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Las próximas semanas pueden ser cruciales para el destino del Planeta. Todo dependerá de la voluntad política de los líderes mundiales y de su posibilidad de comprender cabalmente que hemos llegado a un límite y no podemos no estar a la altura de las circunstancias: el momento de actuar es ahora. Tras la suspensión de la Conferencia de las Partes (COP) en 2020 a causa de la pandemia, el 31 de octubre será el turno de la nueva COP 26 esta vez en Glasgow, Reino Unido. La conferencia se organiza en alianza con Italia, donde en octubre se han celebrado varios eventos como la Youth4Climate y la PreCOP26, que se celebraron en Milán. ¿Qué expectativas hay en torno al foro político más importante del mundo en materia medioambiental?;¿Se llegarán a acuerdos o serán meras discusiones?
¿Qué esperamos de la COP26?

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima es el foro político más importante en materia medioambiental a donde los líderes de las mayores potencias mundiales se juntan para debatir el rumbo global de la producción industrial y de las políticas públicas para hacer frente a la emergencia climática. Un debate intenso y necesario.Cada año, los 195 países más la Unión Europea firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (UNFCCC),  se reúnen en la COP, donde se toman decisiones por unanimidad o por consenso en relación a una agenda que debe ser acordada y aprobada previamente.

Este año, los ojos están puestos en sí, esta vez, se alcanzarán acuerdos vinculantes o serán meros debates inconducentes. Cabe recordar que la 25ª Conferencia de las Partes, que organizó el Gobierno de Chile en Madrid en diciembre 2019, terminó sin conclusiones. El consenso estuvo lejos de ser brillante.  Si bien se aprobaron algunas resoluciones para reducir los gases de efecto invernadero y contribuir a mitigar los efectos sobre los países más pobres que ya estaban sufriendo los efectos del cambio climático, lo cierto es que, tras las negociaciones no se llegó a ningún acuerdo en el tema de los mercados de carbono, que se aplazó a la reunión de Glasgow. Las preocupaciones abundan y las especulaciones ante algunas ausencias despiertan sospechas de que quizás la COP26 no sea nuevamente lo esperado.

En vísperas de una nueva COP, nos preguntamos ¿qué podemos esperar de esta cumbre? Los cuatros temas principales que están en la agenda de este año son: en primer lugar, asegurar el cero neto de emisiones para mediados de siglo y mantener el objetivo de 1,5 grados al alcance; en segundo lugar, hacer una adaptación para proteger a las comunidades y a los hábitats naturales; en tercer lugar, movilizar la financiación climática, y, por último, trabajar conjuntamente para lograr los objetivos.

Sin dudas, el primero de los temas ocupará gran parte de las discusiones. Luego de conocer los resultados del último informe publicado por Naciones Unidas, se espera que se tomen medidas drásticas para cambiar el rumbo de las emisiones de carbono. En el mejor de los casos, los miembros de la Conferencia acordarán los pasos a seguir para abandonar el carbón y la reducción de la deforestación y la explotación de otros recursos naturales esenciales.La idea de un acuerdo colectivo para limitar el calentamiento global con un objetivo se fijó en la COP21 de 2015; que se celebró en la capital de Francia y por eso se conoce como el Acuerdo de París. Desde la firma de este la transición hacia una economía y energías más limpias ha progresado, aunque no lo suficiente. Parte del cumplimiento de esas metas es el desafío de la COP26. Tanto la ONU como el gobierno de Reino Unido,  han asegurado que su objetivo es  "mantener viva la esperanza" de limitar el aumento de la temperatura global según lo establecido en el Acuerdo de París.

El sector privado también tiene un papel protágonico en la lucha por detener la emergencia climática. Para aportar algunas claves hacia un futuro cero neto, la Consultora McKinsey & Company ha identificado qué tendencias pueden ayudar a acelerar el crecimiento inclusivo y sostenible en todo el mundo. Estas siete tendencias son: la caída de los costes ecológicos, la descarbonización de los sectores difíciles de mitigar, la evaluación del carbono, los nuevos modelos de la financiación climática, la transición en Alemania, la conservación de la naturaleza y, por último, la adaptación climática.

Por su parte, el movimiento juvenil fue uno de los primeros que abrazó la urgencia de frenar el calentamiento global y su gritó se oyó en todos lados: “no hay un planeta B”. Los pedidos que la juventud hará en la COP26 serán contundentes: planes concretos, reales e inclusivos de transición energética; propuestas para facilitar el acceso a la financiación para la acción climática y establecer mecanismos transparentes y responsables. Además, instarán a que se garantice la participación de los y las jóvenes en los procesos de toma de decisiones con implicancias en el cambio climático (los herederos de las decisiones deben tener una voz importante en la mesa). Por último, llevarán su pedido de educación integral y universalmente sobre el cambio climático, adaptando el mensaje a cada realidad.

Serán semanas de álgidos debates y muchas definiciones por tomar. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó su inquietud ante el poco tiempo que queda para "evitar un fracaso" en la Conferencia de la ONU sobre el clima (COP26). El responsable de Naciones Unidas concluyó en una videoconferencia el pasado jueves 21 de octubre:  "Cuando veo el poco tiempo que queda entre hoy y Glasgow, y cuando veo hasta qué punto estamos lejos de dónde deberíamos estar, estoy profundamente inquieto, aunque mantengo la esperanza".

Es claro que los desafíos que tenemos como humanidad son tan grandes como urgentes.El futuro de las generaciones venideras está hoy en manos de los represenates que se darán cita en Glasgow. El planeta ya ha demostrado que sus recursos no son infinitos y que debemos detener las lógicas de producción y consumo que hasta hoy hemos venido desarrollando. Para frenar la emisión de gases de efecto invernadero será preciso mutar de la economía capitalista exacerbada, cuyo centro neurálgico es el beneficio sin límites, hacia una economía que ponga en el centro a las personas y al planeta. Esperamos que estos temas sean el corazón de las discusiones que se den en esta nueva COP durante los próximos días y que, efectivamente, se llegue a acuerdos transformadores. Desde Diario Responsable seguiremos de cerca lo que ocurra con la esperanza de que un planeta más justo y sostenible pueda ser realidad.    

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