Aproximadamente, mil millones de personas aún viven sin electricidad en sus hogares, según el informe Tracking SDG7: Energy Progress Report 2018 (Monitoreando el ODS 7: Progreso Energético Global 2018). Naciones Unidas incluyó el acceso universal a la electrificación y las tecnologías de cocción limpias entre los objetivos relacionados con la energía.
El 41% de la población mundial usa combustibles contaminantes para cocinar

El número de personas con acceso a la electricidad se ha acelerado desde 2010 a un ritmo de unos 118 millones cada año, "pero el progreso ha sido desigual y necesita acelerarse para que se cumpla el objetivo del ODS 7 de acceso universal a la electricidad en 2030. De lo contrario, si las políticas actuales y las tendencias demográficas continúan, hasta 674 millones de personas continuarán viviendo sin electricidad ese año", afirma el informe realizado por la Agencia Internacional de Energía (AIE), la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), la División de Estadística de las Naciones Unidas (UNSD), el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La diferencia entre el entorno urbano y el rural en el acceso sigue siendo muy amplia, ya que casi el 87% de la población mundial sin electricidad vive en áreas rurales. Sin embargo, el documento apunta que la energía solar no conectada a la red está emergiendo y contribuyendo notablemente a disminuir esta cifra, bien sea a través de sistemas domésticos solares o mini redes solares, complementando la electrificación de la red en algunos países. Aunque también es cierto que estos sistemas continúan concentrados en unos pocos países pioneros donde la energía solar no conectada a la red ya alcanza en algunos casos hasta el 15% de la población. Esta solución se está convirtiendo en una prioridad crucial para los responsables políticos de algunos países.

El documento hace especial referencia al uso de combustibles contaminantes para cocinar, que afecta a más de 3.000 millones de personas, es decir, el 41 % de la población mundial, "lo que impacta su salud, productividad y calidad de vida". Para cumplir con el objetivo del acceso universal para 2030, el ritmo de mejora tendrá que acelerar notablemente. Si se mantiene con los incrementos actuales, "2.300 millones de personas seguirán utilizando estos combustibles en 2030, perpetuando los impactos negativos en la salud, el medioambiente, el clima y el desarrollo".

De los 20 países con  mayor déficit en el acceso a la "cocina limpia", solo nueve han podido desarrollar el acceso a otras fuentes limpias de forma más rápida que el crecimiento de la población entre 2014 y 2016. Estos resultados positivos fueron impulsados ​​en gran medida por la generalización difusión de soluciones de cocción de GLP o gas natural en India, Pakistán, Indonesia y Vietnam.

El informe denuncia que "a necesidad de un despliegue rápido de combustibles y tecnologías de cocción limpios no ha recibido la atención que merece por parte de los responsables políticos, y está muy rezagado incluso a pesar de los menores costes necesarios para garantizar soluciones de cocción limpias para todos en comparación con la electrificación". 

En América Latina, casi tres cuartas partes de los países están en vías de alcanzar el acceso universal para 2020, y para 2030 se espera que la región logre un acceso casi universal, con Haití como el único país con una tasa de acceso inferior al 90%.

Pero las buenas noticias provienen de África, donde en los últimos años la electrificación ha superado por primera vez el crecimiento de la población. Etiopía, Kenia y Tanzania aumentaron su tasa de acceso a la electricidad en un 3% o más anualmente entre 2010 y 2016. En este mismo periodo, en India, 30 millones de personas obtuvieron acceso cada año. Ningún otro país conquistó semejante éxito.

Sin embargo, todavía queda mucho trabajo por delante: Si las tendencias actuales de acceso continúan, el 8% de la población mundial aún estará a oscuras en 2030.

"La experiencia de los países que han aumentado sustancialmente el número de personas con electricidad en un corto espacio de tiempo ofrece una esperanza real de que podemos llegar a los mil millones de personas que aún viven sin electricidad", afirma Riccardo Puliti, director sénior de Energía e Industrias Extractivas del Banco Mundial. Agrega que “con las políticas correctas, un compromiso con la electrificación y con soluciones fuera de la red, como los sistemas de energía solar para el hogar, estructuras de financiación bien adaptadas y la movilización del sector privado, se pueden obtener enormes ganancias en unos pocos años. Esto a su vez tendrá impactos reales y positivos en las perspectivas de desarrollo y la calidad de vida de millones de personas".

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