Así lo expresó la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre el último informe publicado por el Grupo de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) que acumula nuevas evidencias sobre la responsabilidad de la actividad humana como causante de la mayor amenaza al progreso y bienestar humano en el siglo XXI. Desde hace tiempo sabemos con certeza que el modelo de producción capitalista de expolio de los recursos naturales es obsoleto e inconducente. Sin embargo, cuando los datos se hacen palpables los argumentos se vuelven aún más sólidos para contribuir a generar mayor consciencia.  
Teresa Ribera: “Debemos acelerar la transformación de nuestro modelo de desarrollo para hacer frente al cambio climático"

El pasado lunes 9 de agosto se dio a conocer la primera entrega del Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) que añade nuevas evidencias a la realidad del cambio climático y a la responsabilidad de la actividad humana como causante de las graves alteraciones del sistema climático y responsable último del calentamiento global. El estudio, dedicado a las bases físicas de la ciencia del clima, corrobora que la escala de las perturbaciones del clima global no tiene precedentes en siglos o incluso milenios, y proyecta subidas de las temperaturas superiores a los 1,5ºC -o incluso a los 2ºC- a menos que la comunidad internacional logre drásticas reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los informes de evaluación del IPCC constituyen la mejor referencia sobre el estado del conocimiento científico en materia de cambio climático. Estos informes son elaborados gracias al trabajo colaborativo y desinteresado de miles de científicos de primera fila de los distintos campos del conocimiento. Y suponen además la principal referencia científica en el proceso de concertación internacional frente al cambio climático que se desarrolla en torno a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París.

 El Informe del Grupo de Trabajo I del Sexto Informe de Evaluación del IPCC (AR6) saca partido a una serie de avances científicos producidos desde que el informe previo (2014) vio la luz: la mejora de series de datos observados y los datos paleoclimáticos, nuevas simulaciones climáticas (basadas en modelos del clima), nuevos análisis y métodos que permiten combinar múltiples líneas de trabajo. Por primera vez en un informe del IPCC, los cambios futuros en la temperatura global, el calentamiento del océano y el nivel del mar se calculan a través del uso combinado de proyecciones, datos observados y evaluaciones actualizadas sobre la sensibilidad climática. El resultado es una mejor comprensión de la influencia humana sobre un conjunto ampliado de variables. Entre otros datos actualizados por el informe difundido por el IPCC, se destaca que en el periodo 2011-2020 la temperatura media en la superficie ha sido 1,09 C superior a la existente en el periodo 1850-1900, un incremento que ha sido mayor sobre las zonas terrestres (+1,59 C) que sobre las marinas (+0,88 C). 

Asimismo, las y los expertos responsables de la investigación afirman que la capa superior del océano (entre 0 y 700 metros de profundidad) ha estado calentándose desde los años 70 del siglo pasado siendo extremadamente probable que el principal factor causante sean la influencia humana. Asimismo, las emisiones de CO2 son la causa principal de la acidificación global de los océanos. El nivel medio global del mar se ha incrementado unos 20 cm entre 1901 y 2018. Entre 1901 y 1971 el nivel del mar ascendió a una media de 1,3 mm/año. Pasó a 1,9 mm/año entre 1971 y 2006 y ascendió a 3,7 mm/año en el periodo 2006-2018.

Sobre esta publicación, Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico expresó que: “Es tiempo de actuar y de hacerlo ya.” Y continuó sobre las conclusiones del informe: “no dejan margen a la duda, ni caben paliativos. Las alteraciones del clima se suceden a un ritmo cada vez más acelerado y la evidencia científica nos empuja a los gobiernos y al conjunto de la sociedad mundial a acelerar el ritmo de transformación de nuestro modelo de desarrollo y de nuestro sistema económico para hacer frente a la gran amenaza que representa el cambio climático”.  

El informe del panel de expertos publicado ayer evidencia la magnitud de una larga lista de graves alteraciones climáticas de intensidad inédita. Entre otras consideraciones, los científicos constatan que las actuales concentraciones de CO2 en la atmósfera terrestre no tienen precedentes al menos en los últimos 2 millones de años. Por su parte, las concentraciones de metano (CH4) y óxido de nitrógeno (N2O) son mayores que las registradas en los últimos 800.000 años.

No sólo los resultados son negativos, sino que también las predicciones son poco alentadoras. En cuanto a las proyecciones para los próximos años, el informe advierte que la temperatura global superficial seguirá incrementándose al menos hasta mediados del presente siglo en todos los escenarios de emisiones analizados. Al menos que en las próximas décadas se logren fuertes reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero, a lo largo del presente siglo se superarán tanto los ascensos globales de 1,5  C y 2 C. 

De acuerdo con las proyecciones que muestra el informe, un mayor calentamiento global intensificará el ciclo global del agua, aumentando su variabilidad. Un clima más cálido intensificará los eventos meteorológicos muy secos y muy húmedos, incrementando la frecuencia e intensidad de sequías e inundaciones. Muchos de los cambios provocados por las emisiones de gases de efecto invernadero pasadas serán irreversibles en escalas temporales de siglos a milenios, muy especialmente los cambios que afectan a los océanos, los casquetes polares y el nivel del mar.

El cambio climático ya está teniendo efectos irreversibles y la emergencia climática será difícil de detener, a menos que se tomen las medidas necesarias. Si bien todos y todas tenemos parte de la responsabilidad, no todos de igual manera. Las empresas trasnacionales, los grandes grupos económicos y los poderes políticos que han mirado a un costado desde hace años deben asumir su parte y actuar a la altura de las circunstancias.

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