Un reportaje recientemente publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Cambio Climático explica cómo el conocimiento ancestral de las comunidades indígenas de diferentes partes del mundo debiera ser tenido en cuenta por las y los responsables de las tomas de decisiones a nivel mundial, para prevenir crisis medioambientales.
El conocimiento de los pueblos indígenas puede ayudar a prevenir las crisis ambientales

El reportaje publicado el pasado 9 de agosto con motivo del día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo, destaca la importancia de aprender de los ejemplos ambientales establecidos por las comunidades indígenas, algunas de las cuales han vivido en armonía con la naturaleza durante miles de años. De lo contrario, corremos el riesgo de acelerar la triple crisis planetaria que enfrenta el mundo debido al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, advierten los expertos.

El planeta alberga a más de 476 millones de indígenas en 90 países. Juntos, poseen, administran u ocupan aproximadamente una cuarta parte de la tierra del mundo. En términos ambientales, a este territorio le ha ido mucho mejor que a la mayor parte del resto de la Tierra. El reportaje cita a un informe emblemático de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) de 2019, respaldado por las Naciones Unidas, que explica que la biodiversidad está disminuyendo a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad.

Aproximadamente tres cuartas partes de las zonas terrestres del planeta han sido "alteradas significativamente" por acciones humanas, lo que ha puesto en peligro ecosistemas cruciales, incluidos bosques, sabanas y océanos, al tiempo que un millón de especies están siendo llevadas hacia la extinción. Si bien el deterioro ambiental se está acelerando en muchas comunidades indígenas, ha sido "menos severo" que, en otras partes del mundo, de acuerdo con el informe. Debido a que sus vidas a menudo están íntimamente ligadas a la tierra, las comunidades indígenas han estado entre las primeras en enfrentar las consecuencias del cambio climático.

Siham Drissi, oficial del Programa de Gestión de la Biodiversidad y la Tierra del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), explica que:  "La pérdida de biodiversidad y el cambio climático, en combinación con la gestión insostenible de los recursos, están llevando a los espacios naturales en todo el mundo, desde los bosques hasta los ríos y las sabanas, a un punto de quiebre".

Sobran los ejemplos de referentes indígenas que han destinado su vida a la protección del planeta y de las comunidades en las que viven. Nemonte Nenquimo ha pasado años defendiéndose de los mineros, madereros y compañías petroleras que intentan proyectos en la Amazonía. La líder del pueblo indígena Waorani de Ecuador fue famosa por encabezar una demanda en 2019 que prohibió la extracción de recursos en 200.000 hectáreas de tierras ancestrales, una victoria judicial que dio esperanza a las comunidades indígenas de todo el mundo. Pero Nenquimo, Campeona de la Tierra de las Naciones Unidas en 2020, no solo espera salvar a los Waorani. Al proteger la Amazonía, un importante sumidero de gases de efecto invernadero, espera salvar el planeta. Al respecto, Drissi, añadió "Es absolutamente necesario proteger, preservar y promover el conocimiento tradicional, el uso sostenible tradicional de la naturaleza y la experiencia de las comunidades indígenas si queremos detener el daño que estamos haciendo y, en última instancia, salvarnos a nosotros mismos".

El reportaje sostiene que la preservación que los pueblos indígenas hacen del planeta se debe en parte a siglos de conocimiento tradicional y, en muchas comunidades, a la visión predominante de que la naturaleza es sagrada. Este conocimiento, “abarca formas prácticas de asegurar el equilibrio del medio ambiente en el que vivimos, de modo que pueda continuar brindando servicios esenciales como agua, suelo fértil, comida, refugio y medicinas”, dice Drissi.

A pesar de que la ciencia hegemónica avanza, el reportaje sostiene que, aunque no sea muy conocido, en muchas partes del mundo, las comunidades indígenas están a la vanguardia de la conservación. Por ejemplo, en la República Democrática del Congo, la comunidad Bambuti-Babuluko está ayudando a proteger una de las últimas extensiones de bosque tropical primario que quedan en África Central. En Irán, el pueblo seminómada Chahdegal Balouch custodia 580.000 hectáreas de frágiles matorrales y desiertos. Y en el extremo norte de Canadá, los líderes inuit están trabajando para restaurar las manadas de caribúes, cuyas poblaciones habían disminuido considerablemente.

Es por esto, que los expertos afirman que Incluir a los pueblos indígenas y las comunidades locales en la gobernanza ambiental y aprovechar sus conocimientos puede mejora la calidad de vida de gran parte de la población mundial. También contribuye a la conservación, la restauración y el uso sostenible de la naturaleza, lo que beneficia a la sociedad en general.

Cabe destacar que, los grupos indígenas suelen estar en mejores condiciones que los científicos para proporcionar información sobre la biodiversidad local y el cambio ambiental, y son importantes contribuyentes a la gobernanza de la biodiversidad a nivel local y global, señaló el informe de la IPBES. A pesar de eso, los grupos indígenas a menudo ven sus tierras explotadas y desposeídas, y luchan por tener voz en lo que sucede en sus territorios. “Los gobiernos deben reconocer que el patrimonio cultural y el conocimiento tradicional de los pueblos indígenas y las comunidades locales contribuyen significativamente a la conservación y pueden mejorar la acción nacional y mundial sobre el cambio climático”, dijo Drissi.

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