Un nuevo informe de la ONG World Vision advierte de una crisis de salud mental para 1,5 millones de niños y niñas ucranianos. La investigación explica que se avecinan efectos devastadores a largo plazo y que ante este sombrío panorama urge priorizar los programas de prevención.
Sin paz mental

La invasión rusa en Ucrania continúa mostrando su costado más cruel. Los horrores de la guerra están marcando a una generación de niños y niñas, con 1,5 millones de menores en peligro de sufrir problemas como ansiedad, depresión y deterioro social, según advierte un nuevo informe de World Vision, “No Peace of Mind (Sin paz mental)”.

La investigación elaborada por un grupo de expertos da la voz de alarma sobre una crisis inminente, ya que los padres y madres ucranianos revelan que la salud mental de sus hijos es ya su mayor preocupación. World Vision afirma que, si no se interviene rápidamente en Ucrania y en los países que acogen a las personas refugiadas, las heridas mentales de la guerra podrían afectar a los niños y niñas hasta la edad adulta. Catherine Green, directora de la Respuesta a la Crisis en Ucrania de World Vision, afirma que es crucial que los servicios de prevención de salud mental para los menores y las familias sean prioritarios antes de que sea demasiado tarde.

El documento destaca historias devastadoras de niños y niñas que lloran durante la noche, que se sienten demasiado asustados para dormir, y que son capaces de nombrar los diferentes tipos de armas utilizadas durante la invasión rusa.  Millones de vidas inocentes atravesadas por la tragedia premeditada. El uso de la artillería, los morteros y la fuerza militar pone a los niños y niñas en riesgo de muerte y lesiones, y también amenaza su bienestar emocional. La exposición a los ataques aéreos, los bombardeos y la cruda violencia militar puede destruir la sensación de seguridad de los menores, que es fundamental para un desarrollo infantil saludable. Además, casi dos tercios de los menores ucranianos se han visto obligados a abandonar sus hogares, con el consiguiente trauma que supone ser arrancados de sus redes de apoyo y tener que huir a países o ciudades desconocidas y, para muchos, separados de sus familiares.

"A World Vision le preocupa que la guerra esté sometiendo a los niños y niñas a un miedo y una desesperanza constantes, lo que aumenta sus respuestas inmediatas al estrés y, como consecuencia, el riesgo de sufrir trastornos mentales como el trastorno de estrés postraumático, depresión y ansiedad", explica Catherine Green. "Por eso estamos impulsando nuestra programación psicosocial pero no podemos hacerlo solos. Sabemos por la experiencia en lugares como Siria y Sudán del Sur que una inversión adecuada en salud mental y otros servicios es vital para que los menores superen el trauma que han sufrido".  

Las historias que recoge el informe dejan al descubierto la más cruda realidad. Niños con miedo, madres angustiadas, el dolor tiñendo lo cotidiano.  Estudios anteriores han demostrado que más del 22% de las poblaciones afectadas por conflictos pueden acabar padeciendo algún tipo de trastorno mental. En el contexto de Ucrania, eso significaría unos 4,5 millones de personas, 1,5 millones de ellos niños y niñas. Pero la cifra crece cada día. En este escenario, Green explica que gastar ahora sólo 50 dólares por persona podría evitar que más de un millón de personas afectadas por el conflicto desarrollaren problemas de salud mental más complejos, como ansiedad, depresión, esquizofrenia o trastorno bipolar.

Por su parte, Eloisa Molina, Coordinadora de Comunicación de World Vision, concluye que:  "Los niños son resistentes y pueden protegerse de cualquier efecto duradero con el apoyo adecuado. La buena noticia es que las muestras de generosidad hacia el pueblo ucraniano significa que estamos en una posición poco común en esta emergencia: hay fondos para que las organizaciones llevemos a cabo nuestro trabajo y protejamos la salud mental de los niños y niñas, y la de sus cuidadores. Pero urge priorizar los programas de prevención y financiarlos ahora, tanto en Ucrania, como en los países de acogida".

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