La Comisión Europea celebró la resolución aprobada por los ministros de Hacienda y los gobernadores de los bancos centrales del G-20. El histórico acuerdo fija un piso global al impuesto a las ganancias que garantizará que las multinacionales, sobre todo, las grandes tecnológicas, paguen el tributo en los países donde operan. Paolo Gentiloni, comisario europeo de Economía, afirmó que se trata de una victoria de la equidad fiscal, la justicia social y el sistema multilateral.
Acuerdo del G-20: una victoria de la equidad fiscal y la justicia social

En medio de un contexto complejo signado por la crisis económica mundial, el G-20 firmó un acuerdo histórico, a la altura de las circunstancias actuales. Se trata de una resolución aprobada por los ministros de Hacienda y los gobernadores de los bancos centrales del G-20, que aportará equidad y estabilidad al marco internacional en materia de impuesto sobre sociedades.

Este consenso sin precedentes contribuirá a una reforma completa del sistema internacional del impuesto sobre sociedades. El mismo incluirá una reasignación de los derechos de imposición, lo que significará que las mayores empresas del mundo tendrán que pagar impuestos dondequiera que desarrollen su actividad empresarial. El nuevo marco tiene dos aspectos centrales: por un lado, un piso global para el impuesto a la renta del 15%, y por el otro, una distribución más justa de la recaudación a partir de las ganancias de las multinacionales, sobre todo, las empresas digitales como Facebook o Google, que pagarán tributo donde tienen actividades y obtienen ganancias, más allá de si tienen una presencia física en el país o no.

Estos dos pilares sobre los cuales se sostiene el acuerdo, que han sido desarrollados bajo los auspicios del Marco Inclusivo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se centran en las siguientes cuestiones: en primer lugar, en adaptar las normas internacionales sobre el reparto entre los países de la imposición de los beneficios empresariales a fin de reflejar la naturaleza cambiante de los modelos de negocio, por ejemplo, la capacidad de las empresas de ejercer su actividad comercial sin presencia física. Así, una parte de los beneficios excedentarios de las empresas multinacionales más grandes y más rentables se redistribuirá a las jurisdicciones de los mercados en las que estén situados los consumidores o los usuarios.

En segundo lugar, el otro pilar busca garantizar que las empresas multinacionales estén sujetas a un nivel mínimo efectivo de imposición sobre todos sus beneficios cada año.Se fijará en un porcentaje de al menos el 15 % y se aplicará a todos los grupos multinacionales que obtengan más de 750 millones de euros en ingresos financieros combinados.

Los detalles técnicos del acuerdo se negociarán en los próximos meses con vistas a que los 139 miembros del Marco Inclusivo alcancen un acuerdo definitivo en octubre. Una vez exista un acuerdo mundial consensuado sobre ambos pilares, la Comisión propondrá rápidamente medidas para su aplicación en la UE, en consonancia con el programa fiscal de la unión y las necesidades del mercado único.

Este importante anuncio ha sido rápidamente aplaudido por los países más implicados en una negociación que ha tensado durante años las relaciones internacionales. La Comisión Europea ha celebrado este acuerdo mundial que será clave para lograr mayor justicia social e igualdad distributiva. Mathias Cormann, secretario general de la OCDE afirmó que: “Después de años de intenso trabajo y negociaciones, este paquete histórico garantizará que las grandes empresas multinacionales paguen su parte justa de impuestos en todas partes”.

Por su parte, Paolo Gentiloni, comisario europeo de Economía afirmó que: “El G-20 ha refrendado hoy el acuerdo mundial sin precedentes en materia de reforma del impuesto sobre sociedades alcanzado la semana pasada y que ahora respaldan 132 países y territorios. Se ha dado un paso audaz, uno que pocos creían posible hace tan solo unos meses. Se trata de una victoria de la equidad fiscal, la justicia social y el sistema multilateral. Sin embargo, nuestra labor no ha terminado. Tenemos hasta octubre para celebrar este acuerdo. Estoy convencido de que también podremos llegar entonces a un consenso entre todos los Estados miembros de la Unión Europea sobre esta cuestión crucial”

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