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Decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano que las utopías sirven para caminar, y el anhelo de un mundo pacífico parece una realidad cada vez más lejana. Ayer, 24 de abril, se conmemoró el Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz. En un mundo convulsionado como el actual, con una guerra en curso en Europa, y múltiples conflictos armados en diferentes partes del globo, esta fecha reviste especial importancia. La efeméride busca motivar a los responsables políticos a seguir colaborando en pro de los Derechos Humanos, llegar a acuerdos y negociaciones, que sean de mutuo beneficio para todos, tal como lo contempla la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.
La paz, ¿un sueño (im)posible?

Cada 24 de abril tenemos la oportunidad de reflexionar en torno a la importancia del multilateralismo y el abono de una cultura de la paz, para la transformación social hacia la creación de un mundo más justo e igualitario. La efeméride busca fomentar y apoyar los tres pilares fundamentales de la ONU: el desarrollo sostenible, la paz y la seguridad y los derechos humanos. Para ello, debemos defender y preservar los valores del multilateralismo y la cooperación internacional, que son la base de la Carta de las Naciones Unidas y la Agenda 2030.

Pero, antes que nada, ¿a qué nos referimos con multilateralismo? Los expertos explican que el multilateralismo suele definirse en oposición al bilateralismo y al unilateralismo. En sentido estricto, indica una forma de cooperación entre al menos tres Estados. Empero, esta definición "cuantitativa" no permite captar la naturaleza del multilateralismo. No se trata simplemente de una práctica o de una cuestión de número de agentes implicados, sino de la adhesión a un proyecto político común basado en el respeto de un sistema compartido de normas y valores. Algo tan necesario en estos tiempos. Particularmente, el multilateralismo se basa en principios fundadores como la consulta, la inclusión y la solidaridad. Su funcionamiento está determinado por normas elaboradas colectivamente que facilitan una cooperación sostenible y eficaz. Dichas normas garantizan a todos los implicados los mismos derechos y obligaciones en todo momento. En este sentido, el multilateralismo es, tanto un método de cooperación como una forma de organización del sistema internacional.

Sin dudas, El multilateralismo forma parte del ADN constituyente de la ONU. La Carta de las Naciones Unidas no se limita a definir la estructura, la misión y el funcionamiento de la Organización. Es uno de los pilares del sistema internacional. Hoy, más que nunca, el mundo necesita de la paz y de políticas sólidas multilaterales. El cambio climático, la pandemia, los conflictos prolongados y el aumento de la desigualdad son algunas de las problemáticas más urgentes y complejas, interconectadas y de difícil solución, que para hacerles frente los Estados deben trabajar juntos a través del sistema internacional para preservar los logros alcanzados con tanto esfuerzo y superar los obstáculos. A pesar de que el sistema multilateral se encuentra atravesando una fuerte crisis de legitimidad y de eficiencia con respecto a la defensa de la paz y la seguridad internacional, debemos seguir apostando por el multilateralismo y la diplomacia como forma de aliviar tensiones y de desbloquear, contener y resolver conflictos.

Los Derechos Humanos están hoy en peligro. El sistema de cooperación multilateral, encarnado por las Naciones Unidas, se enfrenta a un momento de “crisis sin precedentes y entrelazadas”, ha asegurado el Secretario General de la Organización, quien ha observado que "las tensiones entre las grandes potencias han alcanzado un máximo histórico”. En este contexto, el titular de la ONU especificó la necesidad de “abordar los retos emergentes y colmar las lagunas de la gobernanza mundial para hacer realidad la promesa de la Carta en el siglo XXI”. Finalmente, durante su exposición con motivo de la conmemoración de esta fecha, Guterres hizo referencia a la Nueva Agenda para la Paz, la cual “abordará todas las formas y ámbitos de amenaza, adoptando una visión holística del continuo de la paz, desde la prevención, el establecimiento y su mantenimiento, hasta la consolidación del desarrollo sostenible” y concluyó que se prevé “un multilateralismo más inclusivo, con espacio para las contribuciones de todos los países y comunidades, y más interconectado, con fuertes vínculos entre la familia de las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales, las organizaciones regionales, los bloques comerciales y otros”.

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