Hace 10 años, la RSE era postureo, hoy las empresas buscan valores

Ayer, lunes 23, por fin, tuvo lugar el primer evento organizado por diario_responsable. El motivo merecía mucho la pena: conmemorar sus primeros 10 años. Lo hicimos, como no podía ser de otra manera, hablando de responsabilidad social corporativa. Bajo el título “10 años de RSE, del postureo al propósito”, y moderados por Jordi Jaumà, editor de diario_responsable, tres personas que saben mucho de esto, Juan José Almagro, doctor en Ciencias del Trabajo y doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca, José Manuel González-Páramo, consejero ejecutivo de BBVA, y Juan José Manzano, cofundador de Alma Natura, compartieron su visión y sus conocimientos ante cerca de un centenar de personas que acudieron a la cita, que tuvo lugar en la sede de Foro de Foros, una fundación dedicada, sobre todo, a promover conversaciones.

En su introducción, Jordi Jaumà dijo que precisamente una de las cosas que han cambiado es que “cuando hablábamos hace 10 años de RSE, una gran parte de lo que las empresas decían era postureo, había poco fondo en sus acciones. Hoy, las empresas buscan valores”.

Almagro, definido como “el apóstol de la RSE” por Jaumà, fue el primero de los ponentes en intervenir. Lo hizo citando una frase de Ernesto Sábato: “Hay una manera de contribuir al cambio y es no resignarse. Bueno, pues aquí estamos los que no nos resignamos”. Recordó que también hace diez años nació el Consejo Estatal para la Responsabilidad Social (CERSE). Y dijo que “el CERSE está incinerándose y diario_responsable está vivo”. Para contextualizar la evolución de la RSE, hizo alusión a la brutal crisis que hemos vivido y a la revolución digital y afirmó “que la RSE no ha ocupado el espacio que muchos pensamos que debía haber ocupado”.

Criticó que todavía en muchas empresas, la responsabilidad social depende de áreas vinculadas con la comunicación y el marketing, que las políticas públicas no han sido capaces de meterse en el mundo de la RSE, que quizá también por la crisis la reputación de las empresas y las instituciones públicas “ha caído por los suelos, incluidas las ONG” y que “los principales avances que se han producido han sido gracias a la regulación y la autorregulación”. Y se lamentó de que “un instrumento tan hermoso como el CERSE haya casi desaparecido”. Afortunadamente, añadió, “en algunas empresas la responsabilidad social ha ido por buen camino” y se quejó de que “desafortunadamente, hemos caído en la subcontratación responsable”.

 

 

González-Páramo habló acerca de cómo desde la banca se ha vivido este cambio en el concepto y aplicación a la RSE y cómo se ha tratado de combatir la falta de credibilidad de la opinión pública en las entidades financieras. Empezó diciendo que, en su opinión, “no es muy acertado vincular la reacción que se pudo observar en la banca en materia de responsabilidad social al deseo de reparar el daño reputacional sufrido porque si fuera así, si empiezas a ganar dinero, la gente se olvida y todo se quedaría en un postureo”. González-Páramo afirmó que tiene que ver con otras cosas. Por ejemplo, “cada vez hay más inversores sensibilizados, y muchas estos inversores son socios de control, por ejemplo, Blackrock”, o que “hay un conjunto de reguladores que sí que han descubierto este concepto y lo exigen” y además, “el impulso de pasar de la responsabilidad social al concepto banca responsable es un cambio, es el propósito, un foco para hacer posibles las oportunidades que esta nueva era ofrece”. Cree que “las entidades deben ser conscientes, nosotros lo somos, de que el papel que ocupamos en la sociedad, por dimensión y por alcance, nos permite minimizar los impactos negativos y potenciar los positivos más allá de la cuenta de resultados”. Considera que no todo es “maximizar la rentabilidad porque eso te lleva a hacer cosas que no son importantes, sino rentabilidad ajustada a beneficios aunque te lleve a hacer cosas que no van a nutrir directamente la cuenta de resultados, pero sí van a aumentar tu impacto social”.

Manzano, emprendedor y formador social, y pionero en el movimiento BCorp en España, montó hace años una asociación en un pequeño pueblo de Huelva “para no tener que irnos del pueblo”, dijo. Se dedicaba a la dinamización rural. Lanzó una pregunta curiosa a todos los asistentes. “¿cuál es el propósito de vuestra vida?” . Y luego una frase emotiva: “justo hoy se está cumpliendo mi sueño” porque “una de las cosas que podía ser mi propósito en la vida era influenciar de forma positiva a grandes corporaciones y a la gente en general”. Desde ese momento, “todas las decisiones que tomábamos en mi asociación eran con un propósito”. Contó que en los foros a los que acudía empezaron a llamarlos emprendedores sociales “y yo me lo creí. Por eso, desde Alma Natura lo que hacemos es dar respuesta a la problemática de la despoblación rural en España, ya que sólo el 15% de la población vive en el medio rural”.

 

 

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