El Comercio Justo defiende la equidad de género, el progreso social y económico, el equilibrio medioambiental y el respeto cultural. Para que no quede en papel mojado, la campaña internacional 'Ciudades por el Comercio Justo' que ya cuenta con 2.000 ciudades por el mundo, acerca la realidad de los pequeños grupos de productores de este tipo de comercio a la ciudadanía a través del sector público, sus comercios, restaurantes, empresas, escuelas y asociaciones. Las ciudades son el símbolo del diálogo entre ciudadanos y autoridades además de ser el espacio natural donde el consumidor incide activamente a través de sus actos de compra cotidianos. 
Ciudades por el Comercio Justo, es hora de juntar la solidaridad y el comercio

Tal y como está presentado por la Organización Mundial del Comercio Justo (WFTO en inglés), el Comercio Justo contribuye directamente al Desarrollo Humano Sostenible. Con esta premisa, a través del proyecto titulado “Ciudades por el Comercio Justo: sostenibilidad y equidad comercial para contribuir a los ODS” financiado por la AECID, descubrimos qué es exactamente una ciudad por el comercio justo. 

El nuevo milenio nos ha traído una brillante propuesta de la mano de un grupo de voluntarios de una ONG de Comercio Justo inglesa, 'Ciudades por el Comercio Justo'. La iniciativa empezó en 1999 gracias a la inspiración de un hombre, Bruce Crowther, y la dedicación de todo un pequeño grupo local de activistas de Garstang, una localidad al noroeste de Inglaterra que contaba con tan sólo 5.000 personas y con una conocida trayectoria mercantil. Bruce Crowther, un activista comprometido de Oxfam y Presidente del grupo local de esta ONG, tuvo una idea para redinamizar la campaña inglesa de Comercio Justo que venía aconteciendo un cierto estancamiento desde finales del siglo XX. 

Propuso convertir a su pequeña localidad inglesa Garstang en la Primera Ciudad por el Comercio Justo del Mundo y con esta “fantasiosa” genialidad, Crowther llamó la atención de varios actores locales como la de los activistas, los vendedores locales, los empresarios, colegios, líderes religiosos, la alcaldía y los medios de comunicación tanto locales como regionales. Movidos por la incipiente propuesta, cafeterías, restaurantes, colegios, tiendas, empresas fueron haciendo una ardua tarea de sensibilización a toda la población a través de la compra y distribución de productos de Comercio Justo entre su cartera de clientes y consumidores que llegaban a sus establecimientos. Y así un efecto cadena comenzó a encaminarse de tal manera que la campaña por un consumo más responsable fue contagiando a cada vez más ciudades inglesas. 

Así con esta paulatina incorporación de productos de Comercio Justo e ingredientes locales a la vida diaria de los habitantes de Garstang y su buena acogida en los establecimientos de la localidad, se pudieron autoproclamar como la Primera Ciudad por el Comercio Justo del Mundo en abril del 2000 y el Ayuntamiento aprobó una declaración de apoyo al uso de productos de Comercio Justo en mayo de 2001. Muchas otras ciudades de Inglaterra desarrollaron experiencias similares, en concreto más de 600 Ciudades por el Comercio Justo en Inglaterra y en 2002 otras localidades fuera de sus fronteras se sumaron a esta campaña de Ciudades por el Comercio Justo, (“Fairtrade Town”, su nombre original) como Irlanda, Bélgica y Países Bajos. 

Desde entonces más de 2000 municipios a nivel internacional han conseguido el título de Ciudades por el Comercio Justo, y 33 países se han involucrado, tanto del Norte y Sur del mundo. En España, 18 ciudades ya tienen el título, entre ellas están Burgos, Bilbao, Córdoba, Donosti-San Sebastián, León, Madrid, Málaga, Orihuela (Alicante), Puerto Real (Cádiz), Valladolid y Zaragoza, y otras están comprometidas en conseguirlo como Lugo, Palma de Mallorca, Sagunto o Valencia.

La Fundación de Comercio Justo (Fairtrade Foundation) inglesa formuló junto con los activistas de la región de Garstang una hoja de ruta con los 5 criterios requeridos para convertirse en Ciudad por el Comercio Justo y rápidamente se difundieron a nivel internacional, los mismos estándares, pero adaptándolos a los diferentes contextos:

  • la firma de una declaración institucional de apoyo al Comercio Justo y el desarrollo de iniciativas de Compra Pública Ética.
  • la existencia de un mínimo de tiendas y establecimientos de hostelería con oferta de productos de Comercio Justo.
  • el compromiso del sector privado, con el Comercio Justo de empresas, organizaciones sociales y centros educativos y universidades de la localidad en sus compras o actividades.
  • la organización de un mínimo de acciones de sensibilización y comunicación para difundir el Comercio Justo a la ciudadanía,
  • la creación y mantenimiento de un grupo local de apoyo al Comercio Justo que coordine el programa.

Es un modelo de localidad y movimiento internacional de ciudades por todo el mundo que acerca la realidad de los pequeños grupos de productores de Comercio Justo a la ciudadanía a través del sector público, sus comercios y restaurantes, empresas, escuelas y asociaciones. La campaña quiere convertirse en un verdadero ejemplo de Consumo Responsable, contando con el apoyo de importantes organizaciones internacionales de Comercio Justo, entre ellas la Fairtrade Labelling Organization (FLO por sus siglas en inglés) y WFTO.

Este movimiento muestra cómo el trabajo de una comunidad local puede incidir en un movimiento internacional que quiere reducir la pobreza a través de prácticas comerciales justas. Se pretende entonces vincular lo global, que es el Comercio Justo, con lo local, referido a la soberanía alimentaria, bajo el lema: “Think global, Act local” (Piensa globalmente, actúa localmente). Las ciudades son el símbolo del diálogo entre ciudadanos y autoridades además de ser el espacio natural donde el consumidor incide activamente a través de sus actos de compra cotidianos. 

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