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Así lo afirma la nueva Encuesta Anual sobre Cambio Climático elaborada por Robeco. La misma muestra que el 75% de los inversores opina que el cambio climático es ya un factor clave para su política de inversión. Asimismo, la publicación advierte que ha aumentado el diálogo activo con las empresas sobre las emisiones de carbono cero netas, la reducción de los residuos globales y la urgencia de detener la desforestación.
El cambio climático, un factor clave para los inversionistas

Robeco, gestora internacional de activos especializada líder mundial en la inversión sostenible, ha publicado, por segundo año consecutivo, su “Encuesta Anual sobre el Clima”. Se trata de una investigación sobre cómo enfocan los inversores las oportunidades y riesgos derivados del cambio climático. El estudio en profundidad abarca 300 de los mayores inversores institucionales y mayoristas de Europa, Norteamérica y Asia-Pacífico, representativos de alrededor de 23,7 billones de dólares gestionados.

La Encuesta arroja luz acerca de cómo se plantean los inversores institucionales algunas de las principales cuestiones relativas al cambio climático, la biodiversidad y la gobernanza. Este trabajo que busca animar al sector de la inversión a desempeñar un papel constructivo en la lucha contra el cambio climático y la pérdida de la naturaleza, ha sido llevada a cabo por CoreData Research.

El cuidado del planeta se ha vuelto prioritario en el mundo de la inversión. Sin dudas, el cambio climático afecta a todos los ámbitos de la vida cotidiana y la economía no es la excepción. En este contexto, el estudio afirma que, para tres cuartas partes (75%) de los inversores consultados, el cambio climático es ya un factor significativo o clave para su política de inversión, lo que supone un fuerte aumente frente a solo el 34% de hace dos años. Si bien aún queda mucho por hacer, la buena noticia que devela el estudio es que, en términos generales, el compromiso de lograr cero emisiones netas se ha generalizado.  Al respecto, se observa que casi la mitad de los inversores han adquirido el compromiso público de lograr cero emisiones netas de gases con efecto invernadero en su cartera de inversión para 2050, o están en vías de ello.

A medida que la crisis climática mundial se hace más urgente, los inversores de todo el mundo están haciendo que la descarbonización, la biodiversidad y la propiedad activa ocupen una posición más importante en sus carteras de inversión. La encuesta de este año revela que, además de reducir la intensidad de carbono de sus inversiones, los inversores también son conscientes de que mantener la biodiversidad es también una necesidad para preservar la vida y el bienestar en la Tierra.  Otro de los hallazgos de la encuesta es el notable aumento de la importancia para los inversores en la inversión temática, las estrategias de cambio climático y también la inversión de impacto. Según los expertos de Robeco, esto demuestra que los inversores ya no se conforman con integrar los criterios ASG en un enfoque de inversión, para evitar los peores efectos, sino que los inversores quieren ver que sus inversiones marcan una diferencia positiva y contribuyen a apoyar la transición hacia un modelo económico más sostenible.

El informe explica que la inversión temática en, por ejemplo, energías renovables, puede ayudar a los inversores a tener un impacto positivo, al tiempo que satisfacen sus expectativas de riesgo y rentabilidad. Por tanto, tener más en cuenta el impacto en el mundo real de las estrategias de inversión puede considerarse un acompañamiento a otras medidas adoptadas por los inversores para hacer frente al cambio climático, como la adopción de un compromiso formal de cero emisiones netas de carbono para 2050. Sobre este tema, una de las conclusiones destacadas de la encuesta es el mayor interés de los inversores por tener un impacto en el mundo real. En primer lugar, cabe destacar la adopción de la inversión temática relacionada con la sostenibilidad, en temas como las energías renovables o la tecnología verde. Concretamente, casi tres cuartas partes (70%) de los inversores aplican actualmente la inversión temática, en la que los inversores europeos y de Asia-Pacífico superan a los norteamericanos. En segundo lugar, está la titularidad activa, que incluye el diálogo activo con las empresas (engagement) y el voto, y que ha pasado de ser un factor central o significativo para el 54% de las políticas de inversión de hace dos años al 73% actual. Aunque esta tendencia es más acusada entre inversores europeos (del 81% al 90% en los dos próximos años), también está presente en Norteamérica (del 60% al 68%) y Asia-Pacífico (del 80% al 82%). Las emisiones de carbono cero netas, reducir los residuos globales, detener la desforestación y proteger la biodiversidad están considerados como los temas de engagement medioambiental más cruciales en los que centrarse en los dos o tres próximos años.

En cuanto a la biodiversidad, el estudio sostieneque los inversores se enfrentan actualmente a un reto de aplicación. Esto se debe a que las implicaciones financieras de la pérdida de biodiversidad raramente se miden, lo que dificulta la actuación de los inversores. El uso de la inversión temática y de la inversión de impacto es una forma de abordar esto según se desprende del informe. Por último, otra conclusión que se desprende de la investigación es que la concienciación inversora sobre biodiversidad ha aumentado rápidamente y ha crecido más del doble, habiéndose pasado de solo un 19% de inversores que manifestaba que la biodiversidad era un factor significativo de su política inversora hace dos años a un 41% en la actualidad. Sin embargo, la implementación sigue siendo complicada debido a la falta de análisis, ratings e información sobre las empresas en materia de biodiversidad.  Además, el 43% afirma que los productos de inversión sostenible escasean y que las estrategias de inversión son un obstáculo a la hora de abordar la biodiversidad, mientras que el 46% menciona que la demanda de los inversores finales es insuficiente.

Al respecto, Lucian Peppelenbos, miembro del área de estratégia climática deRobeco expresó:  “Los inversores son conscientes de los riesgos para la biodiversidad y entienden que tiene implicaciones económicas. Gran parte de la economía mundial depende críticamente de la salud de los ecosistemas y la gente lo entiende. Pero para traducirlo en riesgo financiero y flujos de caja descontados a nivel de emisor, ahí es donde está el problema. Ese es el verdadero reto de la biodiversidad. Con el cambio climático, es un poco más fácil porque tienes la huella de carbono. Todos conocemos las limitaciones de la huella de carbono, pero al menos permite relacionar una empresa con el cambio climático”.

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