'La influencia de la RSE en la gestión de personas: buenas prácticas'. El Instituto de Innovación Social de ESADE e ISS Iberia han presentado este informe para demostrar que las estrategias de responsabilidad social y de capital humano de una empresa aportan mayor valor a sus empleados y a la sociedad si van de la mano.
Mayor valor a la empresa y la sociedad si se apuesta por una gestión responsable de personas

Este jueves 19 de septiembre, en el campus de ESADE en Madrid ha tenido lugar la presentación de las conclusiones del estudio “la influencia de la RSE en la gestión de personas: buenas prácticas” en el que se analizan los aprendizajes y los nuevos retos que se desprenden de las sinergias entre la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y la gestión de personas a través del estudio de diferentes casos prácticos.

La presentación de este trabajo ha ido acompañada de una mesa redonda que ha contado con la participación de Ignasi Carreras, profesor, director de los programas de formación directiva para ONG de ESADE (Instituto de Innovación Social) y coautor del estudio; Carlos Cortés, investigador del Instituto de Innovación Social de ESADE y coautor del estudio; Eulalia Devesa, directora de Responsabilidad Social Corporativa de ISS Facility Services y Joseba Arano, director de Gestión Ética, Responsable y Excelente de Calidad Pascual.

Durante el encuentro, los ponentes han tratado de responder a cómo se pueden ver beneficiadas las políticas de gestión de personas por las acciones de RSE de las empresas, cuál es el panorama actual en la combinación de ambas visiones, o qué papel juega el liderazgo dentro de las empresas que quieran adaptarse a esta forma de trabajar.

Una de las principales conclusiones es que la RSE y los Recursos Humanos pueden aportar conjuntamente un mayor valor a la empresa y a la sociedad. Su compromiso refuerza la motivación, productividad, mejora del clima laboral e incluso el propio sentido de pertenencia a la empresa y también trata de actuar ante el principal reto de esta combinación: gestionar los conflictos y las tensiones dentro de nuestras organizaciones. 

El estudio ha propuesto siete políticas para llevar a cabo una gestión responsable de personas tales como una política de conciliación y flexibilidad; la incorporación y el desarrollo de personas en situación de vulnerabilidad; el desarrollo de competencias para contribuir al bien común; una política preventiva y de cuidado de la salud física y emocional tratando de gestionar las emociones de los empleados; una política de fomento de la diversidad; una formación en competencias personales y profesionales incidiendo en la formación de personas mayores y por último, la desvinculación responsable que pretende cerrar adecuadamente el circulo profesional de las personas que se van de la empresa. 

Para un mayor aprovechamiento de las ventajas de la interacción RSE-gestión de personas, el profesor Ignasi Carreras y el investigador Carlos Cortés han propuesto en la clausura del evento un decálogo con las principales líneas de actuación para que una empresa evolucione hacia el concepto de gestión responsable de personas que actúe con eficacia e impacto. 

-Incorporar la gestión responsable de personas a la estrategia global de la empresa.
-Impulsar y consolidar un estilo de “liderazgo responsable”.
-Saber generar y mantener viva una cultura de la responsabilidad.
-Articular mecanismos efectivos de escucha e implicación de los grupos de interés.
-Saber crear valor añadido a lo largo de toda la cadena de gestión de la empresa.
-Facilitar la interacción entre la RSE y la gestión de personas, y el resto de áreas.
-Fijar objetivos y metas, a medio y a largo plazo, acompañados de un sistema de métricas.
-Aprovechar las ventajas de la interacción entre la RSE y la gestión de personas.
-Definir una agenda de gestión responsable de personas.
-Integrar de la RSE y la gestión de personas en una “gestión responsable de personas”.

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