Un buen descanso influye directamente en la calidad de la leche. Calidad Pascual fue el primer gran fabricante en certificar todas sus granjas en Bienestar Animal, a través del sello AENOR Conform, basado en el referencial europeo Welfare Quality. Este modelo, pionero en Europa, tiene en cuenta diferentes parámetros agrupados en cuatro principios básicos: buena alimentación, buen estado de salud, buen comportamiento y buen alojamiento.
Pascual garantiza el descanso de sus vacas

Este último exige que las vacas puedan tener un lugar donde moverse con libertad y comodidad, además de un lugar cubierto en el que poder protegerse, descansar, resguardarse de las inclemencias meteorológicas y gozar de una temperatura óptima.

Y no hablamos sólo de “dormir”, porque las vacas reparten su descanso en muchos momentos del día. Al igual que a nosotros nos gusta poder relajarnos un rato en el sofá, las vacas necesitan tener un espacio propio en el que tumbarse, ya sea para “echar una cabezada” o simplemente para descansar. Al cabo del día, todos estos momentos de descanso hacen que pasen entre 12 y 15 horas tumbadas.

El último spot de Calidad Pascual, “Buenas Noches”, muestra, por primera vez, el confort de las vacas en la zona de descanso, dando, de esta forma, una visión del animal en un momento completamente diferente a lo que estamos acostumbrados. Y se hace, además, al son de la música, algo que se ha demostrado que ayuda a reducir su estrés. Científicos de la Universidad de Leicester descubrieron que canciones de ritmo tranquilo y tempo bajo relajan a las vacas y mejora su bienestar.

La música es un placer para nuestros oídos… y también para el de las vacas. De esta manera, desde Pascual se quiere poner en valor la importancia que tiene cuidar al máximo cada detalle para garantizar su descanso. Un aspecto que está directamente relacionado con su bienestar y con la calidad de la leche que producen.

¿Qué parámetros mide AENOR para certificar el buen descanso de una vaca?

El certificado AENOR estipula varios requisitos que toda granja ha de cumplir para brindar un alojamiento de calidad a las vacas:

  • Tiempo necesario para que la vaca se acueste en su estancia. Desde el inicio del movimiento, se estima que no deben pasar más de 5 segundos hasta que el animal esté acostado.
  • Colisión con las zonas de la estructura. Se observa si el área de descanso presenta estrecheces que lleven a roces y colisiones con los elementos de separación.
  • Limpieza del animal, para lo que se valoran tres zonas corporales: parte inferior de las patas de atrás, parte superior de las patas de atrás y ubres. Los problemas de limpieza suelen ser indicativos de carencias en el manejo, por ejemplo, mala gestión de las camas o en las instalaciones.
  • Comodidad higrotérmica. Atención a la humedad y temperaturas relativas de las instalaciones.
  • Facilidad de movimiento, donde se puntúan de forma negativa las instalaciones con vacas trabadas y de manera positiva las estabulaciones libres y aquellas que tengan acceso de las vacas a pastos o áreas de descanso al aire libre.

Para evaluar la comodidad de la cama, AENOR también comprueba si las vacas tienen algún tipo de “lesión”, como zonas sin pelo o algún tipo de inflamación o herida que indique que la cama no está bien mullida. Por eso, para evitar estas situaciones, se pone especial cuidado en cada detalle.

¿Cómo son las “camas” de las vacas?

Las camas deben aportar protección frente al frío y al calor, la lluvia o el viento. Igualmente, es importante que cuenten con un espacio suficiente (no olvidemos que estos animales son muy grandes), al que puedan acudir cada vez que estén cansadas y del que puedan salir libremente cuando quieran caminar, comer, beber o bien relacionarse con otras compañeras.

La cama puede ser de diversos materiales ¡las hay de todo tipo, como los colchones! Lo importante es que sean materiales confortables (paja, serrín, arena…), los cuales se puedan mantener limpios y secos.

Tal y como explica Félix Díez, veterinario y responsable de Bienestar Animal de Calidad Pascual, “las camas de arena tienen una gran capacidad de drenaje; lo que permite tener una cama fresca y seca, además de impedir la proliferación de microorganismos y agentes patógenos por tratarse de un material inorgánico. Por otra parte, una cama de paja o serrín requiere un mantenimiento más complejo, pero favorece la absorción de los desechos, siendo recomendable para vacas preñadas. Al final, se trata de que las vacas estén lo más cómodas posible y descansen a gusto”. 

Más factores determinantes para el buen descanso: temperatura y rutina

Otra de las cosas importantes que deberíamos saber es que, como indica Díez, “las vacas prefieren una temperatura ambiente más bien fresca, llegando incluso a soportar los -10ºC. Sin embargo, a partir de los 25ºC y una humedad relativa normal, empiezan a sufrir el llamado estrés por calor”. Por este motivo se instalan ventiladores o vaporizadores de agua en las granjas, que generan una brisa agradable que ayuda a disminuir su temperatura corporal. Cuando ésta baja, su nariz está más seca, lo que nos sirve para saber que la vaca está “feliz”.

Algo que también les ayuda a estar más “felices” son las relaciones sociales, puesto que las vacas son animales que disfrutan estando a compañía. Como continúa Díez, “se organizan en una jerarquía en la cual encontramos vacas “líderes” y otras “seguidoras”. No obstante, aunque son muy amigables, se ha de asegurar que cada vaca disponga de su cama para evitar cualquier rivalidad, garantizando así que se encuentren cómodas y cada una tenga la posibilidad de tener su propio espacio”.

Además, como nos sucede a nosotros, mantener una rutina les ayuda a sentirse tranquilas y seguras, sin incertidumbre: mismas horas de ordeño, de comida, de salir a jugar al patio, de descanso, etc.

Está claro que, en algunas cuestiones, no son tan diferentes a los humanos. ¡Hasta existe un ‘fit bit’ para vacas! Se trata de wearables que miden sus constantes, el nivel de confort, el estrés, etc. y proporcionan al ganadero información en tiempo real de sus vacas desde la entrada del ordeño (hora, tiempo, producción, flujo de leche, datos de salud de la ubre, etc.) hasta información como posibles enfermedades o celos.

Para el responsable de Bienestar Animal de Calidad Pascual, “sin duda, la tecnología ayuda a tener la máxima información para salvaguardar su bienestar, pero también observar sus acciones y reacciones, entender qué quieren y controlar su estado de salud y su entorno”.

Por ello, garantizar diariamente el bienestar de las vacas en las granjas es muy importante, y esto incluye asegurar una buena zona de descanso. No podemos olvidar que el bienestar animal es el primer eslabón de una cadena de valor sostenible y que, cuanto mejor estén las vacas, mejor será la leche.

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