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La respuesta es, sin lugar a dudas, sí. No sólo que pueden, sino que se trata de una alternativa de gran eficiencia para que las organizaciones alcancen sus objetivos climáticos. Las tecnologías de emisiones negativas son aquellas que capturen el CO2 de la atmósfera y lo almacenen en otro lugar. Una investigación realizada por la consultora McKinsey analiza una amplia gama de soluciones de emisiones negativas que las compañías pueden desarrollar de manera sostenible para contribuir a que el Acuerdo de París, de una vez por todas, sea una realidad.
¿Es posible eliminar el carbono de la atmósfera mediante la creación de emisiones negativas?

El Acuerdo de París se ha vuelto cada vez más difícil de alcanzar. Aunque las empresas y los Estados han realizado algunas acciones para reducir sus emisiones, lo cierto es que esto es cada vez más difícil de cumplir. Como es bien sabido, mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C frenando la acumulación de CO2 en la atmósfera es fundamental para limitar la exposición del mundo a los peligros físicos derivados del cambio climático y para evitar bucles de retroalimentación potencialmente catastróficos en el clima de la Tierra que conduzcan a un calentamiento permanente.

Ante este escenario hay un dato trascendental: mantener el calentamiento a 1,5ºC sólo será posible con emisiones negativas significativas logradas por soluciones que eliminen el carbono de la atmósfera y lo almacenen a largo plazo. Para esto, existe una amplia gama de soluciones de emisiones negativas. Por ejemplo, las "soluciones climáticas naturales" (NCS por sus siglas en inglés), como la reforestación, utilizando mecanismos biológicos. Las "eliminaciones de ingeniería", como la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS por sus siglas en inglés) y la captura y almacenamiento directo en el aire (DACS por sus siglas en inglés), que contiene el CO2 geológicamente, por ejemplo, en formaciones rocosas selladas bajo tierra.

Una investigación recientemente realizada por la Consultora McKinsey explica que las emisiones negativas son necesarias por tres motivos: en primer lugar, para compensar las emisiones residuales y difíciles de eliminar en industrias como la del cemento; en segundo lugar, para disminuir el CO2 atmosférico si la reducción de emisiones no se produce con la suficiente rapidez; y, por último, para eliminar las emisiones históricas de la atmósfera en un camino hacia un clima estable a largo plazo. El estudio afirma que muchos de los principales escenarios para llegar a 1,5 ºC incluyen un aumento sustancial de las emisiones negativas.

Sin embargo, el informe advierte que el mundo está muy lejos de la trayectoria hacia las emisiones negativas suficientes. Si nos basamos en la actual cartera de proyectos de emisiones negativas, la necesidad identificada no se alcanzará. Incluso si se cumplen todos los objetivos de reducción de CO2, a menos que se reduzcan las emisiones negativas, es probable que el mundo supere un presupuesto de carbono de 1,5 °C antes de 2040, añadiendo más CO2 atmosférico del que los científicos consideran admisible para una trayectoria de 1,5 °C.

¿Esto significa que el mundo está condenado a un mayor calentamiento? Pues no. Por el contrario, el análisis de McKinsey para la Coalición para las Emisiones Negativas sugiere que es posible ampliar las emisiones negativas con una cartera de soluciones sostenibles. Por ejemplo, las NCS y las soluciones basadas en BECCS y DACS podrían generar entre 8 y 12 giga toneladas de emisiones negativas, incluso después de aplicar estrictos filtros de sostenibilidad ambiental y económica.

 El informe muestra que cada una de las tres soluciones puede ampliarse de forma sostenible a más de una giga tonelada de producción en las próximas décadas sin destruir los almacenes de carbono existentes (como las actuales reservas forestales), dañar ecosistemas sensibles o desviar recursos de actividades económicas esenciales, como la producción de alimentos. También sostiene que se necesitará una cartera de al menos estas tres soluciones y que los componentes servirán para diferentes propósitos a lo largo del tiempo. Algunas NCS pueden ampliarse rápidamente a corto plazo, pero tienden a saturarse con el tiempo, mientras que las soluciones que implican el almacenamiento geológico ofrecen menores riesgos de reversión (es decir, de liberación del CO2 secuestrado) a largo plazo, pero pueden ser antieconómicas a corto plazo. Estas son sólo tres posibles soluciones, y habrá que tener en cuenta muchas otras que se están desarrollando (por ejemplo, soluciones oceánicas).

Aunque hoy en día se dispone de métodos de emisiones negativas para las NCS, BECCS y DACS, construirlos a la escala necesaria será un esfuerzo monumental según los expertos. Alcanzar el objetivo de 1,5 °C podría suponer la construcción de más de 200 centrales eléctricas BECCS de un gigavatio y miles de instalaciones DACS, así como la modificación del uso del suelo para las NCS de un tamaño nueve veces superior al del Reino Unido. También son fundamentales otros esfuerzos de habilitación, como la ampliación de las cadenas de suministro de biomasa, el desarrollo de habilidades para la entrega de proyectos de capital y la creación de redes de CAC.

Otra importante conclusión a la que arriba la investigación es que las emisiones negativas ofrecen importantes oportunidades a las empresas que las compran, así como a las que participan en la creación de industrias de eliminación de carbono.  Las empresas que son las primeras en utilizar las emisiones negativas pueden hacer realidad ambiciones medioambientales que no pueden alcanzarse únicamente mediante la reducción de emisiones, lo que podría mejorar su posición ante los clientes, los inversores y otras partes interesadas.

De este modo, las empresas que ayuden a construir la industria de las emisiones negativas también pueden contribuir a producir impactos sociales más amplios, como la creación de empleo y la protección de la biodiversidad. El estudio realizado por la Consultora sugiere que la ampliación de las tecnologías de emisiones negativas podría crear entre cuatro y diez millones de puestos de trabajo para 2050. La eliminación de carbono por ingeniería requiere funciones operativas permanentes y altamente cualificadas, no sólo trabajos temporales de construcción o de plantación de árboles.  

Asimismo, los beneficios colaterales medioambientales de las emisiones negativas están relacionados con cuestiones de importancia global y local, como la biodiversidad, el suministro de agua y la calidad del suelo. Estas cuestiones, a su vez, tienen implicaciones económicas. Del mismo modo, evitar la deforestación o promover la reforestación puede generar emisiones negativas, así como apoyar a las economías locales

La investigación concluye que es probable que la resolución de estos problemas requiera de un esfuerzo coordinado entre los proveedores, los compradores, los organismos de supervisión y las demás entidades implicadas en la creación, el comercio y el uso de las emisiones negativas.  Así, el informe esboza cinco acciones que ayudarían a establecer un mercado saludable para las emisiones negativas:

  • Definir las emisiones negativas de alta calidad.
  • Crear un mercado sólido y transparente para comercializar los créditos de emisiones negativas y generar financiación para la oferta.
  • Garantizar un número suficiente de compromisos nacionales de emisiones negativas mediante una orquestación e intervención eficaz de los gobiernos para cumplirlos.
  • Acordar un método para el seguimiento transparente con el apoyo de principios contables claros y una narrativa que destaque la propuesta de valor distinta de las emisiones negativas, además de la reducción de emisiones.
  • Permitir la colaboración multilateral, la contabilidad y el comercio de manera que ayuden a resolver el reto de las emisiones negativas a nivel mundial.

A medida que estos movimientos toman forma, los líderes empresariales harían bien en considerar cómo hacer que las emisiones negativas formen parte de sus estrategias de cero emisiones netas. Implementar estrategias de creación de emisiones negativas es vital para evitar un calentamiento global extremo e irreversible.   

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