La OMS recomienda a los gobiernos incluir la salud mental en su respuesta a la crisis climática

¿Tiene algo que ver la salud mental y el cambio climático? Definitivamente la respuesta es sí, y mucho. Un nuevo informe de políticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado a comienzos del mes de junio, con motivo de la conferencia Estocolmo+50, ponen de relieve la importancia central que tiene incorporar la salud mental dentro de las medidas que deben adoptar los países relacionadas con detener el cambio climático. Los expertos explican que la rapidez con la que la emergencia climática está avanzando supone una amenaza cada vez mayor para la salud mental y el bienestar psicosocial, al provocar trastornos que van desde el malestar emocional hasta la ansiedad, la depresión, o hasta conductas suicidas.

La salud mental es la gran olvidada en las políticas públicas. Muchas veces la urgencia de resolver problemáticas más apremiantes hace que esta quede en un segundo plano. Sin embargo, se trata de un tema central para el bienestar y la salud integral de las sociedades. La pandemia ha puesto de manifiesto la centralidad que tiene mantener un buen estado de salud mental para las personas.

El cambio climático ya está aquí, de eso no hay dudas. Frente a este escenario cabe preguntarnos ¿tiene algún efecto en la salud mental la emergencia climática? Sin dudas si. Como cualquier situación global que ocurre, afecta a la subjetividad de las personas.  En este sentido, un nuevo informe de políticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado a comienzos del corriente mes de junio con motivo de la conferencia “Estocolmo+50”,  que conmemora el 50º aniversario de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, explica que el cambio climático plantea graves riesgos para la salud mental y el bienestar de las poblaciones. Por consiguiente, la Organización insta a los responsables políticos a que incluyan el apoyo a la salud mental en su respuesta a la crisis climática, y da ejemplos de unos cuantos países pioneros que lo han incorporado eficazmente.  

Cabe destacar que la OMS define la salud mental como “un estado de bienestar en el cual cada individuo desarrolla su potencial, puede afrontar las tensiones de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y puede aportar algo a su comunidad”. Por su parte, define el apoyo en materia de salud mental y psicosocial como “cualquier tipo de apoyo local o externo cuyo objetivo es proteger o promover el bienestar psicosocial y/o prevenir o tratar los trastornos de salud mental”.

Una de las principales conclusiones que se desprenden del informe de políticas coincide con las del informe recientemente publicado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Según ambos documentos, la rapidez del cambio climático supone una amenaza cada vez mayor para la salud mental y el bienestar psicosocial, al provocar trastornos que van desde el malestar emocional hasta la ansiedad, la depresión, el dolor o las conductas suicidas. 

La investigación analiza que los efectos del cambio climático en la salud mental se distribuyen de forma desigual entre determinados grupos que se ven afectados de manera desproporcionada, debido a factores tales como la situación socioeconómica, el género o la edad. Los expertos realizan un estudio interseccional en el cual explican cómo una serie de variables de opresión diferentes inciden de manera directa en cómo será el impacto en la subjetividad de cada persona. Sin embargo, a pesar de la importancia de la salud mental, ciertamente los estados no están tomando el tema con la seriedad y la importancia necesarias. Según una encuesta de la OMS que se llevó a cabo en 2021 en 95 países, solo 9 de ellos habían incluido, hasta la fecha, el apoyo en materia de salud mental y psicosocial en sus planes nacionales sobre salud y cambio climático.  

La Dra. María Neira, Directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, afirmó que “Los efectos del cambio climático están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana, y existe un escaso apoyo especializado en materia de salud mental para las personas y las comunidades que se enfrentan a peligros relacionados con el clima y a un riesgo a largo plazo”. Por su parte, declaró Dévora Kestel, Directora del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS sostuvo que “el impacto del cambio climático está agravando la situación ya de por sí sumamente complicada en que se encuentran la salud mental y los servicios de salud mental a nivel mundial. Casi mil millones de personas viven con trastornos mentales, pero, en los países de ingreso bajo y mediano, tres de cada cuatro personas no tienen acceso a los servicios necesarios. Si se aumenta el apoyo en materia de salud mental y psicosocial en el marco de las medidas de reducción del riesgo de desastres y relacionadas con el clima, los países podrán hacer más para ayudar a proteger a las personas que corren mayor riesgo”.

Finalmente, el documento concluye con una serie de recomendaciones para los gobiernos.  De este modo, propone cinco enfoques importantes para que los responsables de la elaboración de políticas públicas aborden los efectos del cambio climático en la salud mental:  en primer lugar, integrar las consideraciones climáticas en los programas de salud mental, en segundo lugar, integrar el apoyo a la salud mental con la acción climática, en tercer órden, basarse en compromisos mundiales. En cuarto lugar, elaborar enfoques basados en la comunidad para reducir las vulnerabilidades y por último reducir el importante déficit de financiación que existe para el apoyo a la salud mental y psicosocial.

En palabras del Dr. Diarmid Campbell-Lendrum, responsable de la lucha contra el cambio climático de la OMS, y uno de los principales autores del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). “Los Estados Miembros de la OMS han dejado muy claro que, para ellos, la salud mental es una prioridad. Estamos trabajando en estrecha colaboración con los países para proteger la salud física y mental de las personas frente a las amenazas climáticas”.

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