del suministro energético. Además, los problemas políticos en las regiones productoras de energía pueden contribuir a la crisis. Los conflictos y las tensiones geopolíticas pueden interrumpir la producción y el transporte de petróleo y gas, lo que afecta el suministro mundial de energía. Por ejemplo, los conflictos en Oriente Medio y las sanciones económicas pueden limitar la disponibilidad de petróleo y gas natural en el mercado internacional.

La publicación muestra un panorama mundial preocupante: si, en 2010, el 84% de la población mundial disponía de electricidad, este porcentaje aumentó hasta el 91% en 2021 (es decir, más de mil millones de personas lograron dicho acceso). Sin embargo, en el bienio 2019-2021 el ritmo de crecimiento fue inferior al de periodos anteriores. Aunque la electrificación de las zonas rurales ha sido determinante, siguen existiendo grandes carencias en las ciudades. Además, el mundo aún está lejos de lograr el acceso universal a métodos no contaminantes para cocinar en 2030. Hay 2300 millones de personas que siguen utilizando combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar, principalmente en África subsahariana y Asia. Por ejemplo, los hogares pueden dedicar hasta 40 horas a la semana a recoger leña y cocinar con ella, y el uso de esta biomasa tradicional impide que muchas mujeres busquen empleo y participen en los órganos locales de decisión y que los niños vayan a la escuela.

Además, el informe señala que la deuda creciente y el aumento de los precios de la energía reducen las posibilidades de lograr el acceso universal a la electricidad y los medios no contaminantes para cocinar. De acuerdo con las previsiones, 1900 millones de personas carecerán de acceso a métodos no contaminantes para cocinar y 660 millones no tendrán acceso a la electricidad en 2030 si no tomamos nuevas medidas y no perseveramos en los esfuerzos actuales.

Estas carencias repercutirán negativamente en la salud de las personas más vulnerables y acelerarán el cambio climático. Según la OMS, 3,2 millones de personas fallecen cada año por enfermedades causadas por el uso de combustibles y tecnologías contaminantes, que aumentan la exposición a niveles tóxicos de contaminantes en el aire de interiores. Según los cálculos realizados por la OMS en 2019, 3,2 millones de personas fallecen cada año prematuramente debido a la contaminación del aire en los espacios cerrados generada por el uso de combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar.

Energías renovables, la gran solución

El informe explica que la proporción de electricidad de fuentes renovables consumida con respecto al cómputo mundial aumentó del 26,3 % en 2019 al 28,2 % en 2020, es decir, se logró el mayor aumento anual desde que se empezó a hacer un seguimiento de los progresos hacia los ODS. Los expertos sostienen que los esfuerzos por aumentar la proporción de energías renovables utilizadas para la calefacción y el transporte, que representan más de tres cuartas partes del consumo mundial de energía, no bastan para lograr el objetivo de limitar el calentamiento mundial a 1,5 °C.

En este sentido, la publicación asevera que, en medio de este escenario por demás complejo, se deberían potenciar las energías renovables y mejorar la eficiencia energética. Si bien varios países han aplicado políticas que demuestran el aumento de la inversión a este respecto, las estimaciones de la indican que los flujos internacionales de financiación pública en energías no contaminantes hacia los países de ingresos medianos y bajos han disminuido desde antes de la pandemia de COVID-19 y que los fondos se destinan a un pequeño número de países.

La financiación es clave para lograr objetivos climáticos ambiciosos. Para alcanzar las metas del ODS 7 y asegurarse de que la población se beneficia plenamente de las ventajas socioeconómicas de la transición a las energías sostenibles, se debe reestructurar la financiación pública internacional y buscar nuevas formas de desbloquear la inversión.

Los flujos internacionales de financiación pública de las energías no contaminantes en los países en desarrollo ascendieron a 10 800 US$ millones en 2021, una cifra que se sitúa un 35% por debajo de la media de 2010-2019 y corresponde solo al 40% de los 26 400 US$ millones alcanzados en 2017. En 2021, 19 países habían recibido el 80% de los fondos que les habían prometido.

En palabras de Fatih Birol, Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía: Una vez más, se ha confirmado que las energías renovables son rentables y competitivas. Aunque se ha demostrado la enorme resiliencia de estas energías, gran parte de las zonas más pobres del mundo todavía no disponen de ellas. Para alcanzar el ODS 7 sin comprometer el logro de las metas relativas al cambio climático es preciso modificar el sistema de cooperación internacional a fin de que las instituciones multilaterales de financiación destinen sus flujos financieros más equitativamente en todo el mundo para ayudar a desarrollar las energías renovables y las infraestructuras físicas conexas”.

*El informe se puede descargar en este enlace: https://www.who.int/publications/m/item/tracking-sdg7--the-energy-progress-report-2023

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