Los ponentes de la jornada "Las finanzas sostenibles en la recuperación económica verde e inclusiva" organizada por APIA (Asociación de Periodistas de Información Ambiental) han debatido sobre el papel de la regulación y las finanzas el nuevo modelo económico. Una de las principales conclusiones fue que tanto la regulación nacional sobre Cambio Climático como el Plan Europeo de Finanzas Sostenibles son fundamentales para dar solidez a la recuperación económica, necesariamente verde e inclusiva.
La regulación nacional sobre Cambio Climático es fundamental para facilitar la transición ecológica

El debate ha tenido lugar en el webinar organizado por APIA en colaboración con Triodos Bank. Entre otros temas, se ha abordado la importancia de la regulación, y en particular del proyecto de Ley de Cambio Climático en España y el Plan europeo de Finanzas Sostenibles, para definir un nuevo paradigma del sistema financiero que facilite una economía que ponga en relación la inclusión social, el equilibrio medioambiental y la solidez financiera.

El evento, moderado por María García, presidenta de APIA y periodista especializada en información medioambiental, ha contado con la participación de Mikel García-Prieto, director general de Triodos Bank, Mar Asunción, responsable del programa de clima y energía en WWF España, Julia Moreno, responsable del cluster de cambio climático de Forética y Nicolás González Casares, eurodiputado y miembro de la Comisión de Industria, Investigación y Energía del Parlamento Europeo.

La sesión comenzó con la definición de tres claves de esta crisis sobre las que establecer una dirección compartida y asentar la recuperación. En primer lugar, los desequilibrios en la relación del ser humano con el resto del medio natural, con impactos muy relevantes desde el punto de vista de la salud. Por otra parte, el sistema económico centrado en la eficiencia ha demostrado su fragilidad. Finalmente, también se ha constatado que las crisis afectan especialmente a los más vulnerables y que para ser más resilientes debemos trabajar en un modelo basado en la distribución equitativa de la riqueza.

La presidenta de APIA, María García de la Fuente destacó “que es imprescindible que España cuente con un marco legislativo estable para afrontar uno de los retos actuales más importantes como es el cambio climático y lograr que el modelo de producción y consumo sea climáticamente sostenible. La tramitación parlamentaria del proyecto de Ley debe servir para que todos los grupos parlamentarios asuman la legislación, la enriquezcan y voten a favor, y así sea una ley duradera en el tiempo”.

Por su parte, Mikel García-Prieto, director general de Triodos Bank traslada estos aprendizajes al sistema financiero y ha señalado algunos cambios posibles, como “pasar del modelo clásico de gestión del riesgo y la rentabilidad, a un nuevo paradigma que integre el impacto en las decisiones financieras. También es necesario hacerse cargo de la responsabilidad fiduciaria asociada al uso que los bancos hacen del dinero de sus clientes, más a allá de la mera maximización del beneficio, con la incorporación del impacto social de las inversiones”. El sistema financiero también ha de ser transparente sobre el impacto de esas inversiones. Es fundamental, ahora más que nunca, que la industria financiera tenga objetivos claros para alinearse con los compromisos sociales como los del Acuerdo de París o los ODS. En palabras de Mikel García-Prieto, “debemos definir, con claridad y detalle los objetivos de descarbonización para el 2030, y debemos hacerlo ya, con planes de desinversión fósil, financiación de lo verde y a través de la medición y publicación de la huella de carbono asociada a las inversiones. “tenemos que proporcionar a nuestros clientes la información necesaria sobre el uso que damos al dinero que nos confían para que tomen decisiones financieras conscientes”.

Mar Asunción, responsable del programa de clima y energía en WWF España, se refirió a la Ley de Cambio Climático como “una pieza clave sobre la que debe girar la recuperación económica, aprovechando la gran cantidad de recursos económicos que vendrán de Europa para acelerar la descarbonización”. Para ella “es fundamental que haya una tramitación parlamentaria constructiva que la mejore en términos de ambición, y que sea el marco general para el desarrollo de Planes y estratégicas específicas que la aterricen de manera coherente con acciones que prioricen la creación de empleo, la sostenibilidad ambiental, y nos haga más resilientes a futuras crisis. No olvidemos que la emergencia climática sigue estando aquí, y si no tomamos medidas las consecuencias pueden ser de semejante magnitud o mayores a la crisis sanitaria en que estamos inmersos”.

Como ha destacado Julia Moreno, responsable del cluster de cambio climático de Forética, “la Ley de Cambio Climático y Transición Energética constituye un paso ambicioso para acelerar la descarbonización de la economía en España, alineada con los objetivos del Pacto Verde Europeo, con énfasis en temas decisivos como las energías renovables, la eficiencia energética, la necesidad de avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible o la adaptación a los efectos del cambio climático. Afirmó que desde Forética -a través del Clúster de Cambio Climático-, “trabajamos en potenciar la descarbonización en el sector empresarial, entendiendo el rol fundamental que desempeña para acelerar el cumplimiento de estos compromisos”.

Para Nicolás González Casares, eurodiputado y miembro de la Comisión de Industria, Investigación y Energía del Parlamento Europeo, “hablar de finanzas sostenibles es fundamental porque es preciso tener los recursos necesarios para la transición urgente y justa. Estamos en un momento importante y de acoplamiento entre la legislación de cambio climático que se apruebe en los próximos meses en España y la regulación europea. Es necesario compartir esfuerzos para que el punto final sea el mismo”.  En lo relativo a las finanzas y a la inversión González Casares señaló que “será necesaria en cantidad, sin olvidar la exigencia de que sean inversiones bajas en CO2 penalizadas de cara a reguladores e inversores. En toda esta situación, la taxonomía, en vigor a partir del próximo 20 de julio, va a jugar un papel fundamental, con la definición de lo que es verde y lo que no. En el marco plural en el que estamos, hay que estar en guardia para que en la normativa europea no se “cuelen” actividades como la energía nuclear o algunos combustibles fósiles”.

Finalmente, y en su valoración sobre la Ley de Cambio Climático García-Prieto ha afirmado que “es un paso adelante y muy relevante incorporar en el texto al sector financiero como uno de los sectores clave que tienen que impulsar la transición. Pero la propuesta para el sector financiero es un poco ambigua, porque le exige que analice cómo el cambio climático afecta a sus préstamos en lugar de exigirle cómo tu cartera de préstamos impacta en el cambio climático y cuáles son los objetivos que tú debes tener para reducir ese impacto. Por mi parte surge ahora una buena oportunidad para mejorar esa ley para no sólo se proteger las carteras del cambio climático, sino también hacer que las carteras de los préstamos mitiguen todos los riesgos que pueden venir de la aceleración del mismo por actividades que ya no se corresponden con estos tiempos”.

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