El mundo está cada vez más expuesto a una injusticia climática, donde los ricos pagan para escapar del calor y el hambre causados por la escalada de la crisis climática, mientras que el resto del mundo sufre. Según el informe de Philip Alston, experto en derechos humanos de las Naciones Unidas: "Muchas personas deberán elegir entre morir de hambre o migrar".
Existe un "apartheid" climático: el ataque desmedido contra los pobres

El Foro Económico Mundial publica un reciente informe "Climate change and poverty" de Philip Alston, relator especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos, en el que advierte que es probable que los impactos del calentamiento global socaven no sólo los derechos básicos de la vida, el agua, la alimentación y la vivienda de cientos de millones de personas, sino también la democracia y el estado de derecho.

Alston critica las medidas "manifiestamente inadecuadas" adoptadas por las Naciones Unidas, los países, las ONG y las empresas, afirmando que son "totalmente desproporcionadas en relación con la urgencia y la magnitud de la amenaza". Su informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH) concluye: "Los derechos humanos podrían no sobrevivir a la agitación que se avecina."

Alston señala que el cambio climático afectará principalmente a los más vulnerables y puede empujar a 120 millones de personas más en el mundo, bajo la línea de pobreza para 2030. El informe calcula que para 2050 habrá además cerca de 140 millones de desplazados por el calentamiento global solamente en África subsahariana, el sur de Asia y Latinoamérica. Aún si se consigue que la temperatura del planeta no aumente más de 1,5 ºC para 2100, las temperaturas serán tan extremas en algunas regiones que muchos enfrentarán falta de alimentos y peores condiciones de salud. "Muchas personas deberán elegir entre morir de hambre o migrar", asegura Alston.

En definitiva, el informe concluye que las personas más pobres son las más afectadas: "perversamente, mientras la gente más pobre es responsable de solo una fracción de las emisiones globales, deberá sufrir el mayor golpe del cambio climático, con la menor capacidad de todos de protegerse". Por lo tanto el cambio climático amenaza con revertir los últimos 50 años de progreso en términos de desarrollo, salud global y reducción de la pobreza, además los países en desarrollo deberán pagar cerca del 75% de los costos del impacto del cambio climático, a pesar de que la mitad más pobre de la población mundial es responsable de solamente el 10% de las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero.

Alston cita un ejemplo claro del diferente impacto de un gran evento climático. Cuando el huracán Sandy creó caos en Nueva York en 2012, los neoyorquinos de menos ingresos y más vulnerabilidad quedaron sin acceso a salud y electricidad, señaló el informe, mientras que la sede de la financiera Goldman Sachs estuvo protegida por decenas de miles de bolsas de arena pagadas por la empresa y tuvo electricidad gracias a sus propios generadores. Sucede lo mismo en casos de incendios, donde "se contrata a bomberos privados para salvar las mansiones", según afirma Alston. 

Por otro lado, también condena al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por "silenciar activamente" la ciencia climática. Y también critica al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, por su promesa de abrir la selva amazónica a la minería. Sin embargo, algo de optimismo en el reporte se aprecia con algunos ejemplos de cambios positivos a nivel global, como las demandas judiciales contra estados o empresas petroleras, el activismo de los jóvenes como la adolescente Greta Thunberg, las huelgas escolares para exigir acciones ante cambio climático y el movimiento Extinction Rebellion. 

Alston también ha dirigido duras palabras al organismo ante el cual presentó su informe, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. "El Consejo de Derechos Humanos no puede darse el lujo de seguir usando lo mismos métodos de organizar paneles de expertos, de comisionar informes que no llevan a nada, y de urgir a otros a hacer más de lo que hace él mismo, al adoptar resoluciones vagas e inconclusas". Alston propone que en lugar de eso, se encargue de llevar a cabo estudios urgentes sobre acciones que impidan un desastre climático y monitorear acciones específicas. 

La comunidad de derechos humanos, según Alston, ha fallado en encarar el hecho de que los derechos humanos pueden no sobrevivir a la conmoción que se viene y que la democracia y el imperio de la ley, al igual que un amplio rango de derechos civiles y políticos, están amenazados. Además, asegura que "el riesgo de descontento, de creciente desigualdad y de peores niveles de privación, probablemente estimulará respuestas nacionalistas, xenofóbas y racistas. Mantener un enfoque equilibrado en términos de derechos civiles y políticos será extremadamente complejo". 

Para este experto, los esfuerzos de las Naciones Unidas son inadecuados porque las medidas adoptadas por la mayoría de los órganos de derechos humanos se han basado en formas de gestión y procedimiento progresivos, totalmente desproporcionadas en relación con la urgencia y la magnitud de la amenaza. "Marcar las casillas no salvará a la humanidad o al planeta de un desastre inminente. Treinta años de convenciones sobre el cambio climático parecen haber tenido muy poco efecto", asegura Alston. 

Ante este contexto, Alston urge a organismos de la ONU y ONG a entender que el impacto del cambio climático es un tema de derechos humanos. La Organización Internacional de Migraciones (OIM) destaca que las estimaciones de migraciones debido al cambio climático varían enormemente, de 25 millones a mil millones de personas para 2050 que se desplazan dentro de sus países o cruzan fronteras.

Los grandes cambios requeridos para enfrentar el cambio climático representan también una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de muchas personas, así concluye Alston el reporte: "Esta crisis debería ser un catalizador para mejorar las condiciones económicas, sociales, de acceso a los alimentos, la salud, el techo y el trabajo decente". 

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