La Comisión Europea elabora nuevas recomendaciones a las empresas incluidas en el ámbito de aplicación de la Ley 11/2018 de Información no Financiera, sin fomentar la elaboración de informes independientes relativos a cuestiones sobre el clima, sino para integrarlos junto con otra información no financiera.
¿Por qué proporcionar nuevas directrices sobre la divulgación de información relacionada con el clima?

El pasado mes de junio, la Comisión Europea publicó “Directrices sobre la presentación de informes no financieros: Suplemento sobre la información relacionada con el clima”, un documento enmarcado en el Plan de Acción para Financiar el Crecimiento Sostenible del ejecutivo comunitario y que pretende complementar las Directrices sobre la presentación de informes no financieros publicados en junio de 2017.

En marzo de 2018, la Comisión publicó el Plan de Acción para Financiar el Crecimiento Sostenible, con el objetivo de reorientar el capital hacia la inversión sostenible, gestionar los riesgos financieros derivados del cambio climático y de otros problemas medioambientales y sociales, y fomentar la transparencia y la perspectiva a largo plazo en la actividad financiera y económica.

Otras medidas del Plan de Acción dependen de que las empresas divulguen información adecuada relacionada con la sostenibilidad como por ejemplo las propuestas de Reglamentos sobre el establecimiento de un marco para facilitar las inversiones sostenibles, sobre la divulgación de información en materia de sostenibilidad por parte de los inversores institucionales y los gestores de activos, y sobre los índices de referencia relacionados con el impacto carbónico.

Para el sector financiero, disponer de información suficiente, fiable y comparable sobre sostenibilidad procedente de las empresas en las que invierte es clave para encauzar eficientemente el capital hacia inversiones que aporten una solución a las crisis de sostenibilidad a las que nos enfrentamos y para determinar y gestionar eficazmente los riesgos a los que se verán expuestas las inversiones a raíz de dichas crisis. 

En junio de 2017, el Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima (TCFD), creado por el Consejo de Estabilidad Financiera del G-20, publicó una serie de recomendaciones para incitar a las entidades financieras y a las empresas no financieras a divulgar información sobre riesgos y oportunidades relacionados con el clima. Estas recomendaciones están ampliamente reconocidas como orientaciones de una fuente autorizada sobre la presentación de información financieramente significativa relacionada con el clima. Además, la Comisión alienta a las empresas a aplicarlas y varios gobiernos y reguladores financieros de todo el mundo han expresado su apoyo, integrándolas en sus directrices y marcos de actuación como Australia, Canadá, Hong Kong, Japón, Singapur y Sudáfrica, así como de algunos Estados miembros de la UE.

Las nuevas directrices se basan en las recomendaciones del Grupo de Expertos Técnicos sobre Finanzas Sostenibles, instaurado por la Comisión en junio de 2018, así como en los resultados de una consulta específica en línea realizada por los servicios de la Comisión Europea entre febrero y marzo de 2019. 

Las ventajas de una mayor divulgación de información relacionada con el clima que la Comisión Europea plantea en sus nuevas directrices para las empresas informantes son las siguientes: 

-Una mayor toma de conciencia y comprensión de los riesgos y oportunidades relacionados con el clima dentro de la empresa, una mejor gestión de los riesgos y un proceso decisorio y de planificación estratégica más informado.

-Una base de inversores más variada y un coste de capital potencialmente inferior, como resultado, por ejemplo, de la inclusión en carteras de inversión gestionadas activamente y en índices enfocados a la sostenibilidad, y de calificaciones crediticias más altas para la emisión de bonos y mejores evaluaciones de solvencia para los préstamos bancarios.

-Un diálogo más constructivo con las partes interesadas, en particular los inversores y los accionistas.

-Una mejor reputación de la empresa y el mantenimiento de la «licencia social para operar.

-Una mayor divulgación de información relacionada con el clima puede acarrear ventajas para la propia empresa informante, por ejemplo:

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