Así lo afirma el último informe publicado por la Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El mismo sostiene que el mundo se enfrenta a graves daños humanos y económicos si no se acelera la adaptación climática. En este contexto, casi tres cuartas partes de las naciones cuentan con al menos un plan de adaptación, pero la financiación y la implementación están muy por debajo de lo que se necesita.
La financiación de los planes de acción climática es insuficiente en la mayoría de los países

Combatir el cambio climático depende sin dudas del accionar de todos y todas. Cada pequeño gesto contribuye, sin embargo, si no existen políticas públicas comprometidas y transformadoras que busquen realmente hacerle frente a la situación medioambiental, los esfuerzos de la ciudadanía no alcanzaran. Las soluciones basadas en la naturaleza son fundamentales y deben recibir más atención.

A medida que aumentan las temperaturas y se intensifican los efectos del cambio climático, las naciones deben tomar medidas urgentes para adaptarse a la nueva realidad climática, de lo contrario, enfrentarán costos, daños y pérdidas graves, según un nuevo informe publicado este mes de enero de 2021 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Uno de los pilares clave del Acuerdo de París es alcanzar la adaptación, es decir, reducir la vulnerabilidad de los países y comunidades al aumentar su capacidad para absorber los efectos del cambio climático Bajo este tratado, los signatarios deben implementar medidas de adaptación a través de planes nacionales, sistemas de información climática, alertas tempranas, acciones de protección e inversiones en un futuro verde. Sin embargo, el Informe sobre la Brecha de Adaptación 2020 del PNUMA encontró que, si bien las naciones han avanzado en la planificación, hacen falta mayores esfuerzos para aumentar el financiamiento en los países en desarrollo y acelerar la implementación de proyectos con el fin de que realmente puedan brindar protección contra sequías, inundaciones, el aumento del nivel del mar u otros efectos del cambio climático.

Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA afirmó que “La dura verdad es que el cambio climático ya está aquí. Sus efectos se intensificarán y afectarán con más fuerza a los países y comunidades vulnerables, incluso si alcanzamos el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global muy por debajo de 2°C este siglo e intentamos alcanzar la meta de 1,5°C”.

De acuerdo con el reporte, las soluciones basadas en la naturaleza deben convertirse en una prioridad: se trata de acciones adecuadas a los contextos locales que tomen en consideración desafíos sociales como el cambio climático, y brinden bienestar humano y beneficios para la biodiversidad al proteger, gestionar de manera sostenible y restaurar ecosistemas naturales o modificados.

En medio de un contexto adverso atravesado por la pandemia de coronavirus que indudablemente fue la prioridad dúrate el último año, se observa que en el plano medioambiental la planificación está creciendo, pero la financiación y el seguimiento están rezagados. El estudio demuestra que 72% de los países han adoptado al menos un instrumento de planificación para la adaptación a nivel nacional y la mayor parte de los países en desarrollo están preparando planes nacionales de adaptación. Sin embargo, la financiación necesaria para implementar estos planes no está creciendo lo suficientemente rápido.

En este sentido es evidente que el apoyo financiero a la adaptación en efecto está creciendo, pero sigue siendo superado por los costos de la adaptación, que van en rápido aumento. Los costos anuales de adaptación en los países en desarrollo se estiman en US$ 70.000 millones y se espera que esta cifra alcance US$ 140.000-300.000 millones en 2030 y US$ 280.000-500.000 millones en 2050.

Las  y los expertos miembros del PNUMA afirman que las soluciones basadas en la naturaleza pueden hacer una gran contribución a revertir esta compleja situación. El informe se centra en especial en las soluciones basadas en la naturaleza como opciones de bajo costo que reducen los riesgos climáticos, restauran y protegen la biodiversidad y aportan beneficios a las comunidades y las economías.

Según el informe, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mitigará los efectos y costos asociados con el cambio climático. Alcanzar el objetivo de 2°C del Acuerdo de París podría limitar las pérdidas en el crecimiento global anual hasta 1,6%, en comparación con las pérdidas de 2,2% que se enfrentarían si se continúa con la trayectoria actual de 3°C.

El tamaño del desafío de detener el cambio climático es directamente proporcional a los esfuerzos que las naciones deben realizar. Los Estados deben re ordenar sus prioridades y comprometerse con los esfuerzos descritos en el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2020 del PNUMA, que hizo un llamado a una recuperación sostenible de la pandemia con nuevos compromisos de lograr cero emisiones netas. Además, el mundo también debe planificar, financiar e implementar la adaptación al cambio climático para apoyar a las naciones menos responsables del cambio climático, que son también las que corren mayor riesgo. Proteger nuestro planeta es responsabilidad de todos y todas, el momento de actuar es ahora.

                                                                              

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