La Comisión Europea ha lanzado un nuevo proyecto con el objetivo de empoderar a los consumidores europeos de manera que puedan tomar decisiones más informadas cada vez que realizan una compra. La campaña se divide en cuatro áreas diferenciadas: seguridad en Internet, protección de datos, conocimientos financieros y consumo sostenible.
“Tu futuro. Tu elección”: Una campaña que promueve el consumo sostenible

El cambio climático ya está aquí y no hay tiempo que perder para detenerlo. En este contexto,  la Unión Europea promueve el consumo sostenible a través del Pacto Verde Europeo, un conjunto de iniciativas políticas de la Comisión Europea que tiene el objetivo general de que Europa sea climáticamente neutra en 2050. También promueve el ahorro energético, el etiquetado energético y requisitos de diseño ecológico. Para más información, se puede visitar la web. Por otro lado, el Plan de Acción de la UE para la Economía Circular tiene como objetivo proporcionar a los consumidores información clara, veraz y pertinente sobre la vida útil y la durabilidad óptimas de los productos y su facilidad de reparación, actualización, desmontaje y reciclaje.

Como parte de su estrategia medioambiental, recientemente la Comisión Europea ha lanzado la campaña de concienciación “Tu futuro. Tu elección” con el objetivo de empoderar a los consumidores europeos de manera que puedan tomar decisiones más informadas cada vez que realizan una compra. La campaña se divide en cuatro áreas diferenciadas: seguridad en Internet, protección de datos, conocimientos financieros y consumo sostenible.

El consumo sostenible es una pieza central en el cuidado del planeta. Sobre este punto, la Comisión Europea advierte que todas nuestras     acciones producen    un    impacto: cada producto que compramos tiene un coste más allá del precio de compra. Por ejemplo, un teléfono móvil debería durar 232 años para compensar su efecto sobre el medio ambiente; si usamos nuestro portátil, móvil o tablet un año más podríamos reducir las emisiones en cuatro millones de toneladas anuales, lo que supone el mismo efecto que retirar de las calles dos millones de coches. Podemos utilizar productos tecnológicos más tiempo y repararlos cuando se rompan o comprar artículos de segunda mano: no solo ayudamos a nuestro bolsillo, también a nuestro entorno. Si bien es cierto que nuestra demanda impulsa la producción, también lo es que podemos mejorar nuestra demanda: el consumo responsable es posible si pensamos en el impacto de nuestras decisiones.

En noviembre, la Comisión Europea presentó la Nueva Agenda del Consumidor con el objetivo de definir las formas de mejorar la protección de los consumidores durante y después de la pandemia y para garantizar mayor disponibilidad de productos sostenibles. Con este proyecto, que se alargará hasta 2025, se pretende responder a las necesidades de los consumidores para que jueguen un papel activo en la toma de decisiones informadas, prestando especial atención a las transformaciones verde y digital y a través de una serie de acciones concretas:

  • Transición ecológica con el empoderamiento de los consumidores para que desempeñen un papel activo.
  • Transformación digital como garantía de que los consumidores estén tan protegidos en línea como fuera de línea.
  • Cumplimiento y vías de recurso como garantía de que todos los consumidores se benefician plenamente de sus derechos.
  • Vulnerabilidad de los consumidores para reforzar la concienciación de los consumidores, abordando las necesidades de sus diferentes
  • Protección de los consumidores en el mundo fomentando una protección de alto nivel de los consumidores en el

Es claro entonces que el conocimiento esencial para poder tomar las mejores decisiones informadas. La crisis provocada por la COVID-19 ha mostrado que la digitalización juega un papel clave para empresas y consumidores, pero que también abre las oportunidades de negocio a los ciberdelincuentes. La pandemia también ha acelerado la necesidad de incrementar los conocimientos básicos sobre finanzas como herramienta esencial para que los ciudadanos puedan gestionar sus ingresos y gastos de forma más flexible. Otro de los elementos más relevantes observados durante el confinamiento ha sido la reducción de la contaminación, lo que ha motivado a muchos ciudadanos europeos a poner el foco en la sostenibilidad a largo plazo.

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