Ayer, martes 17 de mayo, el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de Ley de Pesca Sostenible e Investigación Pesquera, una nueva normativa que tiene como eje transversal la sostenibilidad, en una triple perspectiva: conservación de los recursos pesqueros; actividad económica y empleo; y cohesión social de las zonas costeras. Se trata de la primera vez que se regula la gestión de los recursos genéticos pesqueros y se aborda la gestión de la pesca de recreo en aguas exteriores. Esto tiene una enorme potencialidad en el ámbito de la seguridad alimentaria y de los nuevos usos derivados del progreso de la ciencia y la tecnología.
El Gobierno aprueba el proyecto de ley de pesca sostenible que prioriza la conservación de los recursos

La aprobación del proyecto de Ley de Pesca Sostenible e Investigación Pesquera es un gran paso en la preservación de los entornos marítimos. Se trata de un compromiso programático que adquirió el Gobierno y que se sustenta en la necesidad de actualizar la actual Ley de Pesca Marítima del Estado, promulgada en 2001, ya que en sus más de 20 de vigencia se ha producido una serie de novedades tanto en la legislación comunitaria como en la gobernanza internacional de los océanos. El proyecto de ley se someterá ahora al procedimiento de tramitación parlamentaria.

Cabe recordar que el Consejo de Ministros aprobó en primera lectura el anteproyecto de esta ley el pasado 1 de junio de 2021. En el tiempo transcurrido desde entonces se sometió a información pública y se han incorporado alegaciones recibidas por parte del sector pesquero, de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y de las comunidades autónomas, con las que ha habido un amplio proceso de diálogo. El Gobierno ha perseguido conseguir una ley de todos y para todos, para facilitar así que pueda cumplir su objetivo de que la actividad pesquera resulte cada vez más sostenible y competitiva.

La legislación ocupa un rol central en la protección del planeta. En este caso, la normativa en cuestión tiene como objetivos principales fortalecer la conservación y el uso sostenible de los recursos pesqueros, procurar que esta actividad contribuya a la creación de empleo, generación de riqueza y la cohesión social de las zonas costeras, y fortalecer el vínculo entre la ciencia y la acción política en esta materia. El Ministro de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Luis Planas, destacó el fortalecimiento del vínculo entre pesca e investigación porque el conocimiento científico es “absolutamente necesario” para la actividad pesquera.

Es un importante hito en nuestro país, ya que la actividad pesquera tiene una larga tradición en España y desempeña un importante papel como fuente de alimentos de alta calidad y de primera necesidad y como dinamizadora de la economía en las zonas costeras. Este papel dinamizador no se limita únicamente a la actividad de la flota costera y artesanal. La flota española opera en todos los mares del mundo y posee una industria transformadora puntera. De hecho, varios caladeros internacionales fueron descubiertos por la flota de bandera española y muchos de los acuerdos pesqueros que mantiene la Unión Europea (UE) con países terceros se deben a la presencia de barcos españoles en sus aguas antes del ingreso en ésta.

Una ley de triple impacto

La normativa tiene como eje transversal el principio de sostenibilidad, desde una triple perspectiva: ambiental, social y económica. Esta reforma se produce en el contexto generado por el Pacto Verde Europeo, y persigue garantizar un equilibrio entre la necesaria conservación del medio marino y el desarrollo de una actividad pesquera que sea rentable, resulte atractiva para el desarrollo empresarial y el necesario relevo generacional, y consolide un sector moderno y competitivo.

Un importante dato a resaltar es que la pesca es la única actividad económica que se desarrolla en el mar que depende del buen estado de conservación de éste, pero los recursos pesqueros son limitados, por lo que son necesarias estrategias para asegurar una gestión eficiente y sostenible de los mismos. Es por ello, que la nueva normativa introduce la facultad de adoptar medidas para fortalecer la conservación y uso sostenible de los recursos pesqueros como la limitación del volumen de capturas o la regulación del esfuerzo pesquero, de los artes y aparejos utilizados, del peso o talla de las especies, o el establecimiento de vedas, siempre de la mano del sector y con la mejor información científica disponible. Además, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la agenda 2030, se potencian las medidas de defensa y regeneración de los recursos pesqueros como la declaración de zonas de especial protección o la introducción de medidas preventivas de actividades susceptibles de perjudicar las especies marinas y sus hábitats.

Por su parte, en materia de gestión pesquera, la ley apuesta por una utilización más eficiente y flexible de las cuotas de pesca. Para lo cual, clarifica los requisitos para poder desarrollar la actividad y redefine el Registro General de la Flota Pesquera, haciéndolo más completo, sencillo y eficaz. Para que se le puedan asignar posibilidades de pesca, los buques tendrán que estar inscritos en el registro general de la flota pesquera, disponer de licencia y estar adscritos a uno o varios censos y modalidades concretos. En este sentido, la ley actualiza los mecanismos de transmisión de posibilidades de pesca entre buques, con el doble objetivo de favorecer la planificación empresarial y optimizar el uso de las cuotas y días de esfuerzo que se asignen e España. Además, establece sistemas de gestión que permitan una utilización más eficiente y flexible de las cuotas de pesca. Cuando éstas no hayan sido utilizadas durante un determinado período de tiempo, la Administración podrá redistribuirlas entre los demás usuarios.

Asimsmo, la normativa adopta un innovador enfoque sistémico. Para realizar toda la gestión de la política pesquera, la ley apuesta por el fortalecimiento del nexo entre ésta y la ciencia, con el objetivo de que la toma de decisiones esté sustentada en el mejor conocimiento científico y que se garantice un verdadero enfoque ecosistémico que tenga en cuenta todas las interacciones que se producen en el medio marino. Elementos como el cambio climático, la contaminación por plásticos o las especies invasoras, por citar algunos ejemplos, afectan al estado de los recursos y han de tenerse en cuenta en las campañas de investigación.

Por último, la ley aborda por primera vez la gestión de los recursos genéticos pesqueros, que tienen una enorme potencialidad en el ámbito de la seguridad alimentaria y de los nuevos usos derivados del progreso de la ciencia y la tecnología. Además, incluye medidas que otorgan mayor protección de cara a la jubilación de algunos colectivos de trabajadores del ámbito del mar y pesquero, cuyas profesiones son especialmente penosas y suponen un gran desgaste.  

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