Los tres objetivos más citados por empresas y entidades son el cambio climático, el trabajo decente y el desarrollo económico y la salud y el 40% de las 250 empresas más grandes del mundo ya reportan su impacto en los ODS, según Joaquín Garralda, uno de los ponentes que ha participado en la Semana de la ISR de Spainsif.
ISR y Objetivos de Desarrollo Sostenible, una simbiosis inevitable

Garralda, Decano de Ordenación Académica del Instituto de Empresa, subrayó las billonarias expectativas de los inversores asociadas a los ODS, cifradas por ejemplo en los 62 billones de dólares gestionados por los signatarios de los Principios de Inversión Responsable (PRI). Mencionó cómo los tres objetivos más citados por empresas y entidades son el cambio climático, el trabajo decente y el desarrollo económico y la salud. Hizo hincapié, asimismo, en las ventajas de la simbiosis entre inversión sostenible y ODS, desde el deber fiduciario, hasta su naturaleza inevitable en los “universal owners” como Blackrock, y las oportunidades que conllevan, tanto a escala macro (el crecimiento económico de asociar la inversión a objetivos demostradamente menos arriesgados a largo plazo), como micro (los ODS como guía para la selección de activos). Esto ha hecho nacer, a su juicio, un interesante concepto: el accionista o inversor “activista”, que a través del “engagement” se hace presente en los órganos de gobierno de las empresas en que invierte reclamando decisiones sostenibles.

Tras su conferencia, tuvo lugar una mesa redonda en la que participaron Javier Garayoa, director general de Spainsif, la directora general de la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas, Isabel Garro, la directora de Allianz Global Investment en Iberia, Marisa Aguilar, y el economista de Comisiones Obreras, Mario Sánchez-Richter, moderados por el Director de Sostenibilidad del BBVA, Emilio Martín-More. Garayoa remarcó que el mercado español ya está ofreciendo productos financieros claramente orientados a la necesaria financiación de los ODS, desde instituciones de inversión colectiva a planes de pensiones individuales (aspecto muy subrayado por Mario Sánchez-Richter junto a la importancia de la negociación colectiva) o fondos ad-hoc que ligan los criterios ASG a los principales Objetivos y coincidió con Garralda en la importancia de medir correctamente los impactos reales de estas acciones.

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Estos productos responden, según Isabel Garro, al deber "visionario" de explicar a empresas e inversores cómo potenciar los ODS porque implica necesariamente su desarrollo a largo plazo: "Nuestra responsabilidad es anticiparnos", dijo. En esta explicación procede resaltar, según Garralda, que no se trata de filantropía, sino de maximizar el binomio rentabilidad-riesgo, motivo que prima en inversiones como las que hace 20 años lleva desarrollando Allianz Global Investment, según describió su directora, Marisa Aguilar, que junto con Garro destacó en el debate el elemento transversal a todos los ODS que suponen los derechos humanos.

Entre las conclusiones que Martín-More invitó a formular a los panelistas, Garayoa destacó que la inversión sostenible avanza en línea con una corriente general que implica a todos los actores en un compromiso fuerte con los objetivos de sostenibilidad; Garro cifró en 12 millones de dólares las oportunidades anuales en torno a los ODS y se preguntó si merece la pena “ir a por ellos”; Garralda respondió que la duda ya no tiene beneficio en este sentido; Aguilar expresó el deseo de que la inversión sostenible se convierta en “mainstream”, en el “equipamiento de serie de nuestras carteras, no en los extras”; y Sánchez-Richter pidió más transparencia, lo que permitirá tomar las decisiones de inversión más sostenibles y medir el impacto final de esta materia.

Este encuentro, que tuvo lugar en el Centro de Innovación del BBVA en Madrid, fue el último de los seis que han conformado este año la Semana de la ISR. En días anteriores, se trataron temas como las inversiones de impacto como generadoras de valor a largo plazo, el impacto en los inversores de la futura ley de cambio climático, la rentabilidad de la inversión sostenible, la mitigación de riesgos a través de la inclusión de criterios ASG o la información extra-financiera en planes de pensiones.

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