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Ayer, lunes 7 de noviembre, durante la apertura de la Cumbre de Implementación Climática de dos días celebrada en el marco de la COP27 en Sharm el-Sheikh, Egipto, el Secretario General de las Naciones Unidas planteó esta disyuntiva para el mundo y llamó a hacer un pacto de solidaridad climática.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, durante su discurso inaugural en la COP27 pidió un pacto histórico entre los países ricos y en desarrollo para combinar capacidades y orientar al mundo hacia la reducción de las emisiones de carbono, la transformación de los sistemas energéticos y evitar la catástrofe climática. Frente a un centenar de líderes mundiales reunidos para la primera sesión plenaria oficial de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, Guterres afirmó: “La humanidad tiene que elegir: cooperar o perecer. Es un Pacto de Solidaridad Climática o un Pacto Suicida Colectivo”.

El pacto al que convoca el mandatario de Naciones Unidas propone los siguientes aspectos:

  • Que todos los países hagan esfuerzos adicionales para reducir las emisiones de carbón.
  • Que las naciones más ricas y las instituciones financieras internacionales brinden asistencia a las economías emergentes.
  • Que se ponga fin a la dependencia de los combustibles fósilesy la construcción de plantas de carbón.
  • Que se ofrezca energía sostenible para todos estados.
  • Que los países se unan para combinar estrategias y capacidades en beneficio de la humanidad.

Es innegable la crítica situación medioambiental a la que nos enfrentamos como humanidad. El cambio climático ya está aquí y debemos actuar pronto para evitar catástrofes aún peores. En este escenario, el titular de la ONU recordó que el planeta se acerca rápidamente a puntos de inflexión que pueden hacer irreversible el caos climático. Si bien el cambio climático no entiende de fronteras y afectará al mundo entero de igual manera tarde o temprano, es importante recordar que las responsabilidades son diferentes. Hay países cuya incidencia en el cambio climático es mucho mayor que otros.  “Las dos economías más grandes, Estados Unidos y China, tienen una responsabilidad particular de unir esfuerzos para hacer realidad este Pacto. Esta es nuestra única esperanza de cumplir con los objetivos climáticos”, enfatizó el titular de la ONU.

Agregó que, si bien la guerra en Ucrania y otros conflictos han causado un enorme derramamiento de sangre y violencia y han tenido impactos dramáticos en todo el mundo, la ONU no puede aceptar que la atención se desvíe del cambio climático.

Ganancias extraordinarias: deben pagar

Durante su intervención, otro punto clave que abordó Guterres fue reiterar la petición que había hecho anteriormente de que los gobiernos graven las ganancias inesperadas e impulsadas por la pandemia por concepto de combustibles fósiles. Ese dinero, detalló, sería redirigido a las personas que luchan contra el aumento de los precios de los alimentos y la energía, y a los países que sufren pérdidas y daños causados ​​por la crisis climática.

“Los impactos mortales del cambio climático están aquí y ahora. Las pérdidas y los daños ya no se pueden esconder debajo de la alfombra. Es un imperativo moral. Es una cuestión fundamental de solidaridad internacional y de justicia climática. Aquellos que contribuyeron menos a la crisis climática están cosechando el torbellino sembrado por otros”, recalcó, y agregó que durante la COP27 los líderes deben acordar una hoja de ruta clara y con plazos que refleje la escala y la urgencia del desafío. Las proyecciones de los expertos muestran que las necesidades de adaptación crecerán a más de 300.000 millones de dólares al año para 2030, por lo que exhortó a las instituciones financieras y bancos internacionales a cambiar su modelo de negocios y hacer su parte.

En medio de un escenario por demás complejo, la salida, según Guterres es clara: la solidaridad. Sobre este punto, el referente de Naciones Unidas puntualizó: “Una solidaridad que respete los derechos humanos y garantice un espacio seguro para que los defensores ambientales y todos los actores de la sociedad contribuyan a nuestra respuesta climática. No olvidemos que la guerra contra la naturaleza es en sí misma una violación masiva de los derechos humanos”. Finalmente, sostuvo que la lucha climática global se ganará o se perderá en esta década crucial y bajo la mirada de los actuales líderes mundiales. “Una cosa es cierta: los que se dan por vencidos están seguros de perder. Entonces, peleemos juntos y ganemos. Para los 8000 millones de miembros de nuestra familia humana y para las generaciones venideras”, conminó.

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