Un estudio realizado por el Consejo Asesor Nacional para la Inversión de Impacto (SpainNab), principal impulsor de esta corriente financiera en nuestro país, muestra que las inversiones de impacto social y medioambiental positivo continúan en aumento en España. El año pasado el crecimiento fue exponencial, ya que han alcanzado los 229 millones de euros, frente a los 90 millones de euros que se registraron en 2018.
Reinventar el capitalismo: las inversiones de impacto social crecen en España

La Inversión de Impacto es aquella que busca, de forma intencional, un impacto social y medioambiental positivo medible además de un retorno financiero. Una corriente financiera que afortunadamente se encuentra en auge actualmente en nuestro país. La Inversión de Impacto social y medioambiental positivo tendrá un papel primordial conformando la llamada Economía de Impacto, que persigue un cambio sistémico en nuestro modelo económico al incorporar el impacto como una nueva variable al binomio de riesgo y rentabilidad. Así, el trinomio rentabilidad-riesgo-impacto sitúa en el centro de las decisiones financieras y empresariales a las personas y al planeta, y el impacto se convierte en la palanca de innovación y transformación que conduce a un mayor éxito empresarial.

SpainNAB, el Consejo Asesor Nacional para la Inversión de Impacto, es una alianza de organizaciones y personas líderes de la comunidad inversora, empresarial, tercer sector, administraciones y sociedad civil para impulsar y promover la inversión de impacto en España. La entidad ha publicado el número de activos invertidos en productos de impacto social y medioambiental positivo en España, que alcanzan los 229 millones de euros en 2019, según un estudio anual cuyo objetivo es obtener una foto periódica del estado de esta corriente económica que persigue fomentar las inversiones cuyo objetivo sea impulsar un impacto social y medioambiental positivo medible además de un retorno financiero. Este tipo de inversión es una herramienta clave para movilizar el capital privado necesario para dar respuesta a los desafíos marcados por la Agenda 2030, y a nivel global, ha incrementado su tamaño desde los $112 mil millones en 2016 a $715 mil millones en 2020.

Estas cifras ponen de manifiesto el éxito de esta corriente financiera. Este crecimiento se enmarca en el contexto del primer aniversario de la adhesión de España al GSG -Global Steering Group for Impact Investment- una plataforma internacional nacida del G8 para impulsar la inversión de impacto a nivel internacional en la que actualmente están representados 32 países y la UE mediante unos consejos asesores nacionales llamados NAB –National Advisory Board-, siendo SpainNAB el representante de España en esta plataforma. España se unió al GSG en junio 2019. El proceso movilizó a más de 70 entidades del ecosistema de la inversión de impacto en nuestro país mediante la creación un espacio de diálogo para trabajar sobre las principales barreras existentes y posibles soluciones para impulsar la inversión de impacto.

Además, el objetivo de la comunidad de impacto en España, reunida estos días en las “Jornadas Camino al Impacto, reinventar el capitalismo” con motivo de ese primer aniversario de la adhesión de nuestro país al GSG, es multiplicar por 4 el volumen de la inversión de impacto para 2021 hasta un total de 360 millones, mediante un plan de acción consistente en varias recomendaciones, comoestimular la demanda de capital de impacto a través de la gran empresa, pyme y alianzas de incubadoras y aceleradoras de emprendedores; la movilización de fondos públicos y filantrópicos que atraigan y catalicen inversión privada; la promoción de los Contratos de Impacto Social (CIS) para impulsar la innovación social; y la generación de conocimiento académico sobre esta corriente financiera.

Juan Bernal, presidente de SpainNAB explicó que “nuestro objetivo es impulsar un cambio histórico de nuestras economías incorporando el impacto en la toma de decisiones económicas y de inversión, en beneficio de las personas y el planeta”.

La recuperación económica  en la que nos encontramos tras la crisis sistémica generada por el coronavirus, es una gran oportunidad para impulsar aún más esta corriente financiera que permite desarrollar un crecimiento económico sostenible, con impacto y respetuoso del medioambiente y las personas.

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