La tecnología puede contribuir de forma eficaz a dotar de un documento de identidad fiable a todas aquellas personas que carecen de él. No tenerlo significa, en la mayoría de los casos, no poder acceder a servicios sociales y de atención médica esenciales, matricularse en la escuela, abrir una cuenta bancaria, obtener un teléfono móvil, conseguir un empleo...
Digitalización para hacer visibles a 1.000 millones de 'invisibles'

“Las cédulas de identidad no son valoradas plenamente por aquellos que las tienen. Pero la falta de identificación crea barreras para los individuos afectados y los países donde estos viven”, explica Makhtar Diop, vicepresidente de Infraestructura del Banco Mundial.

Es tan importante y dada la función crítica de la identificación en el desarrollo, los Estados miembros de las Naciones Unidas (ONU) adoptaron la meta 16.9 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): (i) «proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, en particular mediante el registro de nacimientos» de aquí a 2030. La identificación es también una herramienta clave para muchas otras metas de los ODS, tales como la inclusión financiera y económica, la protección social, la atención médica y la educación, la igualdad de género, la protección infantil, la agricultura, el buen gobierno y la migración segura y organizada. Los refugiados, los apátridas, las personas con discapacidad y los habitantes de zonas rurales y remotas suelen enfrentar los mayores obstáculos para obtener documentos de identidad oficiales.

Por ello, el Grupo Banco Mundial y sus asociados se han comprometido a ayudar a los países a establecer sistemas de registro civil y de identificación fiables e inclusivos. En 2014, el Grupo Banco Mundial puso en marcha la iniciativa Identificación para el Desarrollo (ID4D) para aprovechar los conocimientos de los diferentes sectores y dar forma a una respuesta coherente a este desafío fundamental. El Grupo Banco Mundial ha movilizado también más de 1000 millones de dólares en apoyo de los sistemas de registro civil y proyectos relacionados con el ámbito de la identificación en más de 45 países, y trabaja estrechamente con asociados como la Fundación Bill y Melinda Gates, el Gobierno de Australia, Omidyar Network, el Gobierno del Reino Unido, otros asociados en la tarea del desarrollo y el sector privado.

El establecimiento de sistemas de identificación fiable requiere un diseño con un propósito y opciones de implementación, como se indica en los 10 Principios sobre la Identificación para el Desarrollo Sostenible. Estos principios se formularon a través de un proceso de consultas coordinado por el Grupo Banco Mundial y el Centro para el Desarrollo Mundial en 2017. Han sido suscriptos hasta ahora por 25 organizaciones, entre ellas la ONU y organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, asociados en la tarea del desarrollo y asociaciones del sector privado. Al promover la aplicación de estos principios, el Grupo Banco Mundial —así como sus países clientes y sus asociados para el desarrollo— puede ayudar a asegurar que los sistemas de identificación se centren en las personas y se ajusten a los objetivos de la era digital.

No obstante,  garantizar la protección de los datos, la inclusión y los derechos del usuario es fundamental para el éxito de un sistema de identificación en la era digital. Esto exige marcos jurídicos y regulatorios integrales para posibilitar los sistemas de identificación y proporcionar salvaguardias. También exige un enfoque de privacidad y seguridad mediante el diseño que integre los controles técnicos, administrativos y de gestión en el diseño del sistema, desde el inicio. Por otra parte, la consulta y la comunicación tempranas y permanentes con el público y la sociedad civil pueden ayudar a asegurar que los sistemas de identificación se diseñen tomando en consideración a las personas y se implementen de una manera responsable e inclusiva.

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