la Fundación Adecco destaca la necesidad de invertir en accesibilidad, no sólo por una cuestión de justicia social, sino de rentabilidad, al ser la llave para incrementar el volumen de turistas, hacer frente a la estacionalidad del sector, así como generar puestos de trabajo sostenibles, que permitan incrementar los ingresos a trabajadores que, debido a la estacionalidad, se encuentran en situación de desempleo el resto del año.
Cinco retos para que el turismo sea totalmente accesible

Esta temporada hemos asistido a una ralentización del turismo en España, que hace necesario definir una hoja de ruta para recuperar los niveles de años anteriores. Entre otras medidas, se ha hablado de la diversificación de flujos, el refuerzo de la oferta digital o el incremento de la calidad de la oferta turística. En este sentido, la accesibilidad se ha convertido en un requisito básico para medir la calidad de los servicios turísticos. La Fundación Adecco destaca la necesidad de invertir en accesibilidad, no sólo por una cuestión de justicia social, sino de rentabilidad, al ser la llave para incrementar el volumen de turistas, hacer frente a la estacionalidad del sector, así como generar puestos de trabajo sostenibles, que permitan incrementar los ingresos a trabajadores que, debido a la estacionalidad, se encuentran en situación de desempleo el resto del año.

Según Francisco Mesonero, director general Fundación Adecco: “los jubilados, entre otros, tienden a viajar fuera de temporada y para ellos la accesibilidad es garantía de seguridad y comodidad. Sin embargo, es significativo cómo 3.342.226 turistas dejan de viajar por ausencia de oferta accesible (discapacidad, tercera edad, acompañantes, etc), lo que supone una pérdida de competitividad para nuestra economía. Apostar por la accesibilidad permitiría recuperar estos turistas y reducir la estacionalidad, posibilitando la permanencia de puestos de trabajo, el mantenimiento de las cotizaciones salariales y un ahorro en los subsidios de desempleo. Todo ello se traduce en una mayor estabilidad para el sector”.

Desde la fundación señalan que para poder referirnos a un turismo accesible integral, es necesario abordar con determinación algunos retos:

1) Construir una “cadena de accesibilidad” completa. En la planificación del viaje intervienen muchas fases: la reserva online o en la agencia de viajes, el desplazamiento hasta el punto de salida, el acceso al alojamiento turístico, la vuelta al lugar de origen…la accesibilidad debe estar presente en todos los eslabones, pero actualmente existe una gran desconexión entre los mismos, siendo habitual que alguno de ellos presente carencias de accesibilidad. 

2) Contemplar a todas las personas (experiencias integrales). El desarrollo del turismo accesible en nuestro país se ha basado, tradicionalmente, en la publicación de guías de viaje que incluyen destinos de viaje y servicios accesibles para personas con movilidad reducida. Sin embargo, estas publicaciones son meros inventarios de recursos que no contemplan las necesidades de las personas con otro tipo de discapacidades (sensoriales, intelectuales), por lo que resultan muy deficitarias .

3) Homogeneizar criterios de accesibilidad- creación distintivo oficial. No existe un distintivo único de turismo accesible en España, con pautas homogéneas en las distintas adaptaciones. Como resultado, la oferta turística accesible no es fiable, la información es inexacta y ello revierte en continuas reclamaciones de los usuarios, que se ven obligados a llamar previamente para contrastar la información que han encontrado. 

4) Reducir los costes. Habitualmente se sigue planteando la accesibilidad como un elemento excepcional. Se habla de “habitaciones adaptadas”, como si fuera un hito, en lugar de un elemento normalizado. Además, normalmente están ubicadas en hoteles de un poder adquisitivo alto, incrementando el coste que tiene que asumir una persona que quiera acceder a dichas habitaciones. 

5) Accesibilidad como un elemento normalizado y desapercibido. En la actualidad, las actuaciones de accesibilidad siguen siendo demasiado evidentes y especiales; sin embargo, la accesibilidad de calidad es la que pasa desapercibida. Según Enrique Rovira-Beleta, arquitecto-director de Rovira-Beleta Accesibilidad: “el objetivo de la accesibilidad desapercibida es simplificar la vida de todos, haciendo que los productos, servicios, espacios, comunicaciones y entornos sean más útiles para un mayor número de personas, con un coste económico adicional bajo o nulo y un diseño normalizado. El concepto de accesibilidad desapercibida se dirige a personas de todas las edades, tallas y capacidades y, con frecuencia, basta con introducir algunos pequeños cambios para hacer que un producto resulte mucho más flexible y utilizable por un mayor número de personas”.

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