Sus altos ejecutivos llegan a cobrar 123 veces el sueldo medio de las plantillas, según un informe de Oxfam Intermón. Además, la brecha salarial de género en esas empresas es aún del 15%.
Mucha desigualdad y poca RSE en las empresas del IBEX

Las empresas del IBEX 35 propician el aumento de la desigualdad debido a las enormes diferencias salariales, a la brecha salarial de género, a la insuficiente proporción de sus ganancias que pagan de impuestos y al alto porcentaje de beneficios que destinan al pago de dividendos a sus accionistas. Es la conclusión principal del informe  Quien parte y reparte , elaborado por Oxfam Intermón, que ha analizado el comportamiento de las 35 empresas que cotizan en bolsa para proporcionar, por primera vez, una panorámica de la huella que dejan sobre la desigualdad.

“Las empresas del IBEX 35”, explica Miguel Alba, economista experto en desigualdad y empresas y autor del informe, “son actores clave en la evolución de la desigualdad, pueden promover más inequidad o, por el contrario, contribuir a un reparto más justo. Su responsabilidad es enorme y la conclusión es que la mayoría está fallando en su respuesta, no tiene un compromiso claro con su responsabilidad fiscal o cuenta con salarios descomunales para sus máximos responsables”.

Desde 2015, el resultado de explotación de las empresas del IBEX 35 ha crecido un 65%, mientras que los sueldos de estas empresas se han contraído un 0,5%. En 2018, En promedio, el máximo responsable de una empresa del IBEX 35 cobra 123 veces más que una trabajadora o un trabajador medio. En el último año, hay empresas del IBEX que han triplicado y cuadruplicado los salarios de sus máximos responsables. 

Las mujeres que trabajan en estas empresas del IBEX ganan en promedio un 15% menos que sus compañeros. El porcentaje expresa la diferencia que separa el sueldo medio de las mujeres y de los hombres en esas empresas. El informe subraya que los datos aportados sobre brecha de género salarial por las empresas (y el 17% de ellas no ha aportado ninguno) son de escasa calidad, pero a pesar de ello, la conclusión es que apuntan a una desigualdad salarial de género muy alta para un grupo de grandes empresas que deben ser referente del sector.

“Las empresas analizadas”, según Alba, “no valoran debidamente a su capital humano en general, y el femenino en particular. Y deberían ser estas empresas líderes las que rompieran los moldes que todavía constriñen a las mujeres en cuanto a igualdad salarial y en sus posibilidades de acceder a puestos de responsabilidad”.

Casi la mitad de las personas empleadas en las empresas del IBEX 35 son mujeres (el 46%) pero ocupan menos de un tercio de los puestos directivos, apenas el 32%.

Por otro lado, el reparto de ganancias sigue suponiendo un elevado porcentaje de los beneficios:  en los últimos cinco años, de cada 4 euros que las empresas ganaron destinaron 3 a repartir dividendos entre sus accionistas. 

Las empresas del IBEX han reducido un 6% sus filiales en paraísos fiscales. Aun así, mantienen 805 filiales en estos territorios, contabilizando sólo aquellas que no se justifican por una actividad operativa en ellos. Al ritmo al que van disminuyendo su presencia en estos territorios, las empresas aún tardarían 15 años en reducirla a cero.

Según el informe de Oxfam Intermón, el desvío de beneficios de todo tipo de empresas hacia paraísos fiscales le cuesta cada año a España 3.250 millones de euros, el equivalente al 13% de la recaudación del impuesto sobre sociedades. Los paraísos fiscales dentro de la UE se llevan el 80% de esa cantidad. A esto hay que sumar los  y que permiten deducir importes de la futura factura fiscal. En estos momentos ascienden a más de 60.000 millones de euros, más de dos veces y media el importe que recauda el impuesto de sociedades.

Según Miguel Alba, “el problema es que estos créditos alcanzan magnitudes exorbitantes que comprometen seriamente la futura recaudación de impuestos. Además, es una forma de socializar las pérdidas de una empresa, porque al final es la ciudadanía la que acaba pagando la factura”.

Por sectores, los que más parecen contribuir al aumento de la desigualdad son el financiero y el de industria y construcción. En contraste, las empresas de bienes de consumo y del sector tecnológico son, comparativamente dentro del grupo del IBEX-35, las que más impacto positivo tienen en la reducción de la desigualdad.

Oxfam Intermón plantea al Ejecutivo una serie de recomendaciones en materia salarial y de derechos laborales, como el incremento del salario mínimo interprofesional hasta los 1000 euros en 2020, el refuerzo de las inspecciones, la inclusión del ratio entre salarios de una empresa como un indicador de obligado reporte o la regulación necesaria para que las subcontratas no se usen como forma de reducir los salarios.

La organización considera que, para eliminar la brecha salarial de género, hay que exigir transparencia a las empresas y penalizar a los centros donde se supere el límite que se establezca por ley. La lucha contra la desigualdad de género, según Oxfam Intermón, debe incluir un sistema obligatorio de cuotas para la presencia en los órganos de dirección. Por su parte, las empresas del IBEX-35 deben de usar su capacidad para determinar mejoras salariales que pongan fin al largo periodo de ajuste, hacer públicas las diferencias salariales en su seno, implantar una ratio máxima entre el salario más bajo y el más alto, y asegurar que se garantizan condiciones equiparables al personal de plantilla cuando se subcontrata.

En materia fiscal, la organización pide al gobierno, entre otras medidas, una lista negra española de paraísos fiscales actualizada, objetiva y ambiciosa, más sanciones y que sólo se incluya en los procesos de contratación pública a aquellas empresas sin presencia en paraísos fiscales. Es importante también, según Oxfam Intermón, que las empresas acerquen su pago efectivo del impuesto al nominal y por encima del 15%. Las empresas deben así mismo hacer un esfuerzo de transparencia, eliminar toda presencia no justificada en paraísos fiscales y pagar su parte justa de impuestos, allá donde operan y generan valor real, sin estratagemas.

Según el informe, en conclusión, las grandes empresas continúan actuando bajo un modelo basado en la búsqueda de la rentabilidad en el corto plazo. Mientras sigan entendiendo su actividad como una combinación de altos beneficios y bajos salarios, las empresas serán incapaces de contribuir a una prosperidad sostenible y compartida para todos. Los líderes empresariales han de entender que un enfoque de sostenibilidad, social y ambiental, es una sólida propuesta de generación de valor empresarial. No basta con que una empresa sea próspera, también es necesario que una amplia mayoría de grupos de interés y de personas vinculadas vea que les llega al menos una parte de esa prosperidad de forma efectiva. Cuando las grandes empresas hagan que eso ocurra conseguirán tener un papel positivo en la reducción de las desigualdades, al tiempo que mejorará la confianza y credibilidad pública sobre ellas.

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