Se trata del “Purpose Strength Index”, una herramienta desarrollada por un equipo de investigadores a partir de un estudio a 10.500 directivos y empleados de más de 50 organizaciones de 11 países durante cuatro años. El estudio que se realizó para crearla afirma que la estrategia, el liderazgo y la comunicación horizontal son las principales palancas para activar el propósito empresarial tanto a nivel directivo como en los empleados.
Nace el primer indicador para activar y medir el propósito corporativo

Un equipo de investigadores ha desarrollado el primer indicador para activar y medir el propósito corporativo, “Purpose Strength Index”, que se ha presentado en la Universidad de Navarra en Madrid, en el marco de la jornada 'Medir para acelerar la activación del propósito', que ha contado con la colaboración de DCH, la Organización Internacional de Directivos de Capital Humano, y que ha reunido a más de 350 personas. Esta pretende ayudar a las organizaciones en la activación e implementación del propósito en base a dos líneas de acción: por un lado, el impacto de las distintas palancas y dimensiones en la implantación y despliegue del propósito y, por el otro, evidencias sobre los efectos del propósito a nivel individual y organizativo.

El contexto económico y social ha dado lugar a un nuevo paradigma que se caracteriza por el incremento de los intangibles, como son la reputación, la marca, la sostenibilidad, los asuntos públicos, o el propósito, que se ha convertido en una fuente de diferenciación competitiva y generación de confianza. En este escenario, contar con esta herramienta de medición resulta de gran valía.  El desarrollo de la misma ha estado liderado por Álvaro Lleó, profesor de la Universidad de Navarra, junto a Nuria Chinchilla, profesora del IESE Business School; Ángel Alloza, CEO de Corporate Excellence-Center for Reputation Leadership; Carlos Rey, presidente de la Fundación DPMC y director de la Cátedra Dirección por Misiones y Propósito Corporativo de la UIC; y Fernando Ruiz-Pérez, investigador de la Universidad de Navarra.

Durante cuatro años de investigación, se han evaluado a más de 10.500 directivos y empleados de 50 empresas de 11 países, que han contribuido a identificar las principales tendencias sobre la implantación del propósito corporativo, cuáles son los efectos a nivel individual y colectivo, cuáles las principales palancas que lo impulsan, y qué condiciones potencian su implantación.

Tras analizar los resultados de las más de 50 empresas analizadas, el informe recoge las siguientes conclusiones y recomendaciones prácticas:

  1. La estrategia es la principal palanca de gestión en la implantación del propósito. Que el propósito guíe y marque las decisiones sobre el negocio es crucial para potenciar el sentido y la contribución de su trabajo diario.
  1. El liderazgo y la comunicación horizontal son las variables sobre las que la organización puede actuar de manera más directa.
  1. Las palancas menos desarrolladas son el liderazgo distribuido y los sistemas de gestión.
  1. La implantación del propósito eleva los comportamientos extra-rol de los trabajadores.
  1. Compartir el propósito de la organización mejora el compromiso individual de los empleados y en la unidad colectiva entre sus miembros.
  1. La confianza condiciona notablemente el impacto que el liderazgo, los sistemas de gestión, la comunicación y la colaboración tienen en la generación de un sentido compartido.
  1. Los valores relacionales y de contribución son grandes facilitadores del propósito.
  1. Cuanto mayor es la organización, más importante resulta alinear las políticas de personal con el propósito.
  1. Sin propósito no hay compromiso.
  1. La consistencia en la implantación del propósito multiplica más del doble el desarrollo de los comportamientos extra-rol.

Ángel Alloza ha explicado que “el propósito corporativo debe ser comprendido como el fundamento de la estrategia, aquello que explica el por qué haces lo que haces y que establece el marco de referencia que guía todas las acciones y decisiones de la organización. En los últimos años hemos descubierto el rol estratégico del mismo como fuente de transformación, generación de confianza y diferenciación”. El CEO de Corporate Excellence ha considerado que el gran reto es impulsar su activación e implementación en las organizaciones: “el Purpose Strength Index nos ofrece un indicador para medir el grado de salud del propósito en las organizaciones y en base al equilibrio e intensidad de tres dimensiones clave: conocimiento, contribución e interiorización”.

Por su parte, sobre la importancia del propósito en las empresas, Álvaro Lleó señaló que el potencial del propósito reside en su capacidad de generar fuertes vínculos entre los empleados. Un reto que comparten muchas organizaciones en un contexto marcado por el teletrabajo y los formatos híbridos como consecuencia de la COVID-19. La investigación destaca que las palancas más relevantes para favorecer el grado de interiorización del propósito tanto en directivos como en el resto de trabajadores son el liderazgo, la estrategia y la comunicación horizontal. Y pone de manifiesto que los directivos (7,93% sobre 10) tienen mayor vinculación con el propósito empresarial que los empleados (6,99%).

Finalmente, el profesor de la Universidad de Navarra también se refirió al propósito como vivencia: “La clave está en pasar de ser una organización con propósito a una que vive su propósito. La eficacia de su implantación depende de la consistencia del proceso, es decir, cómo se consigue que la gente conozca el propósito, se identifique con él y vea su día a día como una contribución a su desarrollo”. Por ello, concluyó que “cuando el propósito está implantado consistentemente, el impacto que este tiene sobre el compromiso individual y la unidad colectiva se multiplican”.

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