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Ayer, 17 de octubre, se celebró el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, una fecha en la que hay poco para celebrar. Un informe recientemente publicado por UNICEF, que recoge datos de 22 países de toda la región, advierte que, en el último tiempo, la pobreza infantil ha aumentado un 19% en Europa oriental y Asia central. El estudio afirma que la guerra en Ucrania y el aumento de la inflación han llevado a cuatro millones de niños a la pobreza. Los datos muestran que en Ucrania hay ahora medio millón más de niños y niñas viviendo en la pobreza, el segundo mayor aumento, seguido de Rumanía. Además, los expertos sostienen que el efecto dominó del aumento de la pobreza infantil podría llevar a un fuerte incremento del abandono escolar y la mortalidad infantil.

Las metas de la Agenda 2030 parecen ser cada vez más inalcanzables. El sueño de crear un mundo más justo a donde la pobreza y la desigualad sean cosas del pasado es cada vez más utópico. Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se celebró el pasado lunes 17 de octubre, UNICEF ha publicado un nuevo informe titulado” The impact of the war in Ukraine and subsequent economic downturn on child poverty in eastern Europe and Central Asia(El impacto de la guerra de Ucrania y la posterior recesión económica sobre la pobreza infantil en el este de Europa y Asia Central) –que recoge datos de 22 países de toda la región- y muestra que las y los niños son los más afectados por la crisis económica causada por la guerra en Ucrania. Mientras que la infancia constituye el 25% de la población total, supone cerca del 40% de los 10,4 millones de personas más que sufren pobreza este año.

La investigación advierte Que la guerra en Ucrania y el aumento de la inflación han llevado a la pobreza a cuatro millones de niños más en Europa oriental y Asia Central; esto supone un incremento del 19% respecto a 2021. Los datos son contundentes: la Federación Rusa representa casi las tres cuartas partes del aumento total del número de niños viviendo en pobreza debido a la guerra en Ucrania y a la crisis del coste de la vida en la región, con 2,8 millones de niños más viviendo ahora en hogares bajo el umbral de la pobreza. Por su parte, en Ucrania hay ahora medio millón más de niños pobres, el segundo mayor aumento, seguido de Rumanía.

En nuestro país los datos son igual de poco alentadores que en el resto del mundo. La publicación explica que en España, donde uno de cada tres niños está en riesgo de pobreza o exclusión social (33,4% de la tasa AROPE, 2,8 millones de niños y niñas), las consecuencias del incremento de precios en alimentación y suministros básicos están teniendo un efecto añadido en los hogares con niños y niñas, en los que los gastos de alimentación y transporte se incrementan notablemente respecto a otros tipos de hogares. En los hogares con menos recursos esto puede suponer este invierno tener que elegir, por ejemplo, entre una alimentación suficiente o mantener la casa caliente.

Frente a esta situación, UNICEF España, junto a otras organizaciones como la Plataforma de Infancia y Save the Children aboga por la inclusión en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) 2023 de una prestación por crianza universal, en forma de una deducción fiscal reembolsable, mucho más ambiciosa que la medida de ampliación de la deducción por maternidad (de 0 a 3 años) que contienen los presupuestos. Estas prestaciones, además de apoyar la crianza tendría un impacto considerable en la reducción de la pobreza infantil y garantizaría un suelo de protección social de todos los hogares con niños ante esta y sucesivas crisis. 

No se trata sólo de pobreza

Una de las principales conclusiones que se desprende del informe es que la pobreza trae aparejada múltiples consecuencias más. Los expertos denuncian que la pobreza infantil va mucho más allá de las familias que viven dificultades financieras. El gran incremento que se ha experimentado en el último tiempo podría llevar a que otros 4.500 niños mueran antes de su primer cumpleaños, y las pérdidas de aprendizaje podrían equivaler a 117.000 niños más dejando la escuela solo este año, según el estudio. Otra conclusión a la que arriba el estudio es que, para muchos, la pobreza infantil dura toda la vida. La investigación denuncia que uno de cada tres niños nacido y criado en pobreza vivirá en la misma situación su vida adulta, lo cual lleva a un ciclo intergeneracional de dificultades y privaciones.

Las causas de esta preocupante situación están a la vista: conflictos armados, inestabilidad política y crisis económica. Cuanto más pobre es una familia, mayor es la proporción de sus ingresos destinada a necesidades como alimento y combustible. Cuando el coste de los bienes básicos se dispara, el dinero disponible para cubrir otras necesidades como atención sanitaria y educación desciende, según el análisis. La consiguiente crisis del coste de vida implica que los niños más pobres tienen menos probabilidades aún de acceder a servicios esenciales, y están en un mayor riesgo de violencia, explotación y abuso.

Asimismo, las dificultades que experimentan las familias en situación de pobreza o al borde de esta se profundizan cuando los gobiernos reducen su gasto público, aumentan los impuestos al consumo o ponen en marcha medidas de austeridad en un esfuerzo limitante para impulsar sus economías a corto plazo, ya que esto reduce el alcance y calidad de los servicios de apoyo de los que dependen las familias.

Finalmente, el informe concluye con el establecimiento de un marco de trabajo para contribuir a reducir el número de niños viviendo en pobreza y evitar que más familias caigan en dificultades económicas: 

  • Proporcionar prestaciones monetarias universales para niños y garantizar un ingreso mínimo de seguridad.
  • Aumentar las ayudas sociales a todas las familias con niños que lo necesiten, incluidos los refugiados.
  • Proteger el gasto social, especialmente para los niños y familias más vulnerables.
  • Proteger y apoyar la provisión de servicios de atención sanitaria, nutricional y social a mujeres embarazadas, bebés y niños pequeños.
  • Introducir la regulación de los precios de productos alimentarios básicos para las familias.

Además, UNICEF hace un llamamiento al apoyo continuado y ampliado para fortalecer los sistemas de protección social en los países de ingresos altos y medios del este de Europa y Asia Central; y a la priorización de los programas de protección social, incluyendo los programas de ayuda en efectivo para niños y familias vulnerables.

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