Innovación tecnológica, clave para avanzar hacia la sostenibilidad del sistema agroalimentario

La pandemia ha sido la protagonista indiscutida de la agenda internacional durante el último año. Sin embargo, es importante recordar que existen otros temas trascendentes que son necesarios abordar a nivel internacional. Este año Naciones Unidas organiza la Cumbre Mundial de los Sistemas Agroalimentarios como parte de la Década de Acción para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de aquí a 2030. Según Antonio Gutérres, esta Cumbre será la ocasión de “establecer el futuro de los sistemas agroalimentarios y de acelerar la acción colectiva con ese objetivo”.Entre los resultados previstos del encuentro destacan los siguientes: En primer lugar, generar medidas importantes y avances cuantificables en la consecución de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, a través de un llamamiento a la acción en todos los niveles del sistema alimentario: gobiernos nacionales y locales, empresas y ciudadanos. En segundo lugar, concienciar e impulsar el debate público acerca de cómo la reforma de los sistemas alimentarios puede ayudar a la consecución de los ODS. En tercer lugar, elaborar principios de orientación para gobiernos y otras partes interesadas que establezcan una visión optimista y alentadora en la que los sistemas alimentarios desempeñan un papel central en la construcción de un mundo más justo y sostenible y, por último, crear un sistema de seguimiento y evaluación para garantizar que los resultados de la Cumbre sigan impulsando nuevas medidas y progresos y que permita el intercambio de experiencias, lecciones y conocimientos.

En España el sector agroalimentario es una pieza clave del desarrollo económico y social y, por tanto, se trata de un momento idóneo para contribuir a las conversaciones globales sobre las transformaciones necesarias que han de ocurrir para garantizar su sostenibilidad. En este contexto y como preparación para la cumbre mundial, Forética ha presentado el informe de conclusiones del Diálogo Independiente sobre la transformación del sistema agroalimentario que ha organizado con la participación de diferentes grupos de interés involucrados en el sector, enmarcado en los Food Systems Summit Dialogues 2021.  

El documento analiza los grandes retos que existen hoy en día en el camino hacia la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios. Sin embargo, subraya el hecho de que esa transformación ya se ha iniciado, mostrando cierto paralelismo con la transformación que hoy en día están sufriendo ya, a un ritmo más acelerado, otros sectores como el sector energético o el de la movilidad, sin duda, por su alto impacto en la lucha contra el cambio climático. Por consiguiente, dicho informe sostiene que el objetivo debe ser posicionar la relevancia de la transformación del sistema agroalimentario al mismo nivel en la agenda política mundial para aunar esfuerzos y acelerar la transición.

Como conclusiones del debate, en el documento publicado por Forética se destacan cuatro ejes de acción clave para avanzar hacia la sostenibilidad del sistema agroalimentario, a saber:

  1. La innovación y la tecnología como grandes aliados: la innovación será clave a futuro para asegurar unos cultivos más eficientes y productivos, que a la vez sean más resistentes y seguros. Para ello, es esencial fomentar las iniciativas de I+D que permitan desarrollar este tipo de cultivos a un precio asequible para los pequeños productores. Por otro lado, la digitalización y la escalabilidad de las soluciones tecnológicas a lo largo de la cadena de suministro representan una gran oportunidad, tanto en términos de optimización de recursos naturales como en términos de trazabilidad, fiabilidad de datos y colaboración.
  2. Una mayor gobernanza global: Por un lado, desde la perspectiva pública, la necesidad de posicionar la relevancia de la transformación de los sistemas agroalimentarios a un nivel más significativo en la agenda política mundial. En este sentido, la Gobernanza a nivel global aparece como un elemento crucial a la hora de reducir los desequilibrios del sistema y evitar las diferencias de competitividad que pueden existir en función de los sistemas productivos y del lugar de proveniencia de las compañías. Por otro lado, desde la perspectiva del tercer sector, se necesitaría un cambio de paradigma en el enfoque de la gobernanza de los sistemas agroalimentarios; hoy en día más enfocada a la comercialización de los alimentos que a una alimentación de calidad para las personas. Este cambio pasaría por una mayor implicación de los pequeños productores, pero también a través de la colaboración entre todos los actores de la cadena de valor.
  3. Foco en los pequeños productores: El carácter central de los pequeños productores, agentes clave del sistema agroalimentario pero que, sin embargo, se encuentran en el eslabón más vulnerable de la cadena. Por consiguiente, tanto desde la perspectiva pública como privada, incluyendo al tercer sector, se recalcó la importancia de regenerar y de articular el medio rural, reforzando precisamente a los actores que estructuran ese medio, es decir, la agricultura familiar a pequeña y mediana escala. La sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios está intrínsecamente vinculada con el empoderamiento y la mejora de las condiciones de los pequeños productores y tanto desde las administraciones públicas como desde las empresas, ese objetivo tiene que ser una prioridad.
  4. Trabajo en alianzas: Todas estas palancas y soluciones no podrán ser alcanzadas sin una colaboración entre todos los actores de los sistemas agroalimentarios. Hay una gran oportunidad y potencialidad no solo en la colaboración público-privada sino también entre las empresas, la sociedad civil, las autoridades locales, etc. Por parte de la administración pública, se reconoció la necesidad de desarrollar mayores incentivos como puede ser una fiscalidad diferenciada, una prioridad en la compra pública o marcos regulatorios más y mejor definidos que permitan avanzar hacia una mayor sostenibilidad. Además, desde la perspectiva privada, la colaboración con todos los actores de la cadena (consumidores, proveedores, agricultores, etc.) apareció como un aspecto crucial a la hora de ver reflejados los esfuerzos para integrar la sostenibilidad.

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