Nuestro futuro será verde, digital, sin brechas de género e inclusivo

En octubre de 2020 se presentó, por parte del Gobierno de España, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía, también denominado “España Puede”. Este plan es la hoja de ruta que guiará la ejecución de los 72.000 Millones € que le corresponden a nuestro país de los Fondos Next Generation EU. El objetivo de este instrumento financiero es reparar los daños económicos y sociales causados por la pandemia de coronavirus y al mismo tiempo sentar las bases para una Europa moderna y más sostenible.

El Plan “España Puede” está inspirado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y en la Agenda 2030, y se articula en cuatro ejes que determinarán el desarrollo económico de nuestro país en los próximos años: transición ecológica, transformación digital, igualdad de género y cohesión social-territorial.

Nuestro futuro será verde, digital, sin brechas de género e inclusivo. A simple vista pudiese parecer que son conceptos que no están interrelacionados entre sí, pero nada más lejos de la realidad. Un desarrollo económico sostenible no será posible si no se consigue una fuerte hibridación y equilibrio entre todos ellos.

La necesidad de una transición ecológica es evidente. El cambio climático y la pérdida de la biodiversidad se presentan como los mayores retos de nuestro siglo. Relacionados con la acción humana, no pueden ser ajenos a esta sociedad digital en la que estamos ya inmersos, y la digitalización resulta imprescindible para alcanzar los compromisos de reducción de emisiones de CO2 a 2050. Una sociedad digitalizada será, sin duda, una sociedad descarbonizada y sostenible.

La transformación digital se configura también como un elemento vertebrador de la cohesión territorial y social. La conectividad plena del territorio permitirá luchar contra la despoblación y reducirá la brecha geográfica y de género, siendo una oportunidad extra para las mujeres jóvenes. La accesibilidad a los servicios públicos y oportunidades al conjunto de la sociedad, impulsará al sector empresarial y aumentará la productividad y la generación de empleo.

Las crisis económicas siempre tienen más impacto sobre las mujeres y los jóvenes pero en un modelo en el que lo ecológico y lo digital van de la mano, será más fácil reducir la brecha de género y ofrecer mejores oportunidades laborales y vitales. Destacar además, que la igualdad de género supone un factor fundamental en el incremento de la productividad y del PIB, al aprovechar al máximo las capacidades y potencial del 50% de la población.

Estamos en un apasionante proceso de transformación del modelo productivo que incorpora el nuevo paradigma de la sostenibilidad ambiental, económica y social. Y las políticas tractoras planteadas para conseguir ese crecimiento sostenible e inclusivo están ya determinadas: agenda urbana y rural y lucha contra la despoblación; infraestructuras y ecosistemas resilientes; transición energética justa e inclusiva; una Administración para el siglo XXI; modernización y digitalización del ecosistema de nuestras empresas; educación y conocimiento, formación continua y desarrollo de capacidades; nueva economía de los cuidados y políticas de empleo; e impulso de la industria de la cultura y el deporte.

Como mujeres profesionales tenemos mucho que aportar en todos estos ámbitos, y somos nosotras las que tenemos que liderar este cambio, pensando siempre en un mundo mejor para las generaciones presentes y futuras.

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