En 6 de cada 10 ONG acreditadas, ellas tienen mucho que decir

Las entidades del Tercer Sector habitualmente miramos a las empresas para aprender nuevas técnicas de gestión, planificación o marketing. Buscando ser más eficientes para cumplir nuestra misión, nos inspiramos, aprendemos e implantamos modelos de gestión ya testados en el ámbito empresarial.

En 2012, desde Fundación Lealtad, empezamos a comparar la presencia de la mujer en patronatos y juntas directivas de fundaciones y asociaciones con la que tiene en los consejos de administración de las empresas. Todos son órganos de gobierno similares que comparten las funciones de decisión, estrategia, gestión de recursos, diseño de la estructura organizativa o control de la ejecución y consecución de objetivos en sus respectivas organizaciones.

El dato, no diremos que nos sorprendió, pero, sí demostró que en este campo las ONG van por delante.

En 2012, había un 34% de mujeres en los patronatos y juntas directivas de las ONG que analizábamos frente a un 11,5% de mujeres en los consejos de administración de las empresas. Una diferencia que sigue siendo significativa en 2020 ya que, frente al 24% en el ámbito empresarial, hay un 45% de mujeres en los órganos de gobierno de las más de 215 ONG Acreditadas. Además, solo en 3 de estas organizaciones no hay ninguna mujer el órgano de gobierno, mientras que en 4 no hay ningún hombre.

Estas cifras también sitúan al Tercer Sector en materia de igualdad muy por delante de otros ámbitos, como el científico donde las mujeres ocupan el 27% del escalafón más alto (profesoras de investigación) y el universitario en el que ocupan el 22% de los puestos de catedráticos. Solo quedan por detrás del ámbito político en el que las mujeres representan el 47,5% de los cargos ejecutivos de los principales partidos.

Es de sobra sabido que el Tercer Sector es principalmente femenino, herencia histórica de ese papel de la mujer de cuidadora o de su mayor presencia en profesiones como el trabajo social o la educación. En un sector dirigido a la atención de los más desfavorecidos, cerca de siete de cada diez empleados y seis de cada diez voluntarios son mujeres, según los datos de “El Tercer Sector de Acción Social, 2019”. Por eso no es de extrañar que en seis de cada diez ONG Acreditadas haya una mujer al frente, ya sea como presidenta o como directora.

En el 47% de las ONG Acreditadas la dirección corresponde a una mujer. Estas organizaciones a menudo son mayores y más complejas que muchas empresas dado que, a las dificultades de cualquier puesto de dirección, se les suman unos recursos insuficientes para cubrir unas necesidades cuasi ilimitadas. Estas directoras gestionan en conjunto más de 350 millones de euros, atienden a 26 millones de beneficiarios, tienen alrededor de 12.300 empleados y cuentan con la colaboración de 80.000 voluntarios.

Son datos que a priori podríamos considerar positivos. Sin embargo, cuando profundizamos y analizamos los datos desagregados, hay diferencias significativas a tener en cuenta. Por ejemplo, a medida que crece el tamaño de la entidad, se reduce el porcentaje de mujeres al frente.

Las mujeres son mayoría, 56%, en el órgano de gobierno de entidades con un presupuesto inferior a 300.000 euros anuales pero, a medida que aumenta el tamaño de las ONG, el porcentaje de mujeres disminuye, hasta el 39%, en organizaciones con presupuestos superiores a los 5 millones. Igualmente, en entidades con 10 empleados o menos, la representación de la mujer en el órgano de gobierno es del 47%, mientras que en aquellas que superan los 50 trabajadores, la cifra desciende al 32%.

También hay divergencias en cuanto a la forma jurídica de la organización. Mientras en las juntas directivas de asociaciones el promedio de mujeres es del 49%, en los patronatos de fundaciones es del 42%.

Las ONG Acreditadas tienen perfectamente incorporada la perspectiva de género en sus proyectos y programas en lo que a atención de beneficiarios se refiere y muchas ya cuentan con planes de igualdad entre sus políticas de gestión.

Sabiendo que queda camino por recorrer, los sectores lucrativo y no lucrativo debemos ir de la mano y compartir programas de desarrollo y liderazgo que potencien la presencia femenina en los puestos de responsabilidad. En este campo, las ONG podemos inspirar porque vamos un paso por delante.

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