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La Organización Mundial de la Salud afirma que, además de perjudicar la salud de las personas, el tabaco es muy nocivo para el planeta. Concretamente, las tabacaleras destruyen 600 millones de árboles y 200.000 hectáreas de tierra, gastan 22.000 millones de toneladas de agua y producen 84 millones de toneladas de CO2 cada año para fabricar sus productos, detalla la agencia sanitaria mundial e insta a que el sector se responsabilice de esos perjuicios.

El tabaco destruye: a las personas y el planeta. La industria tabacalera no sólo daña la salud humana, sino que también estropea el medio ambiente y debe hacerse más responsable de la destrucción que causa, afirmó este lunes 30 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo reveló en un nuevo informe que, además de las más de ocho millones de muertes que causa cada año, la industria tabacalera le cuesta muy cara al mundo en términos ambientales.

Los datos que se desprenden del documento son realmente alarmantes. La agencia precisó que, en la producción de tabaco, cada año se destruyen 600 millones de árboles y 200.000 hectáreas de tierra, se gastan 22.000 millones de toneladas de agua y se producen 84 millones de toneladas de CO2. Además, se advierte que la mayor parte del costo ambiental recae en los países de renta baja y media, donde el agua y las tierras de cultivo se utilizan para plantar tabaco en vez de alimentos, que a menudo se necesitan con urgencia. El estudio destaca que la huella de carbono de la industria de la producción, el procesamiento y el transporte del tabaco equivale a una quinta parte del CO2 emitido anualmente por el sector de las aerolíneas comerciales, lo que contribuye aún más al calentamiento global.

Además, expertos de la OMS afirman que el costo de limpiar los productos de tabaco desechados lo pagan los contribuyentes, no el rubro que crea el problema. Al respecto, el informe cita que esa limpieza le cuesta unos 2600 millones de dólares anuales a China y 766 millones a India. En Brasil y Alemania esa cantidad supera los 200 millones de dólares.

Frente a este problema, países como Francia y España y ciudades como San Francisco, California, en Estados Unidos, han implementado con éxito una legislación que responsabiliza a la industria tabacalera de limpiar la contaminación que genera. La OMS llamó a los países y ciudades a seguir este ejemplo, y abogó por que se brinde apoyo a los cultivadores de tabaco para que puedan cambiar a cultivos sostenibles. Asimismo, pugnó por impuestos altos al tabaco y se pronunció por ofrecer servicios de apoyo para ayudar a las personas a dejar esos productos.

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