En una entrevista con la economista británica Kate Raworth, Triodos Bank comparte su teoría de la 'Economía rosquilla' que promueve un cambio de mentalidad para hacer frente a los retos sociales y ecológicos del siglo XXI. La rosquilla de su analogía es una divertida metáfora para un reto muy serio y urgente ante el que nos encontramos.
Compartir valor desde el principio en vez de redistribuir a posteriori, esto es la Economía rosquilla

Raworth es investigadora sénior en el Instituto de Cambio Medioambiental de la Universidad de Oxford, donde imparte el Máster de Cambio y Gestión Medioambiental. También es asociada sénior del Instituto Cambridge para el Liderazgo en Sostenibilidad y a nivel personal, es cliente de la banca ética y sostenible Triodos Bank.

En su entrevista con Triodos Bank, Kate Raworth recoge los mensajes claves de su teoría que ya están disponibles en la edición en castellano de su libro "Economía rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI". Esta economista británica argumenta que hace falta una mentalidad radicalmente nueva para afrontar los retos sociales y económicos del siglo XXI y propone que la actividad económica se desarrolle en el espacio entre una base social y un techo ecológico, es decir una economía en la que todo el mundo tenga acceso a los bienes básicos como la comida, la vivienda y la salud pero dentro de los medios y recursos disponibles en el planeta. En su metáfora de la rosquilla, lo que representa el aro principal es el “espacio seguro y justo para la humanidad” que se consigue con una “economía regenerativa y distributiva”, pero fuera del mismo por encima están los excesos y por debajo las deficiencias. 

Su teoría económica ya cumple 6 años y su autora ha querido destacar los progresos que se han hecho hasta la fecha. Según Raworth, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas constituyen un paso esencial porque incluyen a los ecosistemas que sustentan la vida en nuestro planeta y son inclusivos al concebirse para todo los países, no solo para el Sur. Aún así Raworth asegura que tienen que ser aún más ambiciosos y superar los límites de nuestra imaginación, diseñando actividades que sean distributivas y generativas desde su origen. 

Con esta última idea, se refiere a que la esencia del modelo económico del siglo XX se basa en la redistribución de riqueza que ya se encuentra en manos de un grupo pequeño de personas, una redistribución de ingresos que se hace a posteriori por medio de impuestos progresivos y otros mecanismos. Pero el concepto distributivo que ella plantea en el siglo XXI es el de diseñar nuestras actividades de tal forma que el valor se comparta desde el principio, en vez de redistribuir después. No se refiere solo a dinero, también a tierras, empresas y medios para generar ingresos. 

Para Raworth tiene más sentido una economía generativa en el siglo XXI que parte de una idea diferente a la mentalidad de economía extractiva del siglo pasado. En vez de que una empresa concentre sus esfuerzos en generar un único tipo de valor: beneficio financiero con el que, además, se quedan la propia empresa y sus accionistas. ¿cuánto dinero puedo sacar de mi aventura empresarial? La cuestión ahora en este nuevo siglo es: ¿cuántos tipos de valor puedo integrar en el diseño de mi empresa para asegurar la devolución de valor a la sociedad y el medio ambiente?

Además Raworth cuestiona el futuro de la propiedad de la tecnología ¿Quiénes serán los propietarios de nuestros robots? ¿Qué hacemos con nuestros conocimientos? ¿No tendría sentido que las ideas innovadoras procedentes de investigación financiada con fondos públicos fueran accesibles para todo el mundo?

La economista británica aboga por reiventar la forma en que creamos valor en nuestra economía para compartirlo desde el principio, optando por formas alternativas de propiedad de las empresas, como las cooperativas. Además insiste en la idea del valor compartido en detrimento del imperio de las patentes para permitir que el conocimiento circule libremente como bien común, así las ideas circulan socialmente y los investigadores pueden usarlas y ampliarlas. Por último, propone trabajar con monedas locales que conecten y empoderen nuevas iniciativas.

Raworth lanza un mensaje claro: como empresa, ¿por qué trabajar únicamente para reducir tu impacto negativo en el medio ambiente, si con el mismo esfuerzo puedes generar un impacto positivo? En vez de limitarte a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, genera energía renovable y compártela con tu entorno. Un pensamiento que según ella se puede aplicar al ámbito social, donde las empresas podrían contribuir activamente al bienestar de sus barrios o comunidades.

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