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La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica, conocida como COP15, tuvo lugar durante la segunda semana de diciembre en Montreal y reunió a líderes políticos de todo el mundo con el fin de concertar, entre diversos temas, un nuevo conjunto de objetivos y metas que orientarán la acción mundial en favor de la naturaleza de aquí a 2030. El encuentro dio como resultado la adopción del Marco mundial Kunming-Montreal de la diversidad biológica. El mismo tiene como objetivo abordar la pérdida de biodiversidad, restaurar los ecosistemas y proteger los derechos de los Pueblos Indígenas, e incluye medidas concretas para detener y revertir la pérdida de la naturaleza, incluida la protección del 30% del planeta y el 30% de los ecosistemas degradados para 2030.

La emergencia climática es una de las mayores preocupaciones en el mundo entero. Es por ello, que los encuentros internacionales con líderes políticos se vuelven clave en este contexto. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (COP15) finalizó en Montreal el pasado 19 de diciembre de 2022 con un acuerdo histórico para orientar las acciones mundiales en favor de la naturaleza de aquí a 2030. Las delegaciones de 188 gobiernos se reunieron en Canadá durante las últimas dos semanas con motivo de esta importante cumbre.

Cabe aclarar que, aunque el tema de la COP15 parezca similar a la COP27, la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima celebrada en Sharm el-Sheikh, las dos reuniones se centran en temas diferentes pero interrelacionados. La COP27 abordó las medidas relativas al marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y cómo adaptarse a estos cambios. Por su parte, la COP15 se centró en el mundo vivo como lo establece el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado adoptado para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica y las cuestiones conexas.

Este año, la COP 15 fue presidida por China, organizada por Canadá y dio como resultado la adopción del Marco mundial Kunming-Montreal de la diversidad biológica (GBF, por sus siglas en inglés) en el último día de negociaciones. Lo que está en juego es nada más y nada menos que la salud del planeta. Nuestra tierra está experimentando un peligroso declive en la naturaleza como resultado de las actividades humanas y, por tanto, urge actuar en consecuencia. En este escenario por demás crítico, el Marco mundial de la diversidad biológica tiene como objetivo abordar la pérdida de biodiversidad, restaurar los ecosistemas y proteger los derechos de los Pueblos Indígenas. El documento acordado durante la COP15 incluye medidas concretas para detener y revertir la pérdida de la naturaleza, incluida la protección del 30% del planeta y el 30% de los ecosistemas degradados para 2030. Asimismo, el plan incluye propuestas para aumentar la financiación destinada a los países en desarrollo, lo que representó un importante obstáculo durante las conversaciones.

Elena Tedesco y Matthias Fawer, expertos de Vontobel, explicaron que, a diferencia de la COP27, a la COP 15 han asistido muy pocos jefes de Estado. Ha sido decepcionante porque se suponía que este evento iba a ser "la conferencia más importante sobre biodiversidad en la última década". Aun así, advierten los especialistas, el Foro Mundial sobre la Biodiversidad de Kunming-Montreal ha sentado las bases para un nuevo capítulo en el que la naturaleza vuelva a ser una pieza clave del sistema económico. Los negociadores acordaron proteger el 30% de la tierra y el mar del mundo, recaudar al menos 200.000 millones de dólares anuales hasta el 2023 para financiar la conservación de la naturaleza y poner fin a las subvenciones -unos 500.000 millones de dólares anuales- a actividades perjudiciales como la tala de árboles. La buena noticia es que este compromiso anual de 200.000 millones de dólares duplica los 100.000 millones prometidos para mitigar el cambio climático y adaptarse a él. Sin embargo, no llega a los 700.000 millones necesarios para invertir la pérdida de biodiversidad, según el Instituto Paulson. Otro elemento fundamental desde el punto de vista social según Tedesco y Fawer ha sido el reconocimiento de los derechos y el liderazgo de los indígenas en el ámbito de la conservación. Lo mismo ocurre con el compromiso de aumentar el flujo de capital de los países desarrollados a los países en desarrollo, con un objetivo de 20.000 millones de dólares al año, que aumentará a 30.000 millones de dólares anuales en 2030.

Por su parte, Deepshikha Singh, subdirectora de análisis de Inversiones sostenibles y responsable de Stewardship en La Française AM, analiza que los objetivos generales han conseguido abarcar las cuestiones más acuciantes en relación con la naturaleza y la pérdida de biodiversidad. Para la experta ha sido alentador ver que el texto final tenía mucha menos ambigüedad que lo que se había debatido el año pasado en los Grupos de Trabajo de Composición Abierta. Los objetivos son cuantitativos y mensurables, incorporan el "enfoque de todo el gobierno y toda la sociedad" y se centran en hacer que la financiación influya en favor de la naturaleza.

El Marco ha sido histórico y consta de cuatro objetivos globales generales para proteger la naturaleza, que incluyen: detener la extinción inducida por los seres humanos de las especies en peligro de extinción y, para 2050, se reduce a la décima parte el ritmo y el riesgo de la extinción de todas las especies; la diversidad biológica se utiliza y gestiona de manera sostenible y las contribuciones de la naturaleza a las personas, tales como las funciones y los servicios de los ecosistemas se valoran, se mantienen y se mejoran; todo beneficio de la utilización de los recursos genéticos e información de secuencias digitales sobre los recursos genéticos se comparte en forma justa y equitativa; y los medios de implementación adecuados para aplicar plenamente el Marco son accesibles de manera equitativa a todas las Partes, especialmente a los países en desarrollo y los pequeños Estados insulares en desarrollo.

El Programa para el medioambiente de Naciones Unidas explica que el Marco Kunming-Montreal cuenta con 23 metas de actuación que deben tomarse inmediatamente y completarse para 2030. Entre ellas figuran:

  • Conservar y gestionar de manera eficaz al menos el 30% de las zonas terrestres, de aguas continentales y costeras y marinas. En la actualidad, el 17% de las zonas terrestres y el 8%* de las zonas marinas han sido declaradas áreas protegidas
  • Restaurar de manera efectiva el 30% de los ecosistemas terrestres, costeros, marinos y de aguas continentales
  • Acercar a cero la pérdida de superficies de suma importancia para la biodiversidad, incluidos los ecosistemas de gran integridad ecológica
  • Reducir a la mitad los desechos de alimentos en el mundo
  • Eliminar gradualmente o reformar los incentivos perjudiciales para la biodiversidad en al menos US$ 500.000 millones por año, al tiempo que aumentan los incentivos positivos para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad
  • Movilizar al menos US$ 200.000 millones anuales de fuentes públicas y privadas para la financiación de la ejecución de planes y estrategias relativas a la biodiversidad
  • Aumentar el total de flujos financieros internacionales procedentes de los países desarrollados hacia los países en desarrollo a por lo menos US$ 30.000 millones cada año
  • Velar por que las empresas transnacionales y las instituciones financieras controlen, evalúen y difundan con transparencia y regularidad sus riesgos y efectos en la biodiversidad, junto con sus operaciones, sus cadenas de suministro y de valor y sus carteras

Finalmente, es importante destacar que el financiamiento desempeñó un papel clave en la COP15, ya que se realizaron negociaciones centradas en cuánto dinero enviarían los países desarrollados a los países en desarrollo para contrarrestar la pérdida de biodiversidad. Se pidió que el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) estableciera un fondo fiduciario especial (el Fondo del Marco mundial de la diversidad biológica) con el objetivo de apoyar la aplicación del Marco, asegurar flujos financieros de manera suficiente, previsible y oportuna. La existencia de la humanidad depende de tener aire limpio, comida y un clima habitable, tres dimensiones reguladas por el mundo natural. Un planeta sano es también el fundamento de economías resilientes. Más de la mitad del PIB mundial depende de ecosistemas saludables. Lo que está en juego es la salud y la vida.

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