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El panorama mundial que nos deja la pandemia es sombrío. Si bien la esperanza de la llegada de la vacuna es un gran alivio, mientras tanto, los índices de pobreza continúan avanzado agravados por los efectos del virus. En América Latina y el Caribe la situación es compleja, con más de 40 millones de desempleados, un incremento similar en número de personas que han caído en la pobreza y cerca de 28 millones en situación de extrema pobreza. Ante este panorama, António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, incita a la cooperación internacional y el multilateralismo.

Es claro que la pandemia no ha golpeado a todos por igual. Los países cuyas economías eran ya débiles antes de la pandemia se han visto gravemente atravesados por la crisis generada por el coronavirus. Si bien pareciera que la vacuna estará lista en los próximos meses, aún no hay certezas y, mientras tanto, hay miles de personas que no pueden esperar.

El pasado lunes 26 de octubre, António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, durante su discurso inaugural  del 38º Periodo de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), recordó que el año en curso ha dejado al mundo ante “un escenario inédito” en el que ningún país puede eludir los impactos de la COVID-19. “Esto pone más que nunca a la cooperación y el multilateralismo en el centro de nuestro trabajo. La pandemia marca un antes y un después y deja al mundo un mensaje claro: la solidaridad es, hoy más que nunca, nuestra única tabla de salvación”, afirmó António Guterres.

Por su parte, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, aseveró que la región se enfrenta a su peor crisis en cien años debido a que la COVID-19 ha “magnificado los problemas estructurales del modelo de desarrollo” con “desigualdades entrecruzadas, crecimiento mediocre, baja productividad, insuficiente diversificación de exportaciones, poco espacio fiscal y deterioro ambiental”.

Bárcena indicó que la CEPAL ha preparado un documento que prevé una caída de la actividad económica de la región de 9,1% que irá “acompañada de una gran contracción comercial de -14% y de una contracción del comercio intrarregional de -11%”, pero agregó que las medidas aplicadas por los gobiernos deberán ayudar a mitigar los retrocesos.

Ante este panorama poco alentador, Guterres explicó que la solidaridad debe empezar por comprender que los efectos y la respuesta de las naciones con economías más débiles, son diferentes de los impactos y las opciones de los países más fuertes, y también por la protección y el apoyo de que las mujeres, los trabajadores del sector informal, las personas adultas mayores y las que están en situación de pobreza.

“Para superar y recuperarnos de la crisis requerimos sistemas de salud fortalecidos y cobertura sanitaria universal. Y esto significa garantizar que la vacuna se considere un bien público mundial accesible y asequible para todas las personas”, destacó Guterres quien instó una vez más a los países a proporcionar los recursos adicionales “para movilizar a todos los actores y socios del sector al servicio de una respuesta verdaderamente mundial”.

Por ello, destacó que no se puede consentir que un retraso en el acceso a la vacuna sirva para ampliar todavía más las enormes desigualdades actuales. “Hasta hoy, la pandemia ha provocado la recesión más abrupta de la historia de América Latina y el Caribe: más de 44 millones de personas desempleadas, un incremento de más de 45 millones de personas en la pobreza y alrededor de 28 millones en situación de pobreza extrema”, alertó el mandatario.

Ante esta situación crítica sin precedentes, la CEPAL presenta siete propuestas calculando los costos y los beneficios con el objetivo de conectar la emergencia con la recuperación.

  • Extender el ingreso básico de emergencia por doce meses a toda la población en estado de pobreza.
  • Ampliar los plazos y periodos de gracia para las pequeñas y medianas empresas y particularmente para las microempresas.
  • Establecer una canasta básica digital que incluya a los 40 millones de hogares no conectados a internet.
  • Implementar políticas fiscales y monetarias expansivas.
  • Actuar con solidaridad internacional, incluyendo la deuda en el Caribe.
  • Poner en marcha rápidamente planes de recuperación e inversión en torno a sectores dinámicos con creación de empleo.
  • Cerrar brechas para alcanzar regímenes universales de salud y protección social.

Estas propuestas precisan del compromiso y participación colectivo de la sociedad en su conjunto a partir de pactos políticos y sociales. La desigualdad está a la orden del día en la región y detrás de cada cifra hay vidas de mujeres, hombres y niños sufriendo. La solidaridad, la empatía y el deseo de justicia social pueden ser los grandes remedios a este virus que no hace más que expandirse.

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