La encuesta mensual sobre Auditoría Interna y la Ética en las empresas del Instituto de Auditores Internos revela que si bien la importancia que se le otorga a la ética corporativa ha incrementado considerablemente su peso en las empresas en los últimos años, el 40% reconoce no evaluar o supervisar su cumplimiento.
El 89% de las empresas asegura fomentar sus valores éticos, pero solo 6 de cada 10 evalúan su cumplimiento

Los grupos de interés son cada vez más exigentes en cuanto al comportamiento ético de las empresas, que incrementan su preocupación por impulsar acciones desde la Alta Dirección que fomenten que sus empleados y colaboradores actúen conforme a unos principios y comportamientos adecuados.

En paralelo evoluciona la legislación, como se ha visto, por ejemplo, con la aprobación el pasado diciembre de la Ley 11/2018 de información no financiera y diversidad, que tiene el objetivo de aportar transparencia en cuanto a cuestiones sociales, medioambientales y relativas al personal, brecha salarial, respeto de los derechos humanos, y la lucha contra la corrupción y el soborno, todas ellas con un trasfondo de carácter eminentemente ético a nivel empresarial.

Con este motivo, el IAI ha realizado su encuesta mensual sobre Auditoría Interna y la Ética en las empresas. Según los resultados, cerca del 90% de las empresas españolas fomentan de forma activa los valores éticos con acciones como la divulgación de un código ético, la creación de canales de denuncia o la elaboración de informes de sostenibilidad.

Sin embargo, el estudio revela que solo 6 de cada 10 de ellas contemplan en su Plan Anual de Auditoría Interna alguna revisión o evaluación relacionada con el cumplimiento ético. Por lo tanto, aún cerca del 40% siguen sin contemplar la ética en el Plan, incumpliendo la Norma 2120 de los auditores internos de todo el mundo, que establece que “la actividad de Auditoría Interna debe evaluar y hacer las recomendaciones apropiadas para mejorar los procesos de gobierno de la organización para, entre otras cosas, promover la ética y los valores apropiados dentro de la organización”.

Según Javier Faleato, director general del IAI, “una cultura ética sólida es fundamental para la consecución de objetivos, y las empresas, especialmente las que no supervisan el cumplimiento de sus propios valores éticos como organización, deben ser conscientes de que la falta de ética puede poner en riesgo la viabilidad de la propia compañía”.

En este sentido, continúa Faleato, “Auditoría Interna recomienda que las compañías trasladen su código ético a toda la organización, que se proporcione formación al respecto a los empleados. También que se revisen las políticas de incentivos, puesto que si son demasiado agresivas no incentivan el comportamiento ético”.

Dentro del plan anual de Auditoría Interna, deben contemplarse los objetivos relacionados con la ética empresarial con un doble enfoque:

- La realización de una auditoría de ética y valores para asegurar que la compañía cuenta con procesos adecuados que demuestren el empeño de la organización en promover la concienciación de la importancia de la ética.

- La identificación de comportamientos no éticos dentro cualquiera de las auditorías internas que se lleven a cabo sobre los procesos estratégicos, operativos o de soporte. 

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