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Así lo afirma el último informe publicado por Deloitte y la European Banking Federation (EBF). Según la investigación, la sostenibilidad es hoy una de los pilares fundamentales para los bancos europeos. Prueba de ello es que el 82% de las entidades encuestadas tiene un responsable de sostenibilidad en su estructura, si bien ni su rol ni su título están todavía estandarizados, reportan directamente a los altos niveles de gestión de sus organizaciones, y la mitad se reúne con el CEO de forma mensual. El estudio advierte que las prioridades más importantes para estos especialistas son: fijar una estrategia de sostenibilidad, proveer oportunidades de aprendizaje a los equipos internos e incrementar su compromiso con grupos de interés externos.

La sostenibilidad ha llegado para quedarse, de eso no hay dudas. En los últimos años, uno de los fenómenos más interesantes en este campo ha sido su enorme expansión.  Durante este proceso, el sector bancario ha sido uno de los terrenos conquistados. Los bancos europeos priorizan la sostenibilidad en su visión estratégica, así lo afirma el reciente informe “The Big Picture: How Chief Sustainability Officer can drive the banking sector’s sustainability efforts”, elaborado por Deloitte y la European Banking Federation (EBF). El estudio advierte que la sostenibilidad es hoy una de las principales prioridades para los bancos europeos. Así, por ejemplo, el 82% de las entidades encuestadas tiene un responsable de sostenibilidad en su estructura, si bien ni su rol ni su título están todavía estandarizados. Dentro de esta variedad de cargos, solo un 20% de las organizaciones tiene un Chief Sustainability Officer (CSO) -una figura relativamente nueva dentro de los bancos-; siendo las denominaciones más comunes las de responsable, jefe o director (61%).

La emergencia climática y medioambiental, así como la presión de la sociedad en general, han impulsado a las entidades financieras a apoyar la aceleración de la transición. De ahí la generalización en el nombramiento de un responsable único para liderar esta área. Su función primordial es definir la estrategia de sostenibilidad del banco para generar retornos financieros competitivos que impacten de forma positiva en la sociedad y el medio ambiente, pero también son agentes de cambio, que conducen y gestionan el cambio cultural interno para que los empleados entiendan esta transición. Si bien este rol es aún nuevo en el ámbito, el informe afirma que existen características comunes: tienen experiencia profesional en negocios (72%), formaban parte del banco antes de ser nombrados en su cargo (88%), cuentan con formación específica en la materia (71%); y cubren otros roles adicionales (81%), como: la relación con inversores, la exposición crediticia o el gobierno corporativo, entre otros.

A partir de la información recabada en las encuestas, los expertos de Deloitte sostiene que los objetivos de los bancos y sus responsables en materia de sostenibilidad son: en primer lugar, proveer oportunidades de aprendizaje al staff y fijar la estrategia de sostenibilidad de la entidad, seguido de generar compromiso con los grupos de interés (sociedad civil, ONG y grupos de activistas) y aumentar la sostenibilidad interna del banco y, en tercer lugar, definir el proceso de reporte.

¿Cuáles son los principales retos del sector bancario en materia de sostenibilidad?

El estudio expone que uno de los principales desafíos que el sector bancario tiene por delante es lidiar con la presión del mercado que podría tomar una mayor importancia con el tiempo. Como tendencias lineales, se observan retos de presión regulatoria, oferta a los clientes, estrategia y personal que mantendrán su protagonismo en los tres horizontes. Por último, como tendencia a la baja la investigación afirma que otros desafíos los propone la tecnología y los datos, cuya importancia en el corto plazo es la más alta. "Los datos jugarán un papel fundamental en la consecución de un futuro net zero y en los retos que tiene el CSO, siendo el principal reto en sí mismo la falta de estos”, apunta Rodrigo Pérez, Socio de Risk Advisory de Deloitte, y continúa: “No tener un dataset completo y de calidad impide una buena definición de la estrategia de sostenibilidad, una comunicación clara de los resultados a los stakeholder, así como la capacidad de disponer de una oferta de productos y servicios competitiva, la gestión óptima de los riesgos, o cumplir con exigencias regulatorias, es decir, afecta a todas las metas de la transición verde. Además, esta falta de datos lleva a un entorno incierto y poco transparente, en contra del fin del EU Action Plan, donde el CSO ha de hacer de guía. Por el contrario, la disponibilidad y uso sencillo de los datos, junto con la tecnología, por ejemplo a través de la inteligencia artificial (AI) y Distributed Ledger technology (DLT), y la regulación, serán las llaves para gestionar de forma adecuada el proceso ”.

La buena noticia es que los recursos no suponen hoy un desafío a resolver. La mayoría de los encuestados por Deloitte y la EBF (93%) reconoce que cuenta con los recursos y colaboradores necesarios para afrontar su labor actual en el área de sostenibilidad del banco. Y la mitad de ellos (54%), también asegura que ya colabora con otros departamentos dentro de sus compañías. No obstante, de cara a futuro manifiestan que necesitan mayor autonomía y poder para liderar la estrategia de sostenibilidad, actuar como una palanca del cambio en la efectiva transformación cultural de la organización y orquestar las acciones del resto de departamentos en materia de sostenibilidad, integrándolas en las actividades diarias del CSO y en la estrategia ESG global que se haya definido.

De cara al futuro, el estudio anticipa que el rol del CSO será cada vez más importante. Este jugará un papel fundamental para lograr un balance en la visión de negocio, conduciendo la estrategia de sostenibilidad de la organización para aprovechar las nuevas oportunidades que están surgiendo en este ámbito, y comunicar el plan de acción en un lenguaje que sea comprensible por todos los miembros de la organización, de manera que sea eficaz dicha estrategia. Los expertos a cargo del informe señalan las siguientes buenas prácticas a proponer: en los próximos años

  • Ser capaz de liderar el cambio necesario hacia la sostenibilidad -con foco en temas de ESG relevantes para la entidad.
  • Tener capacidad de orquestar a los diferentes departamentos implicados con una visión completa que genere un compromiso efectivo con los principales stakeholders.
  • Tener la habilidad de adaptarse al horizonte actual con metas ambiciosas, una profunda fragmentación de la regulación europea y una medición de resultados con información incompleta.

Fielmente, el estudio concluye que, evidentemente, la sostenibilidad en el sector bancario crecerá de manera exponencial en los próximos años y la labor del CSO va más allá de transmitir las regulaciones o expectativas ESG, debe realizar un intenso trabajo de concienciación desde la base hasta lo más alto de la organización, lidiando con un contexto dinámico y exigente que son los stakeholders.  

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