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El Círculo de Empresarios junto con EY han puesto en marcha su Observatorio sobre ESG/Sostenibilidad con una jornada dedicada al impacto regulatorio en sostenibilidad, en general, y muy especialmente a las consecuencias prácticas que tendrán para la empresa española la nueva Directiva Europea de información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD en sus siglas en inglés).
Hoja de ruta para desplegar los requisitos de la CSRD

La Unión Europea ha estado trabajando activamente en la promoción de la sostenibilidad y la divulgación de información corporativa relacionada. Actualmente, existe una serie de regulaciones y directivas en la UE que abordan la divulgación de información no financiera y sostenibilidad por parte de las empresas.

En este contexto, el Círculo de Empresarios junto con EY han puesto en marcha su Observatorio sobre ESG/Sostenibilidad con una jornada dedicada al impacto regulatorio en sostenibilidad, en general, y muy especialmente a las consecuencias prácticas que tendrán para la empresa española la nueva Directiva Europea de información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD en sus siglas en inglés) y los Estándares Europeos de Sostenibilidad (ESRS) que se están ultimando en el seno de la Unión Europea.

El presidente del Círculo de Empresarios, Manuel Pérez-Sala, y el presidente del Grupo de Trabajo de ESG, Francisco Román, expresaron que existe una necesidad de realizar de forma realista y pragmática la transformación derivada del tsunami regulatorio, teniendo en cuenta la naturaleza del tejido empresarial español. En la introducción de la jornada técnica, Alberto Castilla Vida, socio de Sostenibilidad y de la práctica de ESG, y Alberto Andreu Pinillos, Senior Advisor de la firma, repasaron las principales regulaciones en materia ambiental, social y de gobernanza procedentes de la Unión Europea. Especialmente, se puso énfasis en cómo el Gap entre la información financiera y de sostenibilidad se está reduciendo progresivamente a todos los efectos, en la medida en que ambas informaciones son ya responsabilidad del consejo de administración.

También se explicó cuándo tendrán que reportar las compañías españolas según las exigencias de la CSRD y de los estándares ESRS: las empresas cotizadas y de interés público, en el año 2025, con los datos del ejercicio 2024; las empresas con más de 250 de media de trabajadores empleados, una facturación de 40 millones de euros, 20 millones en activos totales (dos de estos tres criterios), en el año 2026, con los datos del ejercicio 2025; y las pymes cotizadas (que no sean microempresas) y otras empresas, en el año 2027 con datos del ejercicio 2026.

Luego, Hugo Bombín y María José Gálvez, Senior Manager y Head of ESG del equipo de EY respectivamente, se centraron en la explicación de los estándares europeos de sostenibilidad (ESRS): trasversales (ESRS 1 y ESRS 2); ambientales (ESRS E1 a E5); sociales (ESRS S1 a S4); y de gobernanza (ESRS G1).

Una vez presentados de forma detallada todos los estándares, se avanzó en una hoja de ruta práctica para desplegar los requisitos de la CSRD y de los ESRS, que pueden resumirse en los siguientes:

  • Primero: se recomienda a las empresas analizar las prácticas de reporte actuales frente a los requisitos exigidos por la CSRD y los ESRS para descubrir los posibles Gaps
  • Segundo: analizar los aspectos relevantes de sostenibilidad tanto desde el punto de vista financiero como del impacto en el entorno (el denominado análisis de doble materialidad).
  • Tercero: identificar qué decisiones de gestión tiene que tomar cada compañía en el ámbito del gobierno, las estrategias, los riesgos y oportunidades y las métricas.
  • Y cuarto: se recomienda definir un plan de acción y una hoja de ruta para cometer la transformación hacia la sostenibilidad.

Finalmente, Francisco Román, destacó dos ideas, que ya estaban en la Toma de Posición sobre ESG que realizó el Círculo de empresarios en septiembre de 2022. En la primera, se refirió a la conveniencia de anticiparse a los requisitos exigidos por la regulación, de forma que las compañías puedan plantear esta transformación, sobre todo, como una ventaja competitiva para desplegar su propósito. Y, en la segunda, hizo un llamamiento a los reguladores para evitar la fragmentación del mercado interior, que reste competitividad a la empresa española y añada costes incrementales a los que ya se van a tener que incurrir para adaptar las empresas a este nuevo entorno regulatorio.

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